Guerra Rusia-Ucrania

Aliados de la OTAN señalan a Putin como principal escollo para la paz: «Tiene otra idea en mente»

La evaluación de París y Londres es que el líder ruso sigue «arrastrando los pies» y evita comprometerse con un alto el fuego, mientras mantiene los ataques contra Ucrania

El ministro de Exteriores, José Manuel Albares (i), intercambia impresiones con algunos homólogos y el secretario general de la OTAN (d). | Efe - OLIVIER HOSLET

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Los aliados de la OTAN han llamado este viernes a elevar la presión contra Rusia para que se siente a negociar un acuerdo de paz en Ucrania, tras señalar que el presidente ruso, Vladimir Putin, es ahora el principal obstáculo para lograr el cese de las hostilidades en Ucrania, al mantener los ataques contra el país vecino y evitar sentarse a negociar.

En una declaración conjunta antes de la reunión de la segunda jornada de la reunión de ministros de Exteriores aliados, el titulár francés de Exteriores, Jean-Noel Barrot, y el británico, David Lammy, han descrito al presidente ruso como «el principal problema» para dar pasos hacia la paz en Ucrania, tras lamentar que sigue sin acordar el alto el fuego que ofrecieron Estados Unidos y Ucrania hace tres semanas.

Lamy ha indicado que la evaluación de París y Londres es que Putin sigue «arrastrando los pies» y evita comprometerse con un alto el fuego, mientras mantiene los ataques contra Ucrania. «Te vemos, Putin, sabemos lo que estás haciendo», ha señalado el ministro de Exteriores británico. En la misma línea, Barrot ha señalado al presidente ruso como «el principal problema» para alcanzar la paz, subrayando que Putin esta «procrastinando» y eludiendo entrar en conversaciones de paz.

«Nuestra responsabilidad es aumentar la presión para que se siente a la mesa de negociación», ha indicado. Mientras «Ucrania quiere la paz, claramente Putin tiene otra idea en mente», ha reprochado, denunciando los ataques continuados de Ucrania o el reclutamiento de más efectivos militares en Rusia. Precisamente Francia y Reino Unido han convocado una nueva reunión el próximo 10 de abril en la sede de la OTAN de los países que conforman la denominada 'coalición de voluntarios' para Ucrania, una cita en la que seguirán perfilando los planes de seguridad para Ucrania.

En la misma línea se ha expresado Margus Tsahkna, titular de Exteriores de Estonia, quien ha abogado por que los aliados aumenten la presión a Moscú con más sanciones. «Todo el mundo entiende que Putin no está centrado en la paz. Pide más, pone mas condiciones sobre la mesa y esta claro que debe haber líneas rojas porque Trump no puede esperar más», ha señalado. «Rusia tiene que decir sí al alto el fuego que está encima de la mesa dentro de un periodo razonable. No podemos estar eternamente esperando», ha destacado el ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, quien ha subrayado que mientras Kiev demuestra su voluntad para la paz, «ahora le toca a Rusia demostrar si quiere paz o si sí quiere seguir con su guerra de agresión».

Su colega noruego, Espen Barth Eide, ha valorado que de la primera cita los aliados con el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, salió la confirmación de que Rusia representa una amenaza para la OTAN, algo que hasta ahora Washington cuestionaba. Por su parte, la Alta Representante de la UE para Política Exterior, Kaja Kallas, invitada a la sesión de este viernes en la OTAN, ha afirmado que tiene garantías de lado de Estados Unidos de que no comprometerá las líneas rojas europea en un eventual acuerdo con Rusia.

«Fue subrayado que nada sobre Ucrania sin Ucrania», ha apuntado, que Europa tendrá su palabra sobre las discusiones. En cuanto a las negociaciones con Rusia para un alto el fuego, fuentes aliadas señalan que no hay signos en el terreno de que las tropas rusas vayan a parar la agresión militar, por lo que abonan las dudas generalizadas entre los aliados sobre las verdaderas intenciones de Putin de frenar la ofensiva. En los cuarteles generales aliados consideran que el mandatario ruso quiere vincular el acuerdo de paz en Ucrania a concesiones de Occidente como la retirada de las sanciones internacionales o su rehabilitación como potencia en el teatro internacional.