Gestión por...sentido común

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Blanca Gómez González
Cuántos libros creen ustedes que se han publicado en los últimos cinco años sobre retención del talento en las organizaciones? ¿50?, ¿100?, ¿150?
Sólo en inglés y castellano, yo he encontrado más de 200. Algunos títulos: "Trátese con cuidado: motivando y reteniendo a sus empleados", "50 consejos de un minuto para retener a sus empleados", "Guía de selección y retención de empleados para tontos", "Estrategias fiscales para seleccionar, retener y despedir empleados", "Cómo retener a sus empleadas", "Guía para retener a sus empleados hispanos", "Cómo seleccionar y retener a los mejores profesionales de sistemas de información"?

Sin querer menospreciar a ninguno de ellos, y dando por seguro que en todos encontraríamos alguna idea interesante que llevar a la práctica, me pregunto si en esto, como en general, no nos estaremos complicando la vida y olvidándonos de lo básico.

¿No va todo esto de retener empleados de mostrar un interés auténtico por las personas?, ¿de no crear falsas expectativas antes de reclutar o una vez dentro de la compañía?, ¿de cuidar todos los detalles del primer día de trabajo de un nuevo empleado?, ¿de festejar con el/ella las contadas ocasiones en que va a ser promocionado?, ¿de que se sienta escuchado?, ¿de comprender sus necesidades?, ¿de tratarle siempre con consideración y respeto, incluso en los momentos en que haya que decir que no?

A las personas no las retienen estrategias o políticas, sino otras personas.
Y si realmente lo que retiene es el sentido común y la humanidad, ¿por qué es tan poco frecuente encontrar buenos gestores a nuestro alrededor?, ¿están tan ciegos nuestros mandos que no ven como afectan sus conductas a la gente que trabaja con ellos?

Si usted es promocionado a un puesto de gestión (y lo notará porque probablemente le asignen un despacho mayor, le paguen un poco más -siempre menos de lo que usted espera- y el aumento de responsabilidades le empiece a quitar el sueño), aquí tiene algunos consejos de por donde empezar para gestionar con sentido común:

- Lo primero conviértase en un curioso de la gente. La gente es fascinante. Tómese el tiempo y obsérveles.
- Demuéstreles que está sinceramente interesado por ellos.
- Sea cordial. Salude.
- De reconocimiento. No cuesta nada reconocer un trabajo bien hecho.
- Admita sus equivocaciones. El hacerlo será visto como un punto fuerte, nunca como una debilidad.
- Olvídese de la "primera persona del singular". Usted ya no consigue resultados directamente, sino a través de los demás.
- Esté siempre disponible para su equipo, para formarles, para escuchar sus sugerencias y sus necesidades.
- Esfuércese por sacar lo mejor de cada miembro de su equipo. Todo el mundo es desarrollable y las satisfacciones que ello genera son de lo más gratificante que puede darnos el trabajo.

Nada afecta más al deseo y habilidad de nuestros empleados de hacer bien su trabajo que la gente que los gestiona. Nada les influye más en la toma de decisiones sobre permanecer en nuestras empresas o moverse a otras, que sus mandos. Lo que necesitamos en las empresas hoy no son más sofisticadas teorías o modelos de gestión, sino una mayor sensibilidad hacia las personas. Nuestra compleja sociedad nos ha enseñado a desconfiar de lo simple y a dejarnos impresionar por todo aquello que no entendemos.

¡Hagamos la revolución del sentido común! A la hora de gestionar personas, volvamos a lo básico, miremos en nuestro interior.

¿Demasiado ingenuo para usted? Pregúntele a sus empleados.

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