Con derecho a réplica

La habitación del sexo

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En una reunión entre amigos Willy cogió la guitarra, y Paola templó la voz. Y compartieron música y amistad con Delfi y con Lourdes, dos chicas argentinas que dieron un zas en toda la boca a unas cuantas estúpidas ideas preconcebidas. Delfi es doctora y, agárrense queridos lectores, es vegetariana. Olé y olé, una argentina que no come carne, y ahí no queda todo, tampoco le gusta el fútbol, ¡boom!, se fueron a hacer puñetas todos los tópicos sobre argentinos. Pero esperen que aún hay más, Delfina y Lourdes son pareja, y eso viniendo de Tucuman, provincia del interior de Argentina, es muy valiente. Además, Lourdes sí que come carne, y es seguidora del Racing de Avellaneda, es gratificante ver como se complementan y como desprenden amor en cada gesto.

Hay una máxima en ajedrez que es muy inspiradora, «observa, reflexiona, actúa». Es una de esas sentencias que es perfectamente extrapolable a la vida misma, pero todos sabemos que observamos más bien poco, y que actuamos de forma impulsiva la mayoría de las veces. Como todo tiene que ser para ya, consideramos que pararnos para observar con calma, o sentarnos un rato para darle un par de vueltas a los temas, es una auténtica pérdida de tiempo. Por eso tiramos de tópicos y decimos que no hay argentinos vegetarianos, o que todos los andaluces son graciosos. Estamos cómodos en las chorradas irreflexivas.

Este frenético ritmo para hacer, hacer y hacer sin pararnos a unir neuronas, hace que nuestras acciones sean muy previsibles. Como casi todos bebemos de las mismas fuentes, está chupado saber como reaccionaremos ante tal o cual situación. Sin embargo, al igual que Delfi y Lourdes dieron unas hermosa lección tirando abajo absurdos prejuicios, a veces las personas te sorprenden en acciones que, en principio, no podrías imaginar. Y esto ocurre para bien o para mal.

Para bien. En un vuelo de Cancún a Ciudad de México un matrimonio que viajaba con su bebé le repartió al resto del pasaje una bolsa con unas pocas chuches, unos tapones para los oídos y un simpático mensaje de parte del bebé pidiendo disculpas por si lloraba mucho y les molestaba. Bien por los padres de ese niño, bien por el detallazo de pensar en los demás, se echa de menos a más personas que piensen en los otros.

Para mal. En Eivissa se ha publicado un anuncio donde se ofrecía una habitación por 150 euros al mes, y un encuentro íntimo semanal con el propietario, además, como no, de tres meses de fianza. No se sabe si con lo de la fianza, el energúmeno en cuestión, se refiere a 450 euros o doce encuentros íntimos seguidos en su perversa habitación del sexo. Asco supino dan los que ahondan en la degradación moral del ser humano. Pero como en esto de libre mercado sin regulación alguna no hay quien abra la boca, pues se consienten aberraciones como esta. Nuestros amigos eivissencs tienen un problema de vivienda muy serio, y otro de convivencia al tener que soportar tipejos como este.

Y así es como la vida, previsible en gran parte, no deja de sorprendernos. Sé que los ejemplos son sencillos, y que las pruebas de horror, o bondad, podrían ser mucho más contundentes que estos. Pero partiendo a veces de lo pequeño, a veces de lo cercano, se entiende mejor lo más profundo. Yo si aprendí algo fue del amor de Delfi y Lourdes, de la paella de Toni y del sonido de la guitarra en aquella reunión entre amigos. Si me conocen ya pueden prever que acabaré con un feliz jueves, de corazón, para todos.

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