Editorial

El cierre de Guantánamo, la hora de la coherencia

Valorar:
Nunca vista

Cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, anunció que en el plazo de un año se hará efectivo el cierre de la prisión de Guantánamo, la noticia fue acogida con enorme satisfacción por la comunidad internacional.

El nuevo mandatario estadounidense no ha dudado en ordenar la supresión de uno de los errores colaterales cometidos por su antecesor, Bush, al emprender su cruzada contra el terrorismo islamista y proceder a la invasión de Irak. Y aun cuando Obama no ha solicitado oficialmente ayuda a la Unión Europea, sus ministros de Asuntos Exteriores han comenzado a plantear fórmulas para una eventual cooperación a la hora de decidir el destino de los presos de Guantánamo.
 Si se suscriben los derechos humanos, la UE tiene que ser consecuente y trabajar con Estados Unidos para hacer realidad la desaparición del penal existente en Cuba. Habrá que revisar lógicamente la situación de los detenidos, su nacionalidad, quiénes van a ser juzgados, quiénes serán puestos en libertad, quiénes podrán volver a sus países de origen y quiénes podrán ser acogidos como refugiados. Europa no puede eludir su colaboración en la clausura de Guantánamo.

Comentar


Todos sus comentarios serán previamente moderados. Gracias por participar.

* Campos obligatorios

De momento no hay comentarios.