Café del mar

Un campo de golfo

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Nunca vista

J. Carlos Ortego
Los primeros pasos son importantes, advierten si el niño es zambo o pisa fuerte y Unió Menorquina ha empezado a andar entre dudas y temblores. Llena un hueco político y hay buena predisposición social a aceptar una oferta diferente a los clásicos y consolidados, pero su declaración de principios es puro despiste. No se puede repartir una cuartilla con un lenguaje tan descuidado, con faltas de ortografía bilingües, cargado de tópicos deshilvanados y con mal uso de los conceptos.

Así y todo hay una corriente de simpatía, la que despierta la torpeza, para este partido que pretende ser "una alternativa para los menorquines y las menorquinas" -como los vascos y vascas de Ibarretxe- y que entre sus prioridades incluye la posibilidad "de construir un campo de golfo". Eso sí que es una iniciativa propia, una novedad, no un campo para jugar con palos y pelotas, sino un campo para hacer el golfo de forma regular para combatir la monotonía y el aburrimiento, un aliciente para el turismo que compita con la oferta discotequera de Eivissa.

En fin, hay que desear toda la suerte a esta nueva aventura, pero han de cuidar mucho más los detalles y sobre todo cuidarse de los ayudantes y colaboradores que preparan los panfletos. Un tropezón en los primeros pasos es comprensible y el chichón resultante, gracioso. Luego, en la batalla, no se va a perdonar nada. 

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