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Está la lista de la clase o la lista para pasar cuentas del personal apuntado para un evento, la lista electoral, la lista de la compra, la lista de los invitados, la lista de los deseos de una boda, y la lista por antonomasia. Esa lista que se puede repetir y repetir y repetir. Esas listas en las que enumeramos los diferentes quehaceres que nos proponemos realizar durante el día y los que dejamos para más tarde. Y que te da un gusto inmenso tachar algo de ella que ya hayas cumplido. Hacer listas gusta a hombres y mujeres, aunque me atrevo a decir que más a las mujeres.

Tenía en mi lista escribir sobre este tema hasta que una mujer que no conozco me dio el empuje. Terminaba de tomar café en un bar del puerto cuando se acerca una mujer a otra y le dice «no hay cosa que más gusto me dé, que tachar objetivos cumplidos de la lista», sonreía complaciente a su otra amiga besándola muy cordial. «Tengo que hacer eso, y esto otro y lo de más allá,...» ¡y venga a tachar!. Y me pregunto por qué nos gusta tanto hacer listas, y por qué nos gusta tanto cumplirlas.

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Hay gente que lo hace sobre papel, y otras en soporte virtual. Mi opinión es que buscas esa felicidad momentánea cada vez que llegas a hacer una cosa, porque has sido capaz de realizarla, además en el tiempo estimado. Y para mañana tendrás una cosa menos, aunque me temo que tendrás dos cosas más por hacer. Pero es divertido. Es como cuando juegas al Candy Crush o Tetris o Marcianitos. Los eliminas fulgurante a pesar de que sabes que te vendrán más, porque siempre hay más. Pero eres feliz, como esa misma felicidad que te reporta comerte un helado a pleno sol. Cuántas servilletas no se habrán sentido honrosas de ser más útiles que su función original, al ser el soporte donde escribir listas interminables. Servilletas 'Casa Manolo' llenas de apuntes. Primero es una línea de cosas con su consecuente circulito o guioncito. Al final acabas ocupando los bordes, porque siempre encuentras más cosas que hacer. Las personas que lo escriben en un soporte digital lo tienen más ordenado, con menos faltas ortográficas, y legible. Esto último es importante porque si escribes en papel a veces lo escribes de tal manera que cuando vas a leerlo no sabes lo que has puesto. Y es cuando haces partícipe a tu acompañante, y si este no sabe descifrarlo se convierte en una situación crítica. Se pasa al estado de «estoy pero no estoy». Hasta puedes no dormir dándole vueltas a lo que habías escrito porque quizás sea el punto más importante de tu última lista.

@sernariadna