Entrevista

Marc Bernabé, experto en cultura japonesa: «El manga ha evolucionado de una forma espectacular»

El también escritor es uno de los invitados al festival FeMA este sábado en Ciutadella

Bernabé visitará Ciutadella este sábado para hablar de su pasión por la cultura japonesa.

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La plaza entre los cines Moix Negre y la Sala Multifuncional de Ciutadella acogerá este sábado una nueva edición de FeMA, el Festival Manga i Anime en catalán. Cita que llega con un programa repleto de actividades durante toda la jornada e invitados con peso dentro del sector, como es el caso de Marc Bernabé, traductor y experto en cultura japonesa.

¿Qué despertó su interés por la lengua y la cultura de ese país?
—Siempre respondo lo mismo. No sé por qué me interesó Japón en general y su lengua en particular, pero sí que es verdad que desde muy pequeño sentía una afinidad muy grande. Por eso siempre digo, medio en broma, que quizás en algún momento de una vida anterior fui japonés, porque no lo puedo explicar.

¿Hubo un momento clave?
—Cuando era adolescente, a principios de los 90, se emitía mucha animación japonesa por la tele y casi todos esos programas estaban, obviamente, doblados, pero dejaban muchos rótulos, subtítulos, detalles o carteles en japonés, y aquellas letras extrañas parecidas a jeroglíficos me llamaron mucho la atención hasta el punto que pensé que ojalá algún día pudiera aprender el idioma.

¿Cuándo tuvo claro que esa afición iba a estar relacionada con su carrera profesional?
—Sin duda fue vocacional. Pero lo cierto es que acabé en la carrera de traducción e interpretación, con la especialidad de japonés, un poco por una carambola de la vida. Había pasado una etapa de mi vida de estudios intermedios, en el instituto, en la que no tenía muy claro qué quería hacer ni hacia dónde quería encaminar mi vida como profesional. Al final decidí que la traducción podría ser una buena salida porque no me desagradaban los idiomas. Descubrir el japonés y que realmente aquello sí que me gustaba y me motivaba, pues fue un cambio radical en mi vida.

Un gran giro.
—Pasé de ser un estudiante de suficientes y algún bien a uno de matrícula de honor, no solo en japonés, sino en todas las demás asignaturas. Porque aquella vía que se había abierto gracias al japonés, pues la verdad es que provocó un despertar en mí que si no hubiera descubierto probablemente mi vida habría sido muy diferente.

¿Fue fácil entrar en el sector editorial y de la traducción?
—Nunca es fácil entrar en un sector, pero en la época en la que empecé, a principios de los 2000, fue una casualidad que comenzaba a publicarse cada vez más manga japoneses. Algunas editoriales tenían dificultades para encontrar traductores y utilizaban lenguas puente. Por ejemplo, para publicar un manga japonés en español, pues lo traducían no del japonés, sino del francés o del inglés. Y en esa época empezaba a haber bastante mercado, comencé a crecer y fundé con mi socia la empresa justo en el momento adecuado.

¿Cuáles son los principales desafíos de traducir manga?
—Obviamente son idiomas muy diferentes, con estructuras distintas, gramaticalmente hablando, también de vocabulario, de matices... Pero la principal dificultad tiene que ver con aspectos de la cultura japonesa que hay que explicar de alguna forma.

El japonés no tiene fama de ser un idioma fácil de aprender.
—Es complicado. La gramática es totalmente diferente, por no decir la escritura, que es sin duda el escollo más duro que hay que superar, es muy enrevesada y complicada para personas de occidente. En cambio, la pronunciación es muy sencilla para alguien que habla español y catalán, tenemos todos los sonidos para poder pronunciar el japonés de forma cómoda, fácil e inteligible.

Supongo que nunca se le olvidará el primer manga que tradujo.
—Mi primera experiencia como traductor profesional no fue con un manga, fue con un anime: una serie de animación que todos conocen, Shin-Chan. Fue una casualidad enorme. Se ha convertido en un clásico y estamos hablando ya de 25 años atrás, y aún seguimos trabajando en la licencia.

¿Cómo ha evolucionado el sector editorial del manga en España desde que comenzó a trabajar?
—Pues ha evolucionado de una forma espectacular, sobre todo después de la pandemia. Cuando empecé en la profesión éramos muy pocos los que nos gustaba el manga y era un mercado muy pequeñito, un nicho, y ahora se ha convertido un producto a nivel del gran consumidor. Es un sector de mercado afianzado, no sé si continuará creciendo, ojalá, pero sin duda no bajará.

Recomiende un título de manga para quien quiera iniciarse.
—Complicado porque hay un manga para cada persona. Pero uno que no suele fallar es «Dragon Ball» porque fue bueno, muy accesible a todos los públicos, a todas las franjas de edad, muy dinámico y divertido.