La reforma de la carretera Maó-Sant Lluís, la que más tráfico soporta, ha supuesto una inversión de cuatro millones

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No se han hecho los deberes. Del convenio firmado hace diez años entre el Ministerio de Fomento y el Consell para financiar y ejecutar obras en las carreteras de la Isla, buena parte de ellas siguen pendientes y la responsabilidad no es achacable al Estado, a pesar de las críticas que recibe por falta de inversión en cada presentación de los Presupuestos Generales. El convenio preveía ?y prevé por cuanto se ha prorrogado de momento hasta 2018? 68,8 millones de aportación ministerial para la carretera general. 25 se han invertido en la variante de Ferreries y el resto de los tramos están atascados por el desencuentro político que el proyecto ha suscitado.

La segunda parte del convenio incluía actuaciones financiadas por el Consell, 29,50 millones de euros, de los que la mitad posiblemente no se invertirán porque se refieren a ideas no materializadas. Se trata de la ronda exterior Maó-Es Castell y una nueva conexión Maó-Sant Lluís derivadas de la vía orbital que en aquel momento se proponía en la revisión del plan general de Maó, y de una vía de circunvalación de Sant Lluís por la zona de Son Parruquet. Figuraban en el listado del convenio como las obras más costosas, en torno a cuatro millones cada una.

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