Les coses senzilles

La importancia de saber idiomas

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La gente suele creer que los animales carecen de inteligencia, carecen de cuerdas vocales y que por ello no pueden hablar ni expresarse. Que carecen de cuerdas vocales como las nuestras es algo que me parece muy claro, porque no he visto nunca a un animal hablar, como no sea en los dibujos animados o en la película de la mula Francis. Sin embargo creo que se comunican de alguna manera, tienen sus líderes, su pequeña o gran memoria y sus instintos. Dicen que los perros se ponen panza arriba cuando reconocen la supremacía de sus amos, o de aquellos que les quieren bien. Es evidente que cuando las aves vuelan en bandada siguen los dictados de un líder, y que hasta las fieras salvajes luchan entre sí para adquirir la categoría de cabecilla, y también debe de serlo que se comunican con alguna clase de lenguaje. De los perros he oído decir que retienen muchas palabras de vocabulario.

Conocen su nombre, y saben que tienen que sentarse cuando oyen la palabra sentarse, o que tienen que marchar cuando oyen la palabra vamos. Pero no son gente muy proclive a los idiomas. Si se trata de un perro alemán tienes que decirle Sitzen, si es inglés, Sit down, si es español, Siéntate, si es catalán, Seu, etc. Es decir, que un perro entiende solo la lengua de su amo. Esa debía de ser la razón de aquel sello discográfico que se llamaba «La voz de su amo», que se representaba con un perro examinando atento la trompa de un gramófono donde, supuestamente, se reproducía la voz de su dueño. Sin embargo, las veces que yo he intentado hablar por teléfono con mi perro, el pobre animal ha pasado de todo.

Yo creía que eso sólo ocurría con los perros, pero tengo entendido que también sucede con los burros. En Canadá existe una compañía minera llamada Canadian Mining Company, y como en Canadá coexisten la lengua francesa y la inglesa los burros que transportaban el mineral en bruto obedecieron órdenes en francés hasta que la empresa pasó a manos estadounidenses. Entonces, cuando los nuevos ingenieros les empezaron a dar órdenes en inglés, no hubo forma de que los animalitos se movieran. Tuvieron que despedir a los ingenieros americanos y volver a contratar personal francés, porque por lo visto los burros, como los perros, tampoco tienen una facilidad especial para las lenguas. Porque lo que resulta claro es que si los ingenieros hubieran dominado el francés la cosa habría sido menos drástica, de donde se infiere la importancia de saber idiomas.