El candidato de Junts pel Si y presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, durante una de sus réplicas en el pleno del Parlament de Cataluña, en la segunda jornada del debate de investidura .

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El presidente de la Generalitat en funciones, Artur Mas, ha avisado este martes de que no está dispuesto a todo para repetir en el cargo: «No estoy dispuesto a lo que sea para ser presidente. Hay líneas rojas», líneas que no ha precisado.

Lo ha dicho durante el debate de investidura en réplica al líder del PSC, Miquel Iceta, que le había acusado de querer ser presidente a toda costa, y le había pedido dar paso a otro candidato porque su momento político ha pasado.

Mas también ha dicho que está determinado a aplicar el mandato de las elecciones catalanas pese al rechazo del Estado: «Llegaré tan lejos como haga falta para establecer el mandato de las urnas. No me temblarán las piernas ni me fallará el pulso».

La resolución no era un pago a la CUP

Su «intuición» es que la CUP no le votará este martes por la tarde para ser reelegido presidente, y ha constatado que eso demuestra que la resolución independentista de JxSí-CUP aprobada el lunes en el Parlament no era un precio a pagar a la CUP a cambio de la investidura.

Además, ha lanzado este aviso a los que no quieren que sea presidente: «Ustedes dicen 'no' a Mas. No son los primeros que lo dicen ni serán los últimos. Les entiendo, créanme, pero el problema no soy yo; no lo particularicen ni personalicen tanto. Hay una realidad social que está para quedarse».

«El tema no es Mas 'sí' o 'no', sino cómo se da respuesta democrática a la voluntad expresada en las urnas», ha considerado el candidato a la reelección.

Asegura que su discurso de investidura del lunes no quiso transmitir que el proceso soberanista acabaría si él no repite como presidente, sino que se encallaría si no hay un nuevo Govern para aplicar la resolución independentista aprobada en la cámara.

Sin violencia

Artur Mas ha destacado que, aunque otros procesos independentistas han usado la violencia para conseguir sus objetivos, en Catalunya la rechazan explícitamente porque «no es el carácter de Catalunya».

En este sentido, ha asegurado que, dentro de este proceso, «un precio que no se puede pagar es la violencia».

«¿No es para sacarse el sombrero el ejemplo de civismo que ha dado el país?», y ha lamentado que el Estado no valore este comportamiento de los independentistas en las numerosas manifestaciones públicas.

Más independentismo

Ha pronosticado que el independentismo catalán seguirá creciendo por cómo el Gobierno central prevé reaccionar a hechos como la resolución independendista aprobada el lunes.

También ha constatado que en las últimas elecciones los independentistas estuvieron a punto de superar el 50% de votos, y está convencido de que se logrará en la próxima convocatoria electoral.

«Por poco que se hagan las cosas que intuimos que se harán en Madrid, pasaremos del 50%, y puede que no tardemos ni 18 meses. Al paso que vamos, esto irá a más y no a menos», ha zanjado en alusión al independentismo.