«Soy consciente de que aquel día yo era la representante de la Generalitat, lo asumo. Pero allí había mucha más gente. Eso era una emergencia y las emergencias se dirigen por técnicos, como toda la vida», ha insistido Pradas en declaraciones a EFE. «Se nos avisó de que venía una gota fría, no el fin del mundo», ha señalado la exconsellera para añadir que «no se puede actuar sobre lo que no conoces» ante la «evidente falta de información» que hubo durante aquel 29 de octubre. Preguntada sobre el president de la Generalitat, Carlos Mazón, y su relación actual con él, Pradas explica que ella no está ya «en política» y que su vínculo con el president «no iba más allá de la política».
«Le sigo respetando, es una situación complicada que no va solo de qué hizo o no hizo ese día, va mucho más allá -señala-. Cada uno sabemos lo que hicimos ese día, dónde estuvimos. Yo estaba donde tenia que estar, me fui a Carlet por la mañana -el paso de un tornado provocó destrozos-. Después me llamó el alcalde de Utiel para decirme que el municipio se estaba inundando». La Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) «tampoco avisó de que se estaba inundando el (área del río) Magro. No avisaron. No se encontrará un aviso a la Generalitat, ni al alcalde, tuvo que ser él quien diese la voz de alerta. A partir de ahí ya me llamó la delegada del Gobierno y pedí la UME, aunque la podía activar el Estado sin problema, yo me he leído la ley», apunta la exconsellera.
«Que se sepa la verdad, no mi verdad» Al otro lado del teléfono la consellera detiene en varias ocasiones sus palabras, notablemente afectada. «Solo quiero que se sepa la verdad -señala-. No mi verdad, sino la verdad. Eso sería una gran satisfacción, sobre todo pensando en las víctimas». Pradas sostiene que el Cecopi estuvo «codirigido» aquella jornada tanto por ella como por Pilar Bernabé, delegada del Gobierno, e insiste en que «faltó información».
«Eso está sobradamente demostrado», insiste. Sobre el mensaje especial de alerta que se envió a la población de la provincia de Valencia a las 20:11 horas, la exconsellera explica que «fue un técnico quien propuso su uso». «Hay un comité asesor compuesto por técnicos y son los que tienen que valorar qué medidas adoptar. Eso es lo que sucedió», y añade que el sistema Es-Alert «estaba en fase de pruebas en la Comunitat Valenciana». «Se me cesó, pero siempre he dicho la verdad. Desde el principio los ojos estaban puestos en la presa de Forata y en la posibilidad de que se desbordase. En el Cecopi estaba la CHJ y estaba Aemet, y la información del barranco del Poyo no llegó. Y no se puede actuar sobre lo que no conoces», según la también exsenadora del PP por Castellón.
«No teníamos la TV puesta en el Cecopi» «Me han preguntado si no veíamos la televisión en el Cecopi. Allí dentro, desde luego, no teníamos la tele puesta. Estábamos todos, incluida la Guardia Civil, la Policía Nacional, la UME... y nadie advirtió de lo que bajaba por el barranco del Poyo», añade. También lamenta que no recibió ninguna llamada de la delegada del Gobierno después de las 19 horas: «Ellos deberían tener la información. Si nos la pasan por correo electrónico ¿qué menos que verbalizarlo, o llamar?».
«Actuamos con la información que había. En el Cecopi estaban señores con hasta cuarenta años de experiencia, personal de la UME, personas incluso de la comarca de l'horta Sud que no sabían lo que estaba pasando», añade a EFE. Y concluye defendiéndose: «Llevo muy mal que se me acuse de haber abandonado a la gente. Entiendo a las víctimas, a sus familiares, siempre lo voy a hacer. Estoy tranquila porque sé que dentro de mi papel institucional hice lo que tenía que hacer. Jamás me he atrevido a hacer algo que necesitara el aval de un técnico sin ese informe. En esta ocasión actué igual. No le quiero echar la culpa a nadie. Nos avisaron de una gota fría, no del fin del mundo».
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