Carta de Tailandia

Vacaciones en Phuket o en Pattaya, dos años después del tsunami

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Nunca vista

Francisco Caules Sintes
El avión de Bangkok Airlines volaba  desde el aeropuerto de Utapao hacia la isla de Phuket y las cristalinas aguas del Mar de Andamán. Atrás dejábamos el bullicio del mundialmente famoso centro turístico de Pattaya y las turbias aguas del Golfo de Siam. Pensamos que la comparación era interesante y podía ayudar a decidir destino a quien quisiera unas vacaciones en la exótica y hospitalaria Tailandia.

Phuket es una isla en la costa oeste  de unos 50 km. de largo de Norte a Sur y unos 15 km. de ancho de promedio de Este a Oeste.Una superficie bastante semejante a la de la isla de Menorca. Situada muy cerca del Ecuador, sus playas de blanquísima arena bordeadas de esbeltas palmeras cocoteras nos dan la típica estampa de una isla tropical. Su orografía es muy montañosa con un 78% cubierta por una frondosa y lujuriante jungla. El lector interesado puede hallar en internet abundante información general. En este artículo nos limitaremos a comparar turísticamente lo que pueden ser unas vacaciones de playa en Phuket o en Pattaya.

Phuket podemos decir que es más elitista. Un turismo de clase media y alta al que se ofrecen multitud de hoteles de lujo y  pintorescas urbanizaciones donde se han afincado muchos jubilados europeos.Una infraestructura hotelera de categoría, una red de buenas carreteras, y nada menos que 20 bellísimas playas de una arena increíblemente blanca en la costa Oeste bañada por el Mar de Andamán. La claridad y transparencia del agua del Océano Índico sólo es comparable con la que  podemos hallar aún en Menorca.Las playas de Pattaya, con sus polucionadas aguas, invitan más a ir a la piscina que al mar.

El nivel de precios, mucho más barato en Pattaya, la hace predilecta de un turismo más popular. Los descamisados jóvenes ingleses con sus tatuajes y la botella de cerveza en la mano pasan aquí unas vacaciones más baratas aún que en Lloret. Los transportes, la mayoría de hoteles y los restaurantes cuestan en general bastante menos que en Phuket. Aunque Pattaya está intentando atraer a un turismo de más categoría, más familiar y digamos más de clase media, su imagen sigue obedeciendo a las tres eses. Sand, sex and sea. La oferta está orientada mayoritariamente a solteros y divorciados extranjeros  de todas las edades y a una clientela familiar de Bang­kok los fines de semana. Gigantescos edificios de apartamentos se siguen construyendo a lo largo de la costa y hasta en segunda línea.Barrigudos bebedores de cerveza tedescos y nórdicos pasean del brazo de graciosas y menudas jovencitas tailandesas que podrían ser sus nietas. Los cientos de "biere bars" se animan a partir del crepúsculo donde el alcohol juega el papel principal servido exclusivamente por amables y sonrientes camareras. En estos "bar biere" característicos de Pattaya se bebe, se flirtea y la clientela masculina halla la razón para desplazarse miles de kilómetros desde la fría Europa. Abundan los go-go bars y los anuncios de masajes tradicionales... y no tanto.

Phuket esta basada mucho más en la belleza de su incomparable costa. La vida nocturna que buscan también muchos turistas no tiene ni de lejos las dimensiones que alcanza en Pattaya. Sólo en una calle de Patong Beach, Bangla, hallamos un cierto parecido con los bares y las luces de Pattaya. En el bello paseo marítimo de Patong, la más popular y turística de sus playas, se ven más parejas mayores, familias y padres con el bebé en el cochecito de los que se ven en Pattaya. Los atractivos de Phuket hacen que para el que obcecadamente quisiera prescindir de sus playas hay un plan de 14 días de actividades alternativas. Excursiones en barco a las islas cercanas como Phi Phi, visitar la bahía de Phang-Nga con sus curiosas rocas elevándose sobre el mar, shopping en los grandes centros comerciales de la capital Phuket Town, museos varios, restaurantes con marisco fresco del día, los inefables paseos en elefante... El turista que vuela desde Europa o  Asia directamente al aeropuerto de la isla prescinde de que pagará más que en Pattaya pero a cambio tiene en Paton, Kata, Karon o Rawai unas playas excelentes y con todo lo preciso para unas vacaciones fabulosas. Pero también aún hay playas desiertas donde hacer el Robinson Crusoe.

