La penitenciaria fue construida en el año 2000 para sustituir a la antigua y deteriorada cárcel que había en el centro de la ciudad.

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Una cárcel pequeña para una pena menor. Jaume Matas compartirá su condena con los 590 internos que de media están en la cárcel de Torredondo, en Segovia. Por tamaño es la más pequeña de largo de todas las que están en el entorno de Madrid y, por ejemplo tiene casi una tercera parte de los reclusos que cumplen condena en la cárcel de Palma.

El expresident se ha decantado para cumplir su condena por una prisión inaugurada en el año 2000 que está en un pequeño pueblo a unos seis kilómetros de Segovia. Su acceso desde Madrid, lugar de residencia del exministro, es fácil: apenas hora y media de coche por autopista, eso sí, de peaje. En todo caso es un centro más tranquilo que los penales madrileños: todos ellos superan de largo el millar de reclusos. Otra cosa es que sea en este presidio donde Instituciones Penitenciarias decida que el exministro cumpla toda su condena.

Esa tranquilidad no quita que en Torredondo haya ocurrido algún suceso grave: en 2011 una pelea entre dos reclusos madrileños terminó con uno de ellos muerto tras ser apuñalado por su compañero. La pelea se inició por una discusión por el canal de televisión que se tenía que ver. Con todo, el suceso más famoso ocurrido en una cárcel de Segovia fue en la prisión antigua, que ahora es un centro cultural. En 1976, 29 presos políticos, la mayoría de ETA, se escaparon a través de un túnel y un colector de aguas fecales del penal. La mayoría fueron detenidos de nuevo en una fuga sonada durante los primeros años de la Transición.

El nuevo centro, por su cercanía a la capital y su relativo aislamiento, ha sido elegido también por otros presos 'ilustres' para cumplir su condena. Los principales han sido el exsecretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, condenado por la guerra sucia contra ETA y el secretario general de Nuevas Generaciones del PP de Madrid, Ángel Carromero, condenado por homicidio imprudente en Cuba por la muerte del disidente Osvaldo Payá. Los dos ya están en tercer grado penitenciario.

Una de las ventajas del tamaño para Matas y la menor masificación del centro es la posibilidad de que la burocracia penitenciaria se agilice y sea clasificado con mayor rapidez en tercer grado penitenciario.