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Un 80 por ciento de las intervenciones policiales consisten en prestar auxilio humanitario y en una gran mayoría de casos guardan relación con trastornos mentales, bien sea por enfermedad, estrés, depresiones o el consumo de sustancias como el alcohol y las drogas. El Sindicato Unificado de Policía (SUP) acerca estos días a los agentes del Cuerpo Nacional en Menorca la posibilidad de formarse para abordar situaciones como los intentos de suicidio o los delitos relacionados con problemas como los brotes psicóticos. El curso, con una veintena de policías inscritos, comenzó ayer en la comisaría de Maó y el objetivo es «dotar a los agentes con instrumentos para mejorar su servicio, su seguridad personal y la del ciudadano, dando respuesta a una realidad que aumenta y nos encontramos cada día», afirmó el ponente Rafael Joaquín López, policía y licenciado en Criminología. El curso se prolongará hasta mañana jueves y abordará la actuación policial ante personas con trastorno mental desde los ámbitos jurídico, psicopatológico y policial. Rafael Joaquín López deja claro que debe evitarse «estigmatizar» a las personas con problemas mentales «no cometen más delitos que los demás, pero sí suelen ser traumáticos o tienen una mayor dimensión mediática e impactan en la sociedad», afirma.

Jornadas como la del SUP pretenden cubrir algunas lagunas de la formación convencional que, según este experto, «hace hincapié en el Derecho Penal y en la práctica policial convencional, se tocan este tipo de casos pero es insuficiente».

López asegura que las intervenciones policiales relacionadas con trastornos mentales o del estado de ánimo, como pueden ser los intentos de suicidio, «son mucho más estresantes» que las habituales de persecución de un delito común. «Los agentes sienten impotencia, al no saber prever lo que puede ocurrir», explica, «casi siempre llegan los primeros y deben ganarse la confianza de la persona y hacer que no empeore la situación hasta que llegan los servicios médicos adecuados».