Sa gleva

¡Manda huevos!

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Quién nos lo iba a decir que estas son las horas que tenemos ahora miles de huevos contaminados con el insecticida fipronil. En más de 150 granjas avícolas, se ha detectado la contaminación por un potente insecticida descubierto por la empresa farmacéutica Gala Rhône-Poulenc. El problema surge cuando el insecticida pasa a las aves y de estas a los huevos en las gallinas, y de los huevos a la cadena alimenticia.

Tenemos muy mala memoria y peor archivos. Observen el siguiente dato: en 1968, se prohibe en EEUU el uso del DDT, que no era letal para los halcones peregrinos, pero provocaba graves perturbaciones en los mecanismos reproductores al contaminarse sus huevos. Hoy en día la población de los halcones peregrinos americanos se ha recuperado, aunque por culpa del DDT estuvieron a punto de desaparecer.

De nada ha servido aquella lección en los huevos de los halcones peregrinos. Ahora los que podríamos estar contaminándonos somos los seres humanos. Ojalá que no esté pasando lo mismo con otros productos que por mucho que estén prohibidos por ser usados en el engorde fraudulento en el ganado doméstico, siguen utilizando algunos ganaderos desaprensivos. Me refiero a la flumetaxna y el clembuterol. Muchas granjas han sido precintadas, pero por lo visto no es suficiente. Quizá habría que modificar el criterio de endurecimiento. Bien es verdad que en el asunto de los huevos de gallina, el insecticida solo pretendía desparasitar a esas aves. En este caso ha sido una falta de control.