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Ahora lo veo meridianamente claro. Rita Barberá no está aforada porque es senadora, es senadora para poder estar aforada, que es muy distinto. Y tanto es el privilegio del aforamiento, que entre su partido de toda la vida por el que ha tenido una vida regalada entre privilegios, honores, parabienes y otros laureles solo al alcance del poder, ha ido a elegir en su declive político su aforamiento antes que el partido.

Algunos que nos creen simples de solemnidad, nos dicen que un aforamiento no es ningún privilegio. ¿Por qué Rita Barberá se pega a él como una lapa? Y todo que ya sabe que en adelante en el Senado será incluso entre quienes fueron de su cuerda «una trásfuga».

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Tengo prisa en decir que aquí los hay que creen que buena parte del electorado somos idiotas, tontitos de baba, la misma tarde que Rita se salió del PP, una prodigiosa mente de su partido acertó a decir: «Rita ya no está en el PP así que al partido no se le puede achacar nada». Más atontamiento imposible. No creo que nadie culpe a Barberá por lo que pueda hacer si no por lo que ha hecho, y eso lo ha hecho estando dentro del PP hasta las orejas.

Como siempre en estos casos se dice «no tengo nada que ocultar». ¿No, eh?, ¿entonces por qué prefiere estar aforada antes que continuar siendo del PP?

Siempre pensé de usted, señora, que el día que cayera iba a hacer mucho ruido.