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Los exministros Rodrigo Rato y Federico Trillo han cerrado la ronda de testigos de esta semana en el juicio por la supuesta caja B del PP y, como los miembros de la antigua cúpula del partido, han negado el cobro de sobresueldos reflejados en los «papeles de Bárcenas», a los que no han dado credibilidad.

Después de tres ex secretarios generales del PP (Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas y María Dolores de Cospedal) y dos expresidentes del Gobierno (José María Aznar y Mariano Rajoy), este jueves ha sido el turno de Rato y Trillo, que han comparecido como testigos por videoconferencia en el juicio por el supuesto pago de la reforma de la sede del partido a cuenta de esa presunta caja B.

Y como hiciesen todos esos ex altos cargos, Rato y Trillo también han negado haber recibido sobresueldos: «A mí el señor Bárcenas no me ha dado dinero nunca», ha dejado claro el primero; «No, no me reconozco (en esos apuntes). Es más, tampoco reconozco validez a esos papeles», ha dicho más tarde el segundo.

Ambos fueron señalados por el extesorero del PP, en prisión por Gürtel y principal acusado en este proceso, como receptores de sobresueldos y les relacionó con apuntes como «Rodrigo R.» o «R», en el caso de Rato; y «Federico», en el caso de Trillo, anotados junto a entregas de dinero.

«En el PP nadie me llama Federico, sino Fede, o Federico Trillo», ha respondido el que fuese ministro de Defensa con el Gobierno de José María Aznar y quien más tajante ha sido al negar validez a unos papeles que, ha dicho, no le merecen ninguna credibilidad porque primero aparecen unos, luego otros, «que si en pesetas, que si en euros». «Entenderá que no me merezcan ningún crédito», ha expuesto.

Rato, que fue vicepresidente y ministro de Economía en ese mismo Gobierno, ha dicho desconocer el «origen o veracidad» pero ha asegurado que, en lo que se refieren a él, «son falsos».

«Desconozco el origen y la intervención de esas anotaciones, no he recibido ningún pago por ese conducto. Mis pagos venían por la Tesorería de Hacienda que pagaba al Gobierno y anteriormente por el grupo parlamentario popular», ha indicado.

Rato, que durante dos años coincidió con Bárcenas en la prisión madrileña de Soto del Real, ha indicado que le conoce «desde los 80» y que tiene una relación «muy esporádica» y «cordial» con él.

El exministro está ahora en libertad condicional tras haber sido condenado a 4 años y medio por el caso de las «tarjetas black» de Caja Madrid y ha recordado que tiene «un proceso que está acabando el periodo de instrucción», en relación a la causa sobre el origen de su patrimonio en la que la Fiscalía ha pedido hasta 83 años de cárcel para él.

También se le ha preguntado si recibió alguna retribución en efectivo relacionada con viajes. Según ha explicado, en el 90 % de los casos sus viajes estaban cubiertos con las compensaciones de diputado y «los hoteles los solía reservar el PP de la ciudad o provincia a la que iba», aunque no puede «descartar» que haya adelantado dinero alguna vez y se le haya compensado, pero «normalmente eso no se producía».

Los dos exministros han subrayado que no se encargaban de los asuntos financieros del partido y Trillo ha añadido que el Comité Ejecutivo del PP no se ocupaba «para nada» de esa materia y aunque el tesorero diese cuenta al órgano de algún asunto de su competencia, «sinceramente no se interesaba nadie».

Especialmente molesto se ha mostrado Trillo cuando un abogado de la acusación ha recordado que Bárcenas señaló que varios miles de euros de esa supuesta caja b se destinaron a pagar a los abogados de los mandos juzgados por el accidente del Yak-42, que se estrelló en 2003 en Trebisonda (Turquía) y costó la vida a 62 militares.

El exministro ha advertido de que no se le volviera «a emplazar» por esos hechos porque la Justicia ya se ha pronunciado; y más tarde ha vuelto a vivir otro pequeño encontronazo con este abogado, Virgilio Latorre, cuando Trillo ha tachado de «cuento» un episodio que le estaba relatando.

El abogado le ha preguntado si conoció que el extesorero Álvaro Lapuerta, ya fallecido, se negó a entregarle dinero él mismo al considerar que no tenía por qué compensarle por haber perdido la condición de presidente del Congreso cuando se convirtió en ministro dado que ese cargo suponía un honor.

«Jesús, qué largo se hace el cuento, eh», ha contestado Trillo, y cuando el abogado le ha replicado que no es un cuento, sino una pregunta, ha respondido: «No, perdone, no es una pregunta, es un cuento, porque es falso (...) Ese cuento ya va, ya va, porque con el señor Lapuerta tuve siempre una excelente relación. (...) Ahí el cuento les ha salido rana».

Además de los exministros, el tribunal también ha escuchado al periodista Javier Moreno, director de El País cuando se publicaron los «papeles de Bárcenas» en 2013, que ha confirmado que encargaron un examen grafológico antes de publicarlos que confirmó «al 100 % que era la letra» del extesorero y que «no fueron redactados de una tirada», sino que «correspondían a las casi dos décadas» que reflejaban.

Ha explicado que comprobaron que algunos apuntes coincidían con la contabilidad oficial del partido, y que todos los supuestos donantes y receptores de dinero que consultaron lo negaron, incluido Bárcenas, aunque «hubo fuentes del PP y del Gobierno de entonces» que no aparecían en los papeles que «reconocieron, no estar informados en plenitud, pero haber oído que ese mecanismo existía».