La directora del centro expositivo, Verónica Arellano, junto a algunas de las obras. | Gemma Andreu

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«Flor-haciendo».Ese es el título de la exposición que esta tarde, a partir de las 19.30 horas, abrirá sus puertas en el Centro de Arte y Grabado Xalubinia, situado en el número 6 de la calle Barcelona de Maó.Explica la directora del espacio cultural, Verónica Arellano, que también participa en la cita con algunas de sus propuestas artísticas, que el título escogido para la ocasión funciona como «metáfora de florecer gracias a la acción».

Un concepto el de «Flor-haciendo» que también alude «al trabajo y al tesón de dar amor a algo día tras día para que dé sus frutos llenos de arte y creatividad». Una propuesta «muy significativa», recuerdan desde el centro de arte, de la que se podrá disfrutar hasta finales del mes de    junio, para después dar paso a la muestra que expondrá las obras de los alumnos de la escuela de arte y grabado.

Estamos hablando de una exposición grande en lo que a participantes se refiere. Además de la propia Arellano, forman parte también de la colectiva otros artistas menorquines o residentes en la Isla, como María Santlley, Ponç Pons, Pere Pons,    Vicente Villena, Tóbal Esbert, William Russell, Ann Meade y Marina Ibarra, Roberto López, Enriqueta Sobrino, Deborah Hellyer y Carmen Salcedo.

También son partícipes de la familia de «Flor-haciendo» alumnos de nivel avanzando del centro, además de artistas internacionales, como son Avis Ballard y Víctor Tsijanaf. A los responsables de Xalubinia les hace también especial ilusión contar con obras de Micaela Trocello y Albertina Tafolla, creadoras foráneas que han realizado residencias artísticas en el centro en varias ocasiones.

Un gran número de firmas y también de propuestas. Los visitantes podrán disfrutar de la dialéctica visual de la obras a través de diferentes disciplinas: pintura, dibujo, escultura, grabado, instalación, poesía, fotografía y libro de artista. «Un paseo por diferentes formas de entender y representar una misma cosa llena de diversas lecturas», defienden desde Xalubinina, en un entorno «muy especial» en el que «el espacio expositivo de la obra finita se funde con el ambiente propio del taller» y en el que «el espectador respira y se nutre también de esa sinergia creativa que aporta tanta verdad y autenticidad al momento».