El gran sofrito económico

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Nunca vista

José María Pons Muñoz
Por un lado, la banca, en su conjunto, cierra el balance del año en España con unos beneficios de miles de millones de euros. Y por otro, va el gobierno, y les reduce el IRPF del 43% al 18%, por el rendimiento del capital que reciban de sus propias entidades bancarias. El decreto que modifica esta figura de la presión fiscal a los bancos, de paso, escandalosamente, beneficia a los mayores accionistas y a los miembros de las cúpulas directivas, incluyendo, parece ser, a familiares directos, según publicaba "El Mundo", jueves 18 de diciembre. Algo que difícilmente puede gustar a los que no somos banqueros.

Otro asunto de difícil comprender, es darse cuenta "a toro pasado", por parte de la dirección de algunos bancos (el Banco Santander, entre otros), que lo de Bernard Madoff y su entramado financiero en Wall Street, no era otra cosa que la clásica estafa piramidal. Esta forma "del chocolate del loro", la inventó, según unos, un italiano allá por el año 1920. Otros dicen que fue creación española, y que podría ser un familiar directo de Larra.

Según lo publicado hasta hoy, resulta que el fraude del señor Madoff, es más grave que lo de Lehman Brothers. En cualquier caso, ¿cómo es posible que los altos ejecutivos, tan generosamente pagados de algunas entidades financieras luego sean incapaces de detectar una estafa ya tan conocida como ésta?

En estos momentos de convulsión económica, está todo tan revuelto que han organizado un sofrito tan monumental, que sólo le faltaba por parte de EEUU abaratar el precio del dinero. Resulta que la Reserva Federal (FED), va y se le ocurre un recorte del precio del dinero de una horquilla entre el 0% y el 0,25%. Podríamos decir, que en estos momentos, un préstamo nos saldría sin ningún interés. Lo cual quiere decir que el dinero en EEUU no tiene otro valor añadido que aquel que figura impreso en él. Cosa verdaderamente impensable hace unos meses. Pero mira tú por dónde, ahora va Japón, y hace unos días acaba de hacer exactamente lo mismo, ha reducido el valor del dinero al 0%. Mientras tanto, y sin que eso tenga visos de parar, vemos como los gobiernos de distintos países hacen derramas de miles de millones, para salvar a ésta o a aquella empresa. El gobierno del señor Bush acaba de soltar otra pila de millones, exactamente 12.500 a GM y Chrysler, para evitar su derrumbe empresarial, es decir, la quiebra.

El monto global de miles y miles de millones que ha repartido la Reserva Federal de EEUU para evitar el cataclismo de su sistema productivo, bancario o bursátil, en definitiva, financiero, es verdaderamente impresionante, con lo cual, uno llega con facilidad a una conclusión: la depresión del 29 no puede compararse a la actual. Ésta de ahora es infinitamente mayor, y de una extensión global casi total, ya que está afectando a todo el mundo, a algunos países con especial virulencia. Lo malo de esta situación es que los gobiernos se están comportando como una bandada de pajarillos atrapados en una red, cada cual pugna como puede para librarse, sin contar con los demás. Algo peligroso, se me figura, ya que si la crisis es global, será difícil librar con bien de forma individual. Es, si ustedes me permiten el ejemplo, como lo de los garbanzos en una olla, donde uno de ellos no estará nunca seco mientras los demás estén mojados. Claro que, los que estén situados arriba, a medida que el agua se vaya evaporando, se irán secando, y les puedo asegurar que los "garbanzos" de arriba, van a ser siempre los mismos. Los demás, puede que acaben incluso aplastados.

A la altura de este problema, no se me alcanza comprender como aún no se ha publicado con nombre y apellidos, los causantes de esta situación. Claro, así es imposible pensar que pudieran estar entre rejas, que es donde deberían estar. Sin embargo, por dejadez, por defecto, por un sistema equivocado, por no estar al cuidado del desastroso funcionamiento de algunas entidades bancarias, los políticos deberían de hacérselo mirar.

Una muestra de cómo está la actual depresión, muy indicativa, es el precio del barril de petróleo, que hace sólo unos meses había superado los 150 dólares barril, y ayer estaba a 40 dólares. Y eso a pesar de haber reducido los países productivos la producción drásticamente, lo que en otro momento habría hecho subir el crudo automáticamente.

De una cosa podemos estar seguros, es mucho más fácil bajar que subir, en casi todas las cosas, incluido, por supuesto, algo tan complejo como todo lo que abarca la economía de un estado, por si fuera poco agravado con el efecto global, lo que seguramente lastre más la recuperación propia de cada país.

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