Cuando el pasado 26 de diciembre a las 9 de la mañana nadábamos en las tranquilas aguas de la bahía de Patong, no podíamos olvidar la gigantesca ola del tsunami que hace cuatro años barrió esta costa a la misma hora. Una hora antes un tremendo terremoto en Sumatra originó el maremoto que causó la muerte de cientos de miles de personas en las costas del Índico. Más de 8.000 muertos, la mayoría turistas de vacaciones de fin de año en Tailandia. Aún quedan más de 450 cuerpos, muchos sin  identificar, entre ellos los de 60 turistas nórdicos que incomprensiblemente nadie ha reclamado. Pero cuatro años han borrado las huellas de la tragedia. Sólo los oportunos carteles azules señalando las rutas de escape hacia las alturas en caso de tsunami son un recordatorio del que nadie parece hacer mucho caso. Hoy las medidas de prevención y control electrónico anticipado de otro posible tsunami nos aseguran  no permitirían la repetición de un drama similar al del día de San Esteban  del 2004. Quienes tendrían que haber dado la alarma desde los sismógrafos de Bangkok estaban o de vacaciones o  no quisieron despertar a sus jefes mientras la ola asesina se desplazaba inexorablemente hacia el Este desde el epicentro de Aceh. Una hora tardó en llegar a Phuket y mucho más tiempo hasta arribar a Ceylán o a las costas de la lejana África. Más de 250.000 muertos fue el balance que pudo en gran parte haberse evitado.

Phuket y así sus playas no tienen los horrorosos rascacielos de apartamentos que bordean las costas de Pattaya o del Mediterráneo de Salou a Benidorm o Alicante. El paisaje de esta isla de ensueño es más humano sin que la burbuja inmobiliaria lo haya destrozado. Sin duda para unas vacaciones exóticas Phuket tiene la fascinación que uno busca desde la lejana Europa. Cada vez hay más vuelos directos desde Europa  sin tener que pasar por Bangkok para llegar a este pequeño paraíso tropical y tener unas vacaciones inolvidables. La gastronomía sí que es comparable a lo que encontramos en los restaurantes de Pattaya. La excelente cocina thai e internacional es un aliciente más para compensar las 11 horas de vuelo desde España.

El mayor atractivo de los millones de turistas que llegan a Pattaya es la trepidante y omnipresente vida nocturna al alcance de todos los bolsillos. El mayor atractivo para los visitantes de Phuket es el disfrute de unas playas incomparables en un mar limpio como en pocos sitios es posible encontrar. Cuando el lector planee sus vacaciones en el acogedor país de las sonrisas más espontáneas, la elección depende de lo que busque. Bullicio, ruido, noches de fiesta inter­minables, botellón, bares y más bares de todo tipo, alojamientos de todos los precios, y diversión sin freno y sin límites quiere decir Pattaya. Un turismo familiar, de parejas de hecho o matrimonios con hijos o sin ellos se hallará en Phuket en un elemento mucho más de su agrado.

Pensamos que en la brevedad de un artículo periodístico hemos expresado nuestra opinión muy personal, pero bastante generalizada. Los argumentos expuestos creemos nos permitirán decir a nuestro agente de viajes "Quiero unas vacaciones en Pattaya" o "Queremos unas vacaciones en Phuket" con cierto conocimiento de causa. Aunque Tailandia tiene tantos atractivos y tantos lugares dignos de conocer que no se acaban en Pattaya o en Phuket. El nivel general de precios comparado con nuestro país es muy barato. El litro de gasolina hoy cuesta menos de 20 céntimos de euro y la estancia en hoteles lujosos con un elevado nivel de servicio empieza en los 30 euros. Una buena comida thai no suele superar unos 10 euros por persona. Sólo la cerveza y aún más el vino nos recuerdan precios europeos. Los más de 14 millones de turistas del año 2007 constituyen sólo el 6% del PIB.

Únicamente  el  escaso conocimiento del inglés de la mayoría de nuestros compatriotas explica el casi irrisorio número de españoles que vienen cada año al antiguo Reino de Siam si lo comparamos con los escandinavos o los alemanes.Aunque el idioma nunca será un problema con la actitud siempre amable de los tailandeses.

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