Son Parc. El emisario atraviesa el arenal a la altura del antiguo torrente. Irá enterrado a quince metros de profundidad y se adentra dos kilómetros en el mar. Según la estimación vecinal, el vertido de aguas depuradas quedaría a la altura de Cala Pudent | David Arquimbau

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El emisario que verterá el agua depurada de la nueva estación de Addaia al mar de Son Parc ha puesto en pie de guerra a los comerciantes de la zona. Pondrán en marcha un plan de acción con el único objetivo de evitar la instalación que, según denuncian, «produce un impacto medioambiental» y «amenaza la riqueza paisajística submarina».

El Ministerio de Medio Ambiente acaba de formalizar el contrato a la empresa Drace Infraestructuras por 8,1 millones, lo que le permite poner en marcha el proyecto, catorce años después de iniciarse las primeras gestiones. Y aunque los comerciantes tenían esperanzas de que se modificara el trazado del emisario, de momento no hay cambio de rumbo. Es más, ya se inicia la cuenta atrás para el inicio de las obras. Se estima que a principios de año los trabajos ya estarán en marcha. La formalización se produce siete meses después de adjudicarse. Fuentes del Ministerio achacan esta tardanza al hecho de que el Gobierno esté en funciones. Requería de un informe favorable específico de la Abogacía del Estado indicando que efectivamente ese trámite se podía realizar.

La Asociación de Comerciantes de Son Parc ha celebrado recientemente una reunión de urgencia para tratar el alcance de la medida y analizar exhaustivamente el proyecto y su impacto. «El rechazo fue unánime por su alto riesgo», indica el secretario Pablo López. Se remite al documento técnico que avisa de que «la rotura del emisario en temporada alta puede producir molestias a los turistas además de limitar los usos de la zona de baño, la playa podría incluso cerrarse». Los comerciantes advierten de que «será como estar sentado en un polvorín» puesto que, al tratarse de una zona en la que «la tramontana sopla con virulencia» el recorrido del emisario puede verse afectado en más ocasiones de las que esperan los técnicos, sobre los que consideran que «exhiben evidente desconocimiento real del arenal».

El colectivo de empresarios alerta además de que «para mayor desatino el emisario va enterrado 900 metros y descubierto otros 1.100, en aguas tan cristalinas con alta visibilidad, lo que producirá un impacto visual». Lamentan que se hayan descartado las otras opciones que se barajaban para la colocación del emisario. Las desventajas que se anotan son, dicen, «aplicables de la misma manera al tramo elegido». Consideran que «se ha tomado una opción irrealizable, posiblemente politizada o, incluso, la más económica» cuando «lo barato saldrá caro porque el ahorro en esta infraestructura producirá un alto perjuicio no proporcional». Y avisan de que se colocará en una zona LIC.

El colectivo ha solicitado reuniones con el Consell y el Ayuntamiento de Es Mercadal. En caso de que no exista ningún movimiento iniciarán una campaña de recogida de firmas, y campañas reivindicativas «para impedir tal barbarie».

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