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Leo en una terraza los datos sobre la lentitud con la que se tramitan los asuntos en los juzgados y pienso en cuánto tardará el caracol que asoma junto a la silla en cruzar la calle. Un entretenimiento absurdo, ya sé. Pero, al pasar página, se ha despedido a cuatro jueces británicos porque perdían las horas en su despacho mirando material pornográfico. Y, entonces, llega a mis manos la última providencia del caso Citur de la juez Belén Velázquez. Y me acuerdo de los expedientes que se amontonan hasta en el lavabo del Juzgado de Ciutadella que ella dirige. Y de las veces que me habré dado de bruces con la frente en la escalera, al bajar. Hace tantos años que esas dependencias están obsoletas...

Tanto investigar al yerno (o cuñado) del Rey y las corruptelas de la época de la doble M (Matas-Munar) no han dejado tiempo a los fiscales para ahondar, como merecía, en el legado de los Casasnovas. Así que el lunes 30 hará cuatro años que se detuvo a Brondo, las Tònies y Cardona y, pese a ello, la Fiscalía lleva 15 meses y 10 días sin responder los recursos de la defensa. Y, claro está, la juez intuye tanto belén con las dilaciones indebidas que, seguro, reducirán las penas que no ha dudado en apercibir a Horrach con chivarse al mismísimo fiscal general.

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Pero, aunque el Gobierno haya acuñado el término «investigado» para referirse a los imputados de antaño, no hay quien les quite la presunción de la cabeza o los meta en prisión hasta el día del juicio. Aunque esto no sirva para la Iglesia. Al obispo de Mallorca, por ejemplo, le ha bastado con abrir un proceso informativo para apartar al rector de Sa Pobla acusado de abusar sexualmente de un monaguillo.

Me paro en la página 8. El alcalde anuncia que, cuatro días antes de la convocatoria de elecciones, firmará el alquiler de Can Saura como sede judicial. Entonces, vuelvo a pensar en el caracol. A duras penas se ha acercado a la otra pata de la silla. Dice Sampol que el acuerdo es por cuatro años y que en 2019 Can Saura será cultural. De repente, presiento lo peor. Me da que el caracol va a morir atropellado por algún transeúnte...