Prueba del Tesla Model 3: vehículo completo y de gran calidad

Cuenta con un motor eléctrico en el eje trasero, que ofrece una potencia de 283 CV y 420 Nm de par máximo

Esta berlina tiene una línea muy bonita y limpia, con unos faros muy rasgados que le confieren un toque deportivo. | M. Àngel Llabrés

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Después de haber probado hace un tiempo la impresionante versión Performance del Tesla Model 3, hemos tenido la oportunidad de ponernos al volante de la variante más estándar para poder comprobar qué tal se defiende sin tanta potencia, pero manteniendo la esencia innovadora de la marca, y la verdad es que, como veremos a continuación, esta versión menos potente nos ha sorprendido en positivo.

El Tesla Model 3 llegó en 2017 como la propuesta de Tesla para acercar los vehículos eléctricos a un público más amplio y está claro que lo consiguió. En gran parte por la calidad y características del modelo, pero también por el hecho de que se haya convertido en un vehículo accesible para mucha gente.

Su diseño minimalista, el alto rendimiento y una gran autonomía forman parte de los grandes atributos de este modelo y que también ayudaron a este éxito global. La versión Performance demostró que la marca también sabía competir en el terreno de las prestaciones deportivas, pero esta versión estándar promete ser la opción más equilibrada para el día a día, y que no va mal tampoco en registros prestacionales.

A nivel estético, el Model 3 es una berlina que cuenta con esa línea limpia y futurista que caracteriza a Tesla. La versión estándar prescinde de los detalles más agresivos del Performance, como el alerón de fibra de carbono o las llantas deportivas, pero sigue manteniendo su modernidad y elegancia. El frontal sin parrilla, los tiradores enrasados y la caída suave del techo hacia la zaga le dan una silueta inconfundible.

La parte trasera sigue esa misma filosofía de limpieza y modernidad. Los pilotos LED, de diseño fino y horizontal, le dan una sensación de anchura visual. El pequeño labio integrado en la tapa del maletero aporta un ligero toque deportivo sin exagerar. Es una berlina que no pasa desapercibida, aunque busca más la sofisticación que la deportividad.

En esta versión, el Model 3 cuenta con un solo motor eléctrico montado en el eje trasero, ofreciendo 283 CV y 420 Nm de par. La aceleración sigue siendo notable: de 0 a 100 km/h en unos 6,1 segundos. No tiene el empuje brutal de la versión Performance (que bajaba de los 3,5 segundos), pero para el día a día es más que suficiente.

El motor destaca no solo por sus cifras, sino también por la forma en que entrega la potencia. La respuesta es instantánea, típica de los eléctricos, y en esta versión se nota más progresiva y controlada, lo que ayuda a una conducción más cómoda en ciudad y más eficiente en carretera. El disfrute en la conducción está más que asegurado.

La gestión térmica de la batería es clave aquí: incluso tras varios acelerones seguidos, la potencia no decae. Además, el sistema de frenada regenerativa es configurable, permitiendo una conducción casi de «un solo pedal» que maximiza la recuperación de energía y reduce el desgaste de los frenos convencionales.

La autonomía homologada ronda los 491 km, gracias a una batería de 60 kWh, y en mi prueba conseguí alrededor de 450 km con una conducción mixta. El consumo se mantuvo estable alrededor de los 14 kWh/100 km, lo que deja claro que esta versión es una de las más eficientes del mercado.

En carretera, el Model 3 destaca por su suavidad y silencio. La entrega de potencia es lineal y progresiva, ideal para viajes largos y trayectos urbanos. La suspensión es algo más blanda que en la versión deportiva, lo que mejora el confort en carreteras bacheadas.

La dirección es precisa y, aunque no tiene la misma puesta a punto radical de la Performance, también sorprende por su buen aplomo en curvas. En autopista es un coche estable y cómodo, con el lujo de llevar el Autopilot funcionando a la perfección para reducir la fatiga en trayectos largos.

El habitáculo sigue la filosofía minimalista de Tesla: casi ningún botón y todo controlado desde la gran pantalla central de 15 pulgadas, lo cual es ventajoso en general, pero me sigue faltando el head up display en el cristal delantero.

La calidad percibida ha mejorado respecto a las primeras unidades del Model 3, con ajustes más sólidos y materiales más agradables al tacto. El espacio es más que suficiente para cinco adultos, con buenas plazas traseras y un maletero de 425 litros combinando el espacio trasero y el pequeño espacio bajo el capó.

De serie, el Model 3 los asientos calefactados, techo panorámico y el sistema multimedia más avanzado de Tesla. Opcionalmente se puede añadir el sistema de conducción autónoma mejorado, sonido premium o el famoso "modo centinela" para vigilar el coche cuando está aparcado.

Podéis encontrar y probar este impresionante modelo en el concesionario Tesla de Palma, situado en la calle Gremi de Porgadors nº 9 del polígon de Son Castelló.