En el interior del hospital todavía queda material abandonado | Javier Coll

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La alcaldesa de Maó, Conxa Juanola, visitó ayer, por primera vez desde que accedió al cargo, el interior del antiguo hospital Verge del Toro, acompañada del gerente del Área de Salud, Antoni Gómez Arbona, y la jefa de Gestión Económica y Servicios, Margarita Pons Fanals, además de personal técnico. El objetivo: conocer de primera mano el estado del edificio, que quedó cerrado y en desuso con la inauguración, en 2007, del Hospital Mateu Orfila y que, desde entonces, se debate entre su reutilización como centro sociosanitario y el abandono.

El Ayuntamiento tomó la decisión de frenar la reversión del edificio a la Tesorería General de la Seguridad Social, un proceso aprobado por el anterior equipo de gobierno, pero ahora debe determinar cuál es el punto de partida para su posible recuperación. «Hay que ver en qué condiciones se encuentra», señaló Juanola, cuya intención es ahora que los técnicos municipales elaboren un informe sobre la situación real del inmueble.

Dicho informe «se comparará», afirmó, con otro que ya elaboró el Ib-Salut para estudiar si el deterioro es ahora mayor. Después de ocho años cerrado, el antiguo hospital que se alza sobre el puerto de Maó aguarda una decisión sobre su destino.