Xerradetes de Trepucó

Restauración del camerino de la Virgen del Carmen

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Margarita Caules Ametller
El pasado sábado, tuve la oportunidad de visitar el camerino de la Virgen del Carmen de nuestra ciudad. Algo que me alegró sobremanera, congratulándome a la vez que transportándome a una infancia ya lejana.

De niña, fueron incontables las ocasiones que acudí, principalmente las tardes en que las catequistas nos impartían con santa paciencia el aprendizaje del catecismo, preparándonos para celebrar la primera comunión.

No todo eran rezos, aprovechábamos un rato para jugar a quic a amagar. Aquel camerino o casita de la Virgen, como yo le llamaba, era un lugar ideal para esconderse, a la vez que tenía un pero. Sus paredes marrones acorde con los tonos del hábito carmelita, la escasa luz la hacia una estancia, triste, misteriosa a la vez que lúgubre, convirtiéndola en lugar por excelencia para no ser encontrado. No todos los aspirantes a recibir la Comunión eran capaces de subir solos encontrándose con un silencio sepulcral.

Para los entendidos, la parroquia del Carmen, precisa de un milagro monetario para poder ser restaurada tal y como se merece. Algo que la gente del pueblo les cuesta comprender, a la vez que hayan pasado 300 años de su construcción y aún hoy continúe inacabada, què esperen?
Hay cosas incomprensibles, como podría ser que el Consell Insular, o nuestro querido ayuntamiento, que tanto procuran en bien de Menorca, no hayan sido capaces de poner manos a la obra y dar este último empujón de que precisa mi querida parroquia del Carmen, no en vano sería en bien