La crisis tarde y mal contada

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Nunca vista

José María Pons Muñoz
Prácticamente todos los países europeo ya estaban en recesión. España se ha sumado ahora a esa condición, y presumiblemente le va a costar salir de ella, aunque los que ven la botella medio llena digan que en 2010 las "vacas volverán a engordar".

Ayer, día 28-1-09, el señor Putin lanzaba una encendida acusación a EEUU por ser los culpables del desplome financiero y laboral de Europa, y por eso, prácticamente del resto del mundo. Por cierto, hace unos días, entre dos o tres empresas de EEUU, despidieron de una tacada en un solo día a 70.000 trabajadores, al tiempo que el presidente Obama por otro lado, anunciaba un nuevo desembolso de las arcas públicas, nada más y nada menos que 800.000 millones de dólares, para seguir evitando que la economía americana se desplome definitivamente. Una cifra, la anunciada por el presidente, difícil o imposible para otros países. Fíjense además en la paradoja, resulta que con 30.000 millones de dólares se quitaba la hambruna de todo el planeta durante dos años. Imaginen el volumen de millones que se han ido por el sumidero del sistema financiero americano.

Mientras tanto, aquí, como en el resto de países, nadie intuyó siquiera la que se nos venía encima, y menos aún la rapidez de la metástasis de un sistema capitalista aburguesado, dejado del intervencionismo de los distintos gobiernos porque "la economía se regula sola", dicen ellos. ¡Y una mierda! Ahora sí se pide, se exige la intervención de todos los gobiernos, para que con los dineros públicos se corrijan las alegrías de ciertos banqueros, los asesores bien pagados, los economistas fracasados, y toda la pandilla de ineptos que han derrumbado en menos de un año la economía global llevando a la quiebra a miles de empresas, y dejando a millones de trabajadores sin trabajo.

El PSOE, y por eso también el PP, no tenían ni pajolera idea sobre lo que iba a pasar en el año 2008. Recuérdese que los dos partidos, en sus campañas electorales, hablaban de crear millones de puestos de trabajo, incluso de llegar al pleno empleo. Por otra parte, empiezo a creerme que el señor Zapatero es un optimista antropológico. ¡Hombre! No es bueno que un presidente de gobierno sea pesimista, ¡vale!, pero tampoco lo es que sea tan optimista que confunda a la ciudadanía. A este hombre, si le hubieran preguntado, un suponer, qué día iba a hacer cuando empezó el diluvio universal, habría dicho: "Nada, nada, tranquilos, esto van a ser cuatro gotas".

¿Por qué España está incrementando con ese nivel de volumen las listas del INEM? En mi opinión, creo que no se están haciendo estudios rigurosos sobre este punto, al comparar el paro que está generando la crisis en los países europeos, todos en el mismo saco, sin tener en cuenta una cuestión fundamental por diferenciadora. España, en los tres o cuatro últimos años, construía más pisos que Francia, Inglaterra y Alemania juntas. Al sobrevenir la crisis que ha afectado a todo el mundo en su sistema bursátil o bancario y, por supuesto, también a España, ha precipitado el derrumbe de la construcción en nuestro país, que ya estaba amenazada seriamente por el egoísmo de unos cuantos que han llegado, en sus desenfrenos, a tener obras de arte en los cuartos de baño, se han comprado lujosos yates aunque no puedan a salir a navegar con ellos porque se marean, se han comprado helicópteros, y hasta aviones. Y todo eso, no como una consecuencia de una larga vida de duro trabajo, sino como una rápida carrera especulativa, endeudando a la juventud española. Sólo por esa razón ya deberían haber intervenido los partidos políticos que en los últimos años han gobernado España. Lo malo es que por no intervenir cuando deberían haberlo hecho, finalmente tienen que intervenir ahora, con el agua al cuello. Claro que no pocos de esos políticos, con eso de la burbuja de la construcción y que el Pisuerga pasa por Valladolid, también se han enriquecido, y si no, ya me dirán qué hacían o qué hacen en los juzgados. Y eso sólo contando a los que por su desmesurado egoísmo, han ido tanto a la fuente a llenar el cántaro de euros, que al final, se les ha roto. Otros, presumiblemente, habrán tenido más mesura, quizá más suerte, porque es muy difícil que la Justicia sea tan eficaz en estas cuestiones, que tenga a todos los que tendrían que estar en la cárcel, en la cárcel. El caso es que España tiene ante sí un reto especialmente enrevesado. Aquí hemos puesto los huevos en dos cestas, el turismo y la construcción de pisos. El turismo va a sufrir una fuerte caída, sobre todo de turistas ingleses y alemanes. Y en cuanto a la construcción, si no se corrigen sus desmesurados precios a la hora de ofrecer un piso, tienen crisis para años. Naturalmente, detrás de esto hay otras industrias seriamente afectadas por el efecto dominó. En cualquier caso, como yo lo veo, hay tres tipos diferenciadores de crisis, a saber: en primer lugar,  como pieza fundamental, la crisis americana; como consecuencia, la europea y la del resto del mundo; y la tercera, por su complejidad, la crisis española. 

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