Crítica es libertad

"¡Help!"

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En España fue Tony Ronald, el holandés afincado en Barcelona, quien en los setenta pedía socorro con su canción "Help, ayúdame". Unos años antes, desde Gran Bretaña, el grito se había extendido por todo el mundo de la mano de Los Beatles. "Help, I need somebody" cantaban los Fab Four de Liverpool.

Se pide ayuda a otros cuando uno no puede solucionar sus propios problemas. Los territorios también. Hace ya tiempo que Menorca necesita ayuda. Las nuevas generaciones deberían saber que a finales de los años sesenta la economía de nuestra isla había conseguido un equilibrio envidiable que casi nos convertía en la Suiza del Mediterráneo. Pero ahora todo ha desaparecido como por arte de magia. "Gone with the wind". Una "tramuntanada" se lo llevó.

Ya lo cantaban aquellos Beatles:" and now my life has changed in ¡Oh! so many ways, my independence seems to vanish in the haze". Efectivamente una especie de neblina ha venido cubriendo la isla y ha cambiado su forma de vida haciendo desaparecer la "independencia económica menorquina", el empuje y la tradicional iniciativa, la atracción por el riesgo, la constante lucha contra el handicap de ser un territorio aislado, etc. Sí, ha desaparecido aquel "menorcan way of life". Como me comentaba un importante representante turístico esta pasada semana: ya no surgen grandes hombres en Menorca. La isla ya no ofrece grandes oportunidades. Muchos creen que los políticos se lo han cargado todo.

Ya hemos dicho alguna vez que si antes éramos la envidia de las otras Baleares, ahora somos su cenicienta más pobre y descalza (y sin visos de encontrar el zapato redentor). Deprime recordar los datos económicos y entristece otear el inmediato futuro.

Además se padece un ruido ensordecedor producido por vanas opiniones de partidos políticos, de sindicatos decimonónicos, de advenedizos varios, de manipuladores, de saltimbanquis ideológicos, de tontos contemporáneos, de defensores del "cavac", etc. Un remolino inútil y con escaso fundamento, que sólo conforma una ensalada sosa e incomestible.

Cuando la isla ya ha consolidado su recesión una comisión de representantes empresariales ha visitado por fin al Presidente Bauzá para pedirle "! Help ¡".

El resultado ha sido el previsto: nada. Cero. La cómoda política de las buenas palabras ha vuelto a sustituir a la necesaria toma de decisiones de efectos inmediatos. Seguiremos sin las mínimas comunicaciones esenciales, con una Autoridad Portuaria depredadora, con una débil protesta ante Madrid, con una enseñanza cautiva y politizada, con los complejos culturales de siempre, con unos políticos sin ideas, con las usuales trabas al despegue económico, con el excéntrico respeto a las tonterías habituales, etc.

Es fácil culpar siempre a los demás de todas nuestras desgracias. Es fácil desentenderse de nuestras propias responsabilidades. Quienes debemos socorrernos primero somos los propios menorquines que tendemos a culpar a la crisis (que padecen por igual toda Europa, toda España y toda Baleares) de todos nuestros males. No podemos seguir culpando a los demás cuando, en el fondo, tenemos lo que hemos decidido tener (¡Derecho a decidir, aquí lo tenemos!) Si aquí estamos peor es porque lo hacemos peor que otros.

Menorca necesita sustituir su mentalidad actual si no quiere convertirse en un contra-oasis donde la pobreza esté "toda incluida" en nuestra nueva forma de vida.

Ya lo dijo Lennon: "Help me get my feet back on the ground, won´t you please , please help me?"

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