El pasado 3 de marzo, el llamado aceite de crisma fue declarado sagrado en Jerusalén.

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Las miradas están puesta en la coronación de Carlos III. Expectación, calles engalanadas para la ocasión, ostentación, y miles de detalles para una ceremonia histórica en Reino Unido. Sin embargo, poco se sabe del momento más sagrado y secreto de la ceremonia: la unción. Esta etapa de la ceremonia que se remonta al siglo XIV y es la única que no será retransmitida por televisión, ni tampoco se podrán captar ningún tipo de imágenes.

Carlos III se quitará la túnica ceremonial y se sentará en la silla de San Eduardo para ser ungido. El arzobispo de Canterbury untará un aceite sobre el monarca en forma de cruz en la cabeza, el pecho y las manos. Es un óleo especial, ya que ha sido producido usando aceitunas del Monte de los Olivos en Jerusalén y consagrado en una ceremonia especial. Para este momento, se dispondrá una pantalla alrededor de la silla para ocultar el proceso y evitar que el público sea partícipe del momento, como ya ocurrió en la coronación de Isabel II en 1953, la primera televisada y donde tampoco se pudo ver este momento.

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A pesar de que el monarca ha asegurado en varías ocasiones que quería una ceremonia más moderna y diferente a la de su madre no ha renunciado a este ritual. Lo que sí ha cambiado en esta ocasión es la receta del aceite. Aunque el óleo que investirá a Carlos III se basa en el utilizado en la coronación de la reina Isabel II hace siete décadas, con una fórmula tradicional que se remonta a cientos de años atrás, tiene un componente muy diferente. La receta ha sido totalmente modificada.

El de la reina contenía aceite de civeta africana, extraído de las glándulas anales de estos pequeños mamíferos felinos, y ámbar gris de los intestinos de las ballenas. Sin embargo, el aceite sagrado que se utilizará en la coronación de Carlos es apto para veganos y cruelty free, siguiendo los principios del monarca y su respeto por los animales. El nuevo ungüento se ha creado utilizando aceitunas cosechadas en dos arboledas en el Monte de los Olivos, al este de Jerusalén ―cerca de donde está enterrada la abuela de Carlos, la princesa Alicia de Grecia―. El aceite de oliva resultante, prensado a las afueras de Belén, ha sido perfumado con aceites esenciales como ajonjolí, rosa, jazmín, canela, neroli, benjuí, ámbar, sésamo y azahar.

El pasado 3 de marzo, el llamado aceite de crisma fue declarado sagrado en Jerusalén. La ceremonia tuvo lugar en la iglesia del Santo Sepulcro, donde el óleo fue consagrado por el patriarca de la Iglesia Ortodoxa de Jerusalén, Teófilo III, y el arzobispo anglicano de Jerusalén, Hosam Naoum. En un comunicado oficial donde el arzobispo de Canterbury aseguró: «Desde que comencé a planificar la coronación, mi deseo ha sido que se produzca un nuevo óleo con aceite de oliva del Monte de los Olivos. Esto demuestra el profundo vínculo histórico entre la coronación, la Biblia y Tierra Santa. Desde los reyes antiguos hasta nuestros días, los monarcas han sido ungidos con aceite de este lugar sagrado. Mientras nos preparamos para ungir al rey y a la reina consorte, rezo para que sean guiados y fortalecidos por el Espíritu Santo».