Xerradetes de Trepucó

No confundir la memoria histórica con la personal

Valorar:
Visto 3 veces

Margarita Caules Ametller
Fue a raíz de una conversación intrascendente, que me llevé la gran sorpresa al escuchar que al describir algún suceso pasado cada cual puede hacerlo a su manera. A lo que llamaría memoria personal. Si se trata de escribir, una historieta, bé va, no será ni la primera ni la última vez que se haga. De ahí han nacido infinidad de novelas, películas, etcétera. Auténticos bestsellers.

De tener que describir, algo que tuvo que ver con una ciudad, un ente público, una barriada, mi parecer es distinto, creo e incluso aconsejaría que desistan de ello.Merece la pena se haga com Déu mana, debiéndose pensar en el mañana, en los que siempre van a la captura de la historia. Hay que ser serios y notificar las cosas con la máxima exactitud y precisión de lo contrario, enredam la voga. Añadiendo su procedencia, no es deshonra alguna, el decir?lo leí, en tal sitio, y lo escribió fulanito?

Actualmente, con el gran adelanto que supone el Internet, ha hecho que muchos se lanzaran o intentaran vendernos la moto, según lenguaje de última generación. Lo mismo sucede con la adquisición de fotografías o postales antiguas, desde ahora ya no es preciso hacer desembolso alguno, Internet, puede llenar cajones y más cajones de lo que sea y me pregunto yo, al escribir la procedencia ¿qué deberá escribirse? Quedando en un interrogante lo de? archivo propio o propiedad del autor.

De momento, paso a copiar lo que puede llamarse Memoria Histórica, lo hare textualmente de un valiosísimo trabajo que en su día hizo un gran hombre al que mi padre le tenía en gran estima y con el cual le unió una buena amistad a pesar de la diferencia de edad que había entre ambos.

Don José Riera Alemany. Personaje infatigable y estudioso de cuanto tuviera que ver con Menorca y con el resto de las islas hermanas. Nos describe nuestra ciudad en una época lamentable, pudiendo aprender de su magistral lección, unos datos históricos, que nos vendría muy bien aprender de carrerilla y ponerlos en práctica. La industria menorquina va en orris y no hay que culpar a sus fabricantes o propietarios, el problema viene de antiguo, lo mismo sucede por ende de los mares. En estos momentos no valen lamentaciones, mejor posar fil a l'agulla e intentar coser un buen traje, pero antes hay que diseñarlo.
El señor Riera Alemany, dice así:

Siendo teniente de navío, publicó en Mahón el 30 de abril de 1901. Un libro con el título de Estudios Marítimo Militares, sobre el Archipiélago Balear. Del mismo escojo las páginas 2 y 3 que curiosamente hablan de la gran crisis que se vivió?
La piratería, que no podía reprimirse por falta de recursos, paralizaba hasta el comercio isleño; languidecían las industrias de mar, que solían pagar con años de cautiverio en repugnante mazmorra argelina, las poblaciones del litoral, temerosas de piráticas invasiones, eran evacuadas por sus moradores y los pocos buques que existían pertenecientes a la navegación comercial, permanecían arrumbados en el puerto de Mahón por la falta de dotaciones á que habían conducido los lamentables desaciertos de aquel soberano que a sí mismo se apellidaba el Grande, incrementados durante la calamitosa regencia de doña Mariana de Austria y en el funesto reinado del ultimo príncipe de aquella dinastía, con la cual murió la Marina militar. La navegación mercantil quedó aniquilada y se entró de lleno en un periodo de superstición y oscurantismo.

Sorprendida en tal lamentable estado la Marina de Menorca, a llevarse a cabo en 1708 la primera invasión inglesa, bajo pretexto de entronizar en la isla al pretendiente y ya en poder del Gobierno británico aquella codiciada isla, cuyo exclusivo dominio le concedía el funesto tratado de Utrecht, que selló la encarnizada guerra de sucesión trataron y consiguieron los nuevos gobernantes aportar a la isla mayores conocimientos navales, acreciendo al mismo tiempo la afición al mar y a todas las industrias marítimas, dictando medidas tan acertadas, que dieron origen a una plétora tal de buena marinería, que al ocurrir las desastrosas guerras continentales que paralizaron el comercio del Mediterráneo, se vio apurado el Gobierno inglés para dar colocación y jornal, aunque modesto, a tanto hombre que quedaba sin trabajo.

A fin de vencer la inesperada crisis que las circunstancias hacían atravesar a la gente de mar, que tantas distinciones recibía del infatigable gobernador de la isla, Coronel Kane, decidió tan celosa autoridad dar un poderoso impulso a las obras del puerto, construyendo almacenes y muelles en sus confines que estaban convertidos en informes playazos y eligió el pantanoso juncal que había por frente de Mahón, para que sirviera de emplazamiento a un arsenal del Estado, dando en 1724 comienzo, primero a las obras de saneamiento de aquel pantano y después a la construcción de algunos almacenes dedicados a la conservación de efectos navales.

Y me fui adentrando en la lectura cerciorándome de cómo fue creciendo es moll, aquellos almacenes hoy convertidos en bares, restaurantes y comercios diversos y que en mi niñez, servían como almacenes de carbón, de pescadores, maestros de ribera, otros para teñir redes, varias importantes factorías de reparaciones de maquinaria como el taller Manent, los hermanos García y el taller Romp., lejieros, agencias de transportes, almacenistas de coloniales al por mayor, despacho de vinos, la acreditada casa Beltrán, Xoriguer, la eléctrica, el matadero, saunadors, sin olvidar la Minerva del señor Bosch, ni la fábrica del gas, ni los bares y estanco. No se trata de hacer una descripción exacta que en otras ocasiones sí escribo,( a lo que llamaré, memoria personal) tan sólo avenirme que si en un momento crucial de crisis se llevó a cabo la iniciación de baixamar, hoy que de nuevo paladeamos el amargo sabor al pronunciar- crisis- deberíamos aprender de aquellos y restaurar y poner a punto infinidad de obras en estado lastimoso, caminos y monumentos megalíticos, explotándolos tal cual hacen otros países mas prósperos y conservadores que nosotros noltros sempre dormim a sa païsa.

 De esta manera, de venir poco o mucho turismo, lo encuentren decente, limpio, arreglado, dando una buena imagen, tal cual ofrecían nuestros antepasados a los visitantes, siendo más pobres que las ratas y por el contrario en infinidad de libros se pueden leer cuanto escribieron de nuestros paisanos.

Y como el pedir es gratuito, digo yo, ya que se han restaurado las iglesias de la Concepción, Santa María y San Francisco ¿ por qué no se hace lo mismo con la parroquia del Carmen? Atreviéndome a pedir o sugerir algo más.

Si la parroquia de Santa María puede ofrecer los conciertos de su fabuloso órgano, recitales ecte. A San Francisco le honra la proximidad del museo; por qué no montar o disponer en el Carmen un museo naval, dicho así parecerá molta cosa pero vale la pena. Señores del Ayuntamiento y los del Consell, arrimen el hombro, den ideas y ayuda que la precisamos. También los menorquines debemos vernos favorecidos, perdimos el parador, ganándolo los ibicencos, las carreteras para los mallorquines? ¿ i noltros què?

Comentar


Todos sus comentarios serán previamente moderados. Gracias por participar.

* Campos obligatorios

De momento no hay comentarios.