Historias del día

El año de las luces

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Nunca vista

No es lo que piensan. No hablo de la hermosa película de Fernando Trueba sino del nuevo año que acabamos de estrenar. Con el volverán las hostilidades de la guerra, las incomprensiones, las vilezas, los rencores, pero no todo va a ser malo. También brotará la solidaridad, la ayuda a los más necesitados, ¡que va a ser mucha! Olvidemos las oportunidades perdidas que no volverán, aquellas amistades descuidadas, aquellos caminos sin hollar, aquellas posibilidades de miel perdidas por convencionalismos o prejuicios estúpidos.

Estamos entrando en este mes de enero y miramos atrás como si fuese un periodo de tránsito entre lo que pudo haber sido y no fue. En fin miramos atrás, al pasado, a veces con resignación y otras veces con alegría, porque en nuestro vivir diario hemos encontrado de todo. Aunque solo nos acordemos de las grandes cosas, buenas o malas, ha habido más que eso y son la mayoría de las cosas olvidadas, aquellas que han quedado en la sombra que no nos han dicho nada, ni bueno ni malo, pero que han estado a nuestro lado siempre, acompañándonos. Me refiero a las pequeñas cosas y vicisitudes que han dado ilusión a nuestra vida y no les hemos dado la importancia merecida.

Ya estamos en 2013 y al final del mismo volverán a quedar atrapados recuerdos, intentemos que esta vez sean solidarios y no nos quedemos atrapados en negativo. En este teatro de la vida, repito, no descuidemos nuestras amistades. Respecto a la economía, el otro día leía que el problema de España es la falta de confianza, pero que era generada por los propios españoles y transmitida al exterior. Es decir, debemos tener en cuenta que la salida del túnel en el que estamos solo será posible si conseguimos crecer, y para ello es necesario atraer capital para invertir en nuestro país. Pero nada, hay algunos compatriotas, “erre que erre”, que en vez de intentar arrimar el hombro y decir que nuestro país es como cualquier otro con cosas buenas y otras malas, nos ponen más negros que los “tizones”. No olvidemos que la inversión extranjera solo será atractiva cuando se elimine la incertidumbre sobre la subida de impuestos o cuando baje lo suficiente el coste de financiación, y ambas cosas solo se conseguirán cuando controlemos nuestras finanzas publicas, es decir ,que sepamos bien en que gastamos y no derrochemos como hemos estado haciendo hasta ahora.

“Auget fidem concordia” (la concordia aumenta la confianza)

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