Antes matar que convivir

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Nunca vista

José María Pons Muñoz
En algunas regiones de Oriente próximo, como si los siglos no pesaran ni pasaran, dos pueblos vuelven a enfrentarse por enésima vez: Israel y Palestina. Llevan toda la vida a la greña, con un triste balance de seis guerras entre sí, en menos de 60 años. La mayoría de los europeos conoce mal, o incluso ignora por completo, las causas de estos sangrientos enfrentamientos. Lo único que ahora, medianamente, les causa espanto y asombro ante la cantidad de víctimas, es la desproporción de las fuerzas enfrentadas.

Israel cuenta con uno de los ejércitos mejor preparados y equipados en armamento y tecnología del mundo. Su armamento es altamente sofisticado. Casi todo ese material bélico lo han adquirido a EEUU, aunque por sí mismos cuentan con una potente y moderna industria bélica.

Palestina cuenta con la fuerza guerrillera de Hamas. Quizá con alguna fracción de otros grupos, como pueden se la Yihad Islámica y un cuerpo de ejército entre 16.000 y 17.000 paramilitares. En puridad, no se puede hablar de un ejército pertrechado y organizado como tal. Estamos otra vez ante el bíblico episodio de David contra Goliat. Un enfrentamiento desproporcionado, que sólo va a generar más destrucción, más víctimas, más dolor, y en consecuencia, dadas las características de la parte débil, más terrorismo.

Las guerras antiguas enfrentaban a los ejércitos en el campo de batalla. Las guerras modernas bombardean ciudades y masacran a la población civil, lo que inmediatamente se convierte en caldo de cultivo para un terrorismo cada vez más sanguinario, más indiscriminado y, como consecuencia, más peligroso, porque lo alimenta la venganza y la venganza no suele ser selectiva, sino indiscriminada. A veces, la venganza se apoya en arengas, con las imágenes de docenas de cadáveres desmembrados. Las venganzas son, además, terrible, cuando las dirige el fanatismo. Torpe camino el emprendido por Israel, para poner paz en la Franja de Gaza, donde se hacinan la población civil y paramilitar de Palestina.

Hamas cuenta como mejor armamento, con los cohetes Qassam, de un alcance no superior a los 20.000 metros, siendo muy poco efectivos por su condición de fabricación casera. En consecuencia, no se les puede considerar un arma, ni ofensiva ni defensiva. Tienen, o han tenido, alguno cohetes Grand, que pudiéramos decir que no son otra cosa que Katinshas modificados. Algunos observadores afirman que Hamas tiene una gran provisión de estos misiles, cuya efectividad alcanza objetivos a 40 km. Aunque lo cierto es que por la condición de no ser un ejército convencional, escapan al control armamentístico.

Se sabe, no obstante, que cuentan con un cuerpo de élite de 1.000 hombres (un batallón), compuesto por las Brigadas Izedin al Gassam, entrenados y expertos en la lucha de la guerrilla urbana. Esta fuerza de combate ya mostró su efectividad en junio de 2007, con el control de la Franja de Gaza, Con todo, un observador que tenga un buen nivel de información, no tendrá otro remedio que hacerse unas preguntas: ¿Por qué Hamas con sus precarias condiciones de fuerza bélica sigue enfrentándose a Goliat a pedradas durante lustros?, ¿cómo es posible que Israel no se dé cuenta de su desproporcionada fuerza, que le da esa capacidad destructiva, generando con ello más y más terrorismo? Al fin y al cabo, para Hamas puede ser que su terrorismo no sea otra cosa que el recurso del pataleo. En definitiva, es la última respuesta que les queda a los palestinos para vengar, por ejemplo, a esas cinco niñas hermanas, que la aviación de Israel, al bombardear una presunta base de Hamas, mató el lunes 29 de diciembre. Cualquier día vendrán los espantos, los lamentos, cuando un suicida, envuelto en explosivo, cause una tragedia. ¿Qué otra cosa cabe esperar para calmar las ansias de venganza ante la muerte de cinco niñas de una misma familia?

Aquí parece que nadie quiere darse cuenta de que esta situación puede degenerar y hacer que toda la zona acabe estando implicada en una escalada bélica, lo que de inmediato podría generar un conflicto de proporción global de inimaginables consecuencias.

Me pregunto si es una casualidad que a un mes y medio de la toma del poder americano por parte del señor Barack Obama, Israel haya decidido esta actuación tan destructiva en la Franja de Gaza. Creo que no puede ser otra cosa que una ocasión aprovechada y meditada, considerando que para EEUU, Hamas es una organización terrorista. Por otro lado, no comprendo cómo Israel, Europa y EEUU no se dan cuenta de que si esta situación se prolonga, puede desestabilizar toda la zona.

En la guerra del Líbano de 2006, Hezbolá hizo lo mismo que Hamas en la Franja de Gaza, Israel deberá recordar que, de aquel conflicto, salió con muy mala imagen frente al mundo, mientras que a Hezbolá le sucedía todo lo contrario, y ahora, nuevamente Israel, con su abuso de poder bélico, que no se para en barras para masacrar a cinco niñas de una misma familia, está cosechando el rechazo de la opinión mundial. Con alguna acción más de este tipo, Israel puede encontrar el rechazo entre su propio pueblo.

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