Te diré cosa

Cómo cagarla (con la debida solvencia)

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Cagarla no es difícil. Yo mismo, sin esmerarme demasiado, lo hago con frecuencia. Pero amigo, hacerlo a lo grande está solo al alcance de maestros. Pongamos un ejemplo: el tandem Pedro Sánchez/ Pablo Iglesias han demostrado -cada uno a su estilo- suficiente destreza en la materia: el uno por el otro…y Mariano sin barrer; no me cabe duda además de que se apuntarán logros significativos en el futuro, cosa que sin ir más lejos le está vedada -al menos provisionalmente- a Artur Mas, otra gran promesa en la categoría que sin embargo, al ser apeado del trono, ha perdido la soltura que exhibió jovialmente en pretéritas gestas. De momento y a falta de que futuros acontecimientos desmonten mi hipótesis, nuestros héroes permanecen no obstante a años luz de Aznar, quién la cagó gorda (y de qué pírrica manera) a cambio de salir en una foto. Tampoco tienen nada que envidiar tanto Cameron como el pueblo americano, quienes, el uno con el brexit, el otro poniendo un mandril al mando de la nave, marcan los hitos de la excelencia -dentro del presente siglo- en la especialidad que nos ocupa.

Pero en un plano más local cabría preguntarse como cagarla a lo grande en Menorca. Entendamonos: en algunos aspectos ya pisamos fuerte, pero queda mucho margen para la superación. He aquí algunos consejos prácticos al respecto:

1.-No dejemos decaer la práctica de discutir en floridos foros de convocatoria anual el futuro que queremos para Menorca (sostenibilidad, turismo de calidad, bla,bla), para inmediatamente, con hábil pirueta taurina (una chicuelina quizás), seguir apostando con el rabillo del ojo por el turismo de pulsera. Con ello matamos tres pájaros de un tiro: soterramos meticulosamente bajo una ingente multitud de toallas la enorme belleza de alguna de nuestras calas, colapsamos caminos, y ayudamos a que nuestras aguas subterráneas sean más escasas, si bien menos potables, por no hablar del cuarto pajarillo abatido, pues no es difícil imaginar quién acaba pagando (al menos parcialmente), aquellos hasta la fecha improductivos (por la vía de ignorar sistemáticamente sus recomendaciones) foros.

2.-Cualquier conformista daría por buena la actual distribución de herrumbrosos esqueletos de pasos a nivel en la carretera general. Mi (ambiciosa) recomendación sería ampliar ese parque temático con nuevas estructuras (hay huecos suficientes). Si hablamos de cagarla a lo grande no podemos quedar satisfechos con unos cuantos millones tirados a la basura; eso lo hace con la gorra y sin despeinarse Fabra (el de los aeropuertos peatonales); convendría por tanto volver a sacar de la manga nuevos planes para la carretera general suficientemente provistos de elementos llamativos (caros, a ser posible) susceptibles de convertirse en un futuro próximo en nuevos escombros que adornen los márgenes de la vía.

3.- A la hora de pagar millonarias indemnizaciones a promotores urbanísticos, una vez la administración consiga ir perdiendo juicio tras otro, nos podemos estar quedando cortos. Para cagarla a lo grande conviene que el PTI sea un poco más confuso, más enigmático, una especie de cábala encriptada que solo puedan interpretar una o a lo sumo dos personas (sacerdotes laicos) que tengan la potestad (y la voluntad) de crear la suficiente inseguridad jurídica como para desalentar al más osado de los mortales a realizar proyectos, a menos que no consistan en hoteles low cost, y que como subproducto no menos valioso propicie la creación de camufladas grietas por donde abogados correosos puedan dar mordiscos al presupuesto del Consell o de los Ayuntamientos; cuando no den cobertura a alicatados hasta el techo de nuestras playas más emblemáticas (modelo Arenal de’n Castell) mientras impiden reflotar ruinas como las que engalanan algunas zonas del puerto de Mahón

4.- No sería ocioso acercar algo más los contenedores de basura a las mesas de los restaurantes. Es cierto que la ola de calor ha conseguido que el olor de los detritos alcance nítidamente a los comensales, pero pensemos en circunstancias climáticas menos favorables.

A veces la excelencia requiere sacrificios.

(Continuará)