Mi carta a los Reyes Magos

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Queridos Reyes Magos: No es ésta una correspondencia epistolar propiamente dicha, porque según a mí se me figura, no tienen vuestras Mercedes por costumbre responder a ninguna carta. En puridad, tampoco son cartas lo que nosotros les mandamos, sino más bien, una lista de lo que solicitamos tengan a bien dejarnos en nuestras casas.

Uno de los requisitos para recibir los regalos que con tanta vehemencia solicitamos, es habernos portado bien durante el año. No crean vuestras Majestades que ande yo tan seguro de haberme portado como quien no ha roto un plato en su vida, pues sepan que paso sin querer pasar por momentos donde se me hace presente el egoísmo ajeno y me ofende la cara dura de algunos individuos/as de mi país, a los que me gustaría que vuestras Majestades les dejaran en sus casas el día 6 de enero una carretada de carbón, y a otros, que ahora andan en la tarea de gobernarnos, me gustaría que les dejasen vuestras Mercedes un saco bien lleno de buen hacer y de honradez para que acertasen en las medidas a tomar, ya que más equivocaciones en ese sentido de administrar la economía, puede salirnos muy malamente. A los que están como partido mayoritario en la oposición, ruego les hagan llegar una carretada de buena voluntad para ayudar al gobierno, a ver si de una vez por todas, se deja de hacer política de patio de colegio, mirando solamente intereses partidistas como hizo el gobierno actual cuando estaba en la oposición. Olvídense de un país de izquierdas o de derechas, somos sin querer serlo, un país con cinco millones de parados. Más les valiera a los políticos que entrasen en razón de comprender que no hay por estos lares ningún partido político que tenga cinco millones de afiliados como tiene si lo fuera el partido de los parados.

Queridos Reyes Magos, déjenle a la oposición una pócima mágica que les permita no tratar el gobierno como lo hicieron cuando estaban en la oposición los que ahora gobiernan. Háganles entender que la política no está en la ofensa, en el ataque personal, en la descalificación asilvestrada, sino en la cordura, en la educación, bastaría con unos gramos de cortesía, la que no tuvieron en las dos últimas legislaturas, especialmente en la última, los que trataron al presidente del Gobierno de manera tan vergonzosa, tan descortés, tan descarada, tan miserable, tan abyecta, con tanto desprecio, con odio, con un lenguaje o con unos escritos tan barriobajeros, como si la palabra o la tinta la hubieran tomado prestada de un albañal, o quizá viendo algunos personajes, de sus propias bilis, de sus náuseas, de sus ascos. Mi petición en este punto es muy concreta: no permitáis Majestades que el nuevo presidente del Gobierno sea tratado así.

Majestades ya que vuestras Mercedes tienen acceso al pesebre del Niño Jesús, ruéguenle que Él nos ayude para poder cumplir con lo de ganarnos el pan con el sudor de la frente, ya que ahora cinco millones de compatriotas no tienen donde sudar su pan.

Majestades, echen siempre que puedan una manita a las gentes de mi tierra, a mis paisanos de Menorca. Ya sé que no pido poco, como también sé, que no son peticiones al uso, lo hago desde la consideración de saber que vuestras Mercedes tienen poderes sobrenaturales.

Por último, no olviden vuestras Majestades un regalo, aunque solo sea un regalo, para todos aquellos niños que no tienen ninguno. Dios no se lo tendrá en cuenta si les “birlan” un regalo a los niños que reciben tantos para dárselo a los que no reciben ninguno.
Gracias Majestades por leer mi carta. Si por explicarme como me explico, algunas de mis peticiones no lograsen entenderlas, háganmelo saber, que yo gustoso me llego hasta ustedes para explicarme las veces que haga falta.

Firmado:
Un niño que se hizo hombre sin renunciar hoy a ser un niño que escribe a los Reyes Magos.

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