El amor es un sentimiento poderoso, pero, a menudo, no es suficiente para mantener una relación sana. Esta es la premisa del último libro de Sebastián Girona, Te quiero pero no funciona, publicado por Plataforma Editorial. En su obra, Girona ofrece una guía práctica para ayudar a las parejas a mejorar su convivencia mediante la empatía, la comprensión mutua y el autoconocimiento.
El psicólogo especializado en vínculos emocionales aborda tres conceptos clave para reconstruir relaciones más equilibradas: el contrato de la pareja, la distribución del poder y el fortalecimiento del «nosotros». Cada uno de estos elementos es crucial para enfrentar los desafíos que muchas parejas modernas experimentan.
Principios para una relación saludable
El primer concepto que Girona desarrolla en su libro es el contrato de la pareja. Este acuerdo, basado en expectativas, necesidades y roles claros, debe ser constantemente evaluado y renovado para adaptarse a la evolución de la relación. Aunque estas revisiones pueden no siempre resultar sencillas, son fundamentales para garantizar que ambas partes se sientan escuchadas y respetadas.
La distribución del poder dentro de la pareja es otro aspecto esencial. Girona subraya los riesgos de un poder desequilibrado, advirtiendo que esto puede causar tensiones y resentimientos. Una distribución justa es vital para que cada miembro sienta que su voz es importante.
Por último, el fortalecimiento del «nosotros» hace hincapié en la importancia de crear una unidad, un vínculo común que permita a la pareja enfrentar retos y crecer como equipo. Se trata de mantener la individualidad al tiempo que se fomenta un sentido de unidad.
La dinámica de la relación, un factor crucial
Con veinte años de experiencia en terapia de pareja, Girona ha observado que, en muchas ocasiones, el problema radica en la dinámica que se ha establecido, más que en las acciones de cada individuo. «El problema no es solo lo que el otro hace o deja de hacer. Es la forma en la que nos vinculamos», señala el autor en su libro.
En Te quiero pero no funciona, se proporcionan herramientas prácticas para identificar patrones dañinos, mejorar la comunicación y fortalecer la empatía. Aprender a reconocer estas dinámicas y trabajar en ellas puede tener un impacto transformador.
Obstáculos comunes y nuevas barreras
Girona reflexiona sobre obstáculos como la rutina negativa y la invalidación emocional, dos factores que pueden desgastar seriamente la relación. Otro aspecto relevante es el impacto de la tecnología, que si bien ofrece muchas ventajas, también puede crear barreras invisibles en la interacción diaria. Las parejas a menudo se desconectan del mundo real al estar inmersas en sus dispositivos.
A través de ejemplos y consejos prácticos, el libro invita a un proceso de autoconocimiento, destacando la importancia de revisar cómo nuestras propias conductas pueden influir en la relación. Cualquier intento de mejora debe comenzar por uno mismo y extenderse a la pareja.
9 comentarios
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Nada que no sepamos ya o que no salga en Tik Tok.Por lo menos lo del artículo.
El título de la noticia no invita a ningún hombre en confiar en ese libro o en la terapia de ese psicólogo. Ya de entrada está culpabilizando al hombre y dando la razón a la mujer. Cuando es justo lo contrario: las mujeres, por culpa del feminismo y todos los privilegios legales y sociales que les ha dado el estado, tienen un poder totalmente desequilibrado contra los hombres. El caso Alves ha sido muy significativo a cerca de como piensan los políticos, especialmente los del PSOE: La mujer es un ser de primera clase y el hombre de segunda.
Lluis Gimenez... me gusta tu última frase, me recuerda a los miembros del clero de las actuales confesiones religiosas...
Lo mejor para mantenerse una pareja es tener un amante cada uno. Y ni en tu casa ni en la mía ...una bassa d'oli
Los hombres vivimos en el siglo XX y las mujeres en el siglo XXI? eso qué significa exactamente, que todos los hombres pensamos y actuamos de la misma forma lo mismo que monos de circo? yo no desde luego. Tengo mis propios principios, valores y creencias. Para mi es evidente e imprescindible que en toda pareja deba haber respeto absoluto, espacio, límites y empatía entre ambos miembros, de lo contrario la relación no funcionará ni con baterias de litio. Lo que sucede es que a las mujeres del '"siglo XXI" les han comido el coco con que los hombres del siglo XX debemos pagar por cómo eran los del siglo XIX y eso era fruto de las costumbres de la época que nada tiene que ver con la actual, además yo no he vivido jamás el tema machista ni todas esas tonterías inventadas por unas pocas feministas. Una cosa para mí está muy clarai: las mujeres inteligentes no llaman la atención porque no necesitan hacerse notar, apenas se las ve, no van de bar en bar a ver qué pueden pillar ni criminalizan al género masculino por el simple hecho de serlo. Como hay muy pocas mujeres inteligentes prefiero seguir sin pareja y si tengo la suerte de conocer a alguna, entonces se verá.
De la pseudociencia que es la psicología surgen las más descabelladas teorías, pues nada se puede demostrar ni parecen necesitarlo. Como mucho, tienen estudios y encuestas, la mayoría con un preocupante sesgo ideológico o comercial, y con honestidad más que cuestionable, si es que acaso llegan a tener buenas intenciones. Aquí tenemos al "aliade" del artículo que, para vender su libro a las lectoras de psicología, considera avanzado o retrógrado lo que él dicta que lo es, y luego nos pontifica sus conclusiones aberrantes. Qué pereza. Y luego resulta que, tarde o temprano, la realidad acaba prevaleciendo por encima de toda esta basura de lo políticamente correcto.
Y al final, por qué los hombres viven en el siglo XX y los mujeres en el XXI?? El artículo no explica el titular... 🤔
Más que vivir en el pasado los hombres pasamos de problemas y por ende pasamos de tener pareja.
Ahora resulta que hay cien años de diferencia en la evolución entre géneros . Cuanta tontería y expertos progres de estantería . Somos individuos y como tales avanzamos , nos estancamos o retrocedemos, eso de montar un relato ensalzando un género , el femenino, eso de más antiguo que el hilo negro . Lo coger datos y cifras de aquí y de allá y retorcer el relato a mi conveniencia igual. Lo de saltar en taparrabos haciendo sonar una calabaza seca llena de guijarros , pues para mentes simples