Todas las ubicaciones propuestas como alternativa a esta nave han sido rechazadas hasta ahora por Medio Ambiente | Javier Coll

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En apenas unos días, podría zarpar ya hacia Mallorca el primero de los barcos llamado a trasladar a la isla vecina toda la basura acumulada por los menorquines y que, desde el 22 de diciembre, no puede ser vertida en la planta de Milà debido al cierre temporal de sus dos celdas activas.

El Consell de Mallorca autorizó ayer por vía de urgencia el traslado y posterior tratamiento de los residuos en las instalaciones de Son Reus, que gestiona la empresa concesionaria Tirme. El acuerdo, que cabrá aplicar «con carácter inmediato» para atender a la situación de «emergencia» declarada apenas 24 horas antes por el Consell de Menorca, tendrá una vigencia de dos meses.

Durante este tiempo, Mallorca autoriza a trasladar e incinerar en Son Reus un máximo de 11.900 toneladas de basura procedentes de Menorca. Son las más de 4.000 que se hacinan actualmente en la nave de Milà donde se almacenan desde hace tres meses, así como las 7.000 u 8.000 que -se calcula- se podrán seguir generando en los dos meses siguientes. Todo ello hasta que se hayan acometido las obras de reparación de la celda E del vertedero menorquín y la Conselleria de Medio Ambiente del Govern balear pueda levantar así la prohibición que pesa sobre la planta de Milà.

El precio a pagar por el Consorcio de Residuos de Menorca deberá ser de 131,34 euros por tonelada, la misma tarifa que rige para cualquier otro contingente de basura que tiene entrada en Son Reus, sea cual sea su procedencia. En este sentido, no aplicará descuento alguno al Consell y los ayuntamientos menorquines, que así deberán pagar casi cinco veces más de lo que abonan ahora, poco más de 28 euros por tonelada.

A este coste cabrá añadir el derivado del transporte entre islas, que deberá efectuarse con la basura prensada en forma de balas selladas y que financiará la Conselleria de Medio Ambiente del Govern, hasta un desembolso máximo de 300.000 euros. Aún así, este asunto tendrá que ser gestionado por el Consorcio de Menorca, quien ha requerido el asesoramiento al respecto de la empresa concesionaria de Son Reus, Tirme.

La decisión tomada ayer por el Consell de Mallorca es fruto de la solicitud cursada el miércoles por los presidentes del Consell menorquín, Santiago Tadeo, y el Consorcio de Residuos, Fernando Villalonga, quienes en un escrito conjunto alertaron de la «inmediata e imprescindible actuación de emergencia» que requiere el caso.

Un informe emitido el pasado 4 de marzo por los servicios técnicos del Consorcio ya alertaba del «grave peligro para la salud humana, el riesgo de incendio y los problemas medioambientales» que ocasiona la situación actual, «debido al aumento de la generación de lixiviados como consecuencia de las lluvias y los malos olores». Dos días después, el 6, la Junta de Gobierno del Consorcio dio luz verde al traslado de la basura a Mallorca y facultó al conseller Villalonga a «adoptar los trámites necesarios».

El traslado y tratamiento de la basura de Menorca en la planta de Son Reus de Mallorca ya está contemplado en los planes directores sectoriales de residuos de ambas islas, aunque solo «de forma excepcional».


Menorca pagará la incineración; el Govern balear, el transporte

El compromiso público del conseller balear de Medio Ambiente, Gabriel Company, de asumir el coste de la operación hasta un máximo de 300.000 euros afecta tan solo al transporte, no así al precio de la incineración en Son Reus, que deberá ser asumido por el Consorcio de Menorca, participado por el Consell y los ocho ayuntamientos de la Isla. Cabe ver si este sobrecoste se acabará repercutiendo sobre los contribuyentes.

  • El Consell de Mallorca lo deja claro: no abaratará la tarifa
  • El Consorcio pide otro punto de almacenamiento en Milà
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