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Aprovecho este comentario para agradecer las muestras de afecto que he recibido tras estas semanas desde mi jubilación, de mis pacientes, de mis compañeros, amigos, familia, por diversos medios, incluido este de «Es Diari», en lo que es la finalización de mi vida laboral tras 40 años dedicados por completo a la atención como médico de familia de los ciudadanos de Es Castell. Agradecer, de manera distinta, pero también intensa, el acto emotivo que en forma de un homenaje me realizó el 17-07-2024 el Ayuntamiento de Es Castell, al que asistieron los principales responsables sanitarios del IB-Salut en nuestras Islas.

Un poco en este sentido, mi reconocimiento por la nota de agradecimiento que nos hicieron llegar por «Es Diari» (a la Dra Belda, también) hace algunos meses en relación a las conferencias que he estado dando en el Club de Jubilats de Es Castell, durante estos últimos años. Al finalizar la última conferencia (08-03-2024), una señora me preguntó si existía alguna relación entre la depresión y la diabetes (DM). A lo que le contesté yo no muy acertadamente de que hasta lo que yo sabía no existían evidencias al respecto; pero como siempre me quedé con la duda, pues la ciencia, los conocimientos, siempre avanzan. Y sobre todo, porque la DM es 3 veces más frecuente en aquellos que padecen depresión que en aquellos sin esta alteración metabólica, como nos comentan y ha recordado un artículo de investigación publicado estos días por Annie Jeffery et al (BJPsych Open, May 2024).

Sabemos que tanto la DM tipo 2 (DM2) como la depresión son dos enfermedades muy comunes en la atención primaria (AP) y que la prevalencia de ambas ha ido aumentando sin que se sepa cuál es su causa y porque es más frecuente en este tipo de pacientes; todo son conjeturas, pero, al parecer plausibles.

Los datos actuales continúan manteniendo que la prevalencia de la DM2 es alrededor del 13% de la población adulta en España y la depresión podría encontrarse en algún momento en un 10,5% de la población, y es que mientras una es prácticamente crónica la otra no; sufrimos la depresión en algún momento de nuestra la vida, pero no siempre.

El artículo de Annie Jeffery et al, cuyo objetivo era el de evaluar la utilización de fármacos antidepresivos en pacientes con DM y en su influencia en la mortalidad de estos pacientes, algo de lo que hablaremos en un comentario posterior, me llevó a que me acordara de una investigación que realizo el grupo de trabajo de DM de la Semergen, al que pertenezco, hace algunos años, por Celia Cols-Sagarra et al (Prim. Care Diab 2016), en el que se impuso el objetivo de estimar la prevalencia de la depresión conocida y desconocida de los pacientes con DM atendidos en la Atención Primaria (AP) de España.

En total se estudiaron a 411 pacientes mayores de 35 años que acudieron a 21 centros de salud (CS) dentro los 12 meses anteriores, captados entre agosto del 2014 y febrero del 2015 y evaluados mediante un test específico de sintomatología depresiva, el Patient Health Questionnaire (PHQ-9).
Según el PHQ-9, el 29,2% de los pacientes con DM2 tuvieron criterios de depresión, el 17% ya tenían una depresión conocida y el resto (12,2%) una depresión no diagnosticada. Por lo que concluyeron que la prevalencia de la depresión en pacientes con DM2 en el ámbito de la AP es alto (29,2%), con el agravante que casi el 40% de los pacientes se encuentran sin diagnosticar.

Queda claro, por tanto, que la coexistencia de ambas enfermedades o es una casualidad o existe alguna razón de causalidad.

A grandes rasgos, el estado de ánimo deprimido influye en el ejercicio físico, en la dieta, y con ello en el peso, una causa de la DM; y es que la depresión, modifica humor con lo que influiría en la motivación para cumplir con las recomendaciones y los objetivos diabetológicos, lo que influiría en el control glucémico y al final en las complicaciones de esta enfermedad.

Desde el lado contrario, el hecho de padecer DM, el hecho de percibirnos diferentes a nuestros semejantes y tener unas obligaciones contraídas por la misma, pueden influir en nuestra autopercepción y en nuestro estado de ánimo... Algo estudiado en la infancia en pacientes recientemente diagnosticados de diabetes tipo 1.

Queda claro, por tanto, en contestación a la pregunta de esa señora, que existe una influencia clara entre depresión y la DM2 al modificar esta patología mental el comportamiento alimentario y el estilo de vida que es causa de la misma.