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Dos días para recordarlos

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El equipo que dirige las actividades de la Cofradía del Amigos del queso de Gamoneu de Cangas de Onís, decidieron en buena hora organizar un viaje a Madrid para promocionar el excelente queso de Gamoneu del Concejo de Onís, cuyo nombre toma la Cofradía. Para darlo a conocer eligieron el magnífico restaurante El Ñeru, en la madrileña calle de Bordadores, entre el Teatro de la Ópera y la madrileña Puerta del Sol, y al día siguiente, como no podía ser de otra manera, todos uniformados: pantalón, camisa blanca, capa y sombrero, al Centro Asturiano.

La presidenta Doña Elpidia Quintana, hermana de Favila, y el secretario, que es siempre grato darnos un abrazo después de meses sin vernos, nos dedicó unas palabras. La oratoria de la presidenta es siempre una garantía de buen hacer. Permítanme hacerles una referencia sobre el sensacional almuerzo que El Ñeru sirvió a los cofrades que nos dimos cita a manteles en uno de los salones que tenían muy asturianamente ambientado en honor de la Cofradía. Los entrantes fueron verdaderas delicatessen, sobre finos tortus de harina de maíz unas lonchas de cecina que por lo que pude apreciar era de León, pastel de cabracho sobre una crema rosada que venía muy bien presentado. Cómo suele ser habitual y ese día obligado, siempre tuvimos durante la comida tacos de queso Gamoneu. Me sorprendió que sacaran unas cazuelas de garbanzos con callos, plato que descansa su primogenitura en la gastronomía madrileña, para acto seguido sustituir las cazuelas de garbanzos por cazuelas de fabes con almejas, plato inspirado en la inconfundible fabada asturiana. A mí ya me parecía la abundancia de viandas más que suficiente, pero la atentísima dirección del Ñeru aún tenía que sorprendernos con un exquisito chuletón a la piedra, cortado sin duda por quien sabe muy bien cómo hay que hacer estas cosas (una carne a la piedra mal cortada puede arruinar lo que en los fogones de este restaurante sirven como un exquisito manjar), un vino estupendo y eso que en este punto suelo ser especialmente beligerante. No quiero dejar de nombrar la empanada, la tortilla con un exquisito relleno, pero sobre todo unas croquetas rellenas con tinta de calamar o chipirón, como si ésta fuera una crema espesita, que me dio vergüenza comer más de tres. Les confieso que habría comido bastantes más.

En definitiva dos actos de la Cofradía de los Amigos del queso Gamoneu en Madrid, bien pensados y estupendamente dirigidos. Sin duda un esfuerzo más de esta Cofradía en pos del Gamoneu, Cangas de Onís y Asturias.