Cartas desde Barcelona

Batalla dura

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Nunca vista

Dino Gelabert Petrus
La autoridad que esté de guardia nos tendría que hacer un favor. Lo de celebrar el año nuevo merece, en cierta medida, los excesos que protagonizamos, por aquello de que sólo sucede una vez en el año. Pero después de sobrevivir a las doce uvas y a sus correspondientes campanadas, la mayoría tenemos que lidiar con una comida familiar de esas que empiezan casi a la hora de desayunar y se prolongan hasta la cena.

Para los que vivimos de noche y sobrevivimos de día, la Nochevieja es una especie de invitación a 'fer malescriances', y si encima trabajamos o estudiamos fuera, es prácticamente la única ocasión que tenemos para compartir un rato con todos los amigos, lo que nos sirve de excusa para volver a ser adolescentes. Por eso no es de extrañar que la noche se vista de mañana y las bebidas espirituosas de las que hablé hace poco dejen paso a los churros con chocolate, los maravillosos bocadillos de carne con salsa o los croissants recién hechos de Can Senyalet. Mis amigos de Biniaixa saben a lo que me refiero.

Una opción que resultaría interesante es la de posponer las comidas de Año Nuevo para el segundo día. Es bueno reunirse con la familia, pero si en lugar de ser fiesta sólo el primer día, somos capaces de arañar el segundo, muchos disfrutaríamos más de la compañía y de los alimentos. Y habría una jornada menos de trabajo. No sólo los jóvenes deben estar de acuerdo conmigo. Además, tendríamos la mente más lúcida y quizás podríamos plantearnos objetivos de un modo más acorde a nuestra capacidad. De esos que se podrían llegar a cumplir. Aunque tiene su gracia ver las tremendas aglomeraciones que se forman en los gimnasios las primeras dos semanas del año.

Pero de estas fiestas ya sólo queda la mágica noche de los Reyes Magos. Parece que el mal tiempo amaina, sin duda buena noticia para sus majestades, porque me cuentan mis fuentes que Melchor se marea en barco y a Gaspar se le da bastante mal lo de nadar. Los que hemos sido buenos tenemos la conciencia tranquila. En mi carta les pido a sus majestades un par de aprobados y algún notable. Lo demás lo pondré yo de mi parte. Algo fácil y que no se ve afectado por la crisis. Feliz año nuevo.
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dgelabertpetrus@gmail.com

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