La alta salinidad de la balsa de Ciutadella deja sin agua a la comunidad de regantes

El vertido de agua marina de un alojamiento y una avería en el alcantarillado del puerto son los causantes del problema

La balsa de Rafal Amagat, en Ciutadella, en una imagen de archivo. Los problemas de la depuradora han impedido que llegue agua a su interior. | Josep Bagur Gomila

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Los altos niveles de sal en el caudal que llega a la depuradora Ciutadella Sur, a través de la red de alcantarillado, han obligado a detener el almacenamiento de agua depurada en    la balsa de la comunidad de regantes de Ponent. En invierno, la abundancia de lluvias ha minimizado el impacto sobre los regadíos, pero los agricultores se muestran preocupados por la falta de agua de cara a los próximos meses, si persiste el problema. Además, todo esto ha ocurrido cuando todavía era inutilizable la balsa de Es Mercadal, por lo que Menorca lleva meses sin almacenar agua en sus embalses.

Una estación depuradora de aguas residuales (EDAR) elimina o reduce contaminantes, pero no así la salinidad. A partir de ahí, dos son las causas de la salinización del agua depurada que se obtiene en la estación Ciutadella Sur. Primero, el vertido de agua marina que un alojamiento turístico de Cala en Bosc hacía en la red. Luego, una avería en las alcantarillas del puerto, que provocaba la entrada de agua de mar.

Así lo confirmaba ayer el concejal responsable del Servicio de Aguas, Miquel Ametller, apuntando que la situación está ya en vías de resolución.

Durante al menos medio año, Tragsa, la empresa encargada del mantenimiento de las instalaciones, se ha visto obligada a cerrar el caudal que debía llenar la balsa de la comunidad de regantes, por su elevada salinidad. «Hace meses que supera los 3.000 mSv (miliSievert) y ha habido picos muy altos, de 10.000 mSv», señala Gabriel Vicens, el jefe del Servei de Reforma i Desenvolupament Agrari, de la Conselleria balear de Agricultura, Pesca i Medi Natural.

Mal pronóstico

«Podemos llenar la    balsa siempre que el nivel esté por debajo de los 3.000 mSv», algo que complica los pronósticos para los próximos meses, si no se produce una pronta mejoría. Por lo general, «en invierno la salinidad es constante, pero en verano es muy difícil recargar la balsa», porque es común que aumente la cantidad de sal en el agua en temporada alta. Por eso, los esfuerzos se centran en bajar la salinidad antes del estío y «estamos haciendo analíticas constantes», cada dos días, para poder llenar la balsa una vez se normalice la situación. Eso es, teniendo en cuenta, además, que se trata de una charca de grandes dimensiones, con capacidad para 200.000 metros cúbicos, y que es primordial nutrirla de cara a los próximos meses. «Entre la evaporación, que es mayor si hay más cantidad de sal, y que hasta ahora no podemos llenar, tendremos un problema, los payeses sembrarán y no tendrán para el riego de mantenimiento».

Esto es precisamente lo que preocupa a la quincena de agricultores que forman parte de la comunidad de regantes de Ciutadella. Su presidente, Pedro Bosch, reconoce que «este invierno habría sido un desastre, menos mal que ha sido bastante lluvioso y no hemos necesitado agua de la balsa». En ese caso, «no habríamos podido regar», con el consiguiente perjuicio para sus explotaciones.

«Nunca habíamos tenido problemas» en periodo invernal, asegura Bosch, quien coincide con Vicens al señalar que la salinidad aumenta durante los meses de verano, con la apertura de la planta hotelera.

Oficio

Cuando Tragsa detectó los excesos de salinidad lo comunicó al Govern. El director general de Agricultura, Fernando Fernández, comunicó al Ayuntamiento de Ciutadella la problemática mediante oficio, para que tomara cartas en el asunto. Fue ahí donde el Consistorio tuvo conocimiento de la anomalía y, según Ametller, «se detectó» el origen de las filtraciones de agua marina, requiriendo al establecimiento turístico el cese de los vertidos, los cuales descarta que fuera agua procedente de las piscinas.

Igualmente, se actuó para subsanar la avería en el puerto y «parece que ya no hay filtraciones», añade Ametller.

Desde la comunidad de regantes, Pedro Bosch, advierte de la necesidad de controlar mejor los vertidos de agua a la red de alcantarillado, pues los regadíos dependen del caudal que sale de la depuradora. «El invierno pasado fue muy seco, pero pudimos regar todo lo que necesitamos gracias al embalse. Este año, menos mal que no ha hecho falta», reitera el agricultor, quien ve que «ahora que hemos querido empezar a regar, no podemos».

Mantenimiento

Gabriel Vicens se quiso referir a lo importante que es mantener unos niveles correctos de salinidad en los caudales, no solo por la calidad del agua resultante y su aprovechamiento para riego, sino también por las propias infraestructuras, por el efecto «corrosivo» de la sal. «Las instalaciones deben estar en movimiento, las tuberías están en mejor estado cuando se utilizan constantemente, cuando tenemos que cerrar, luego hay que limpiar las canalizaciones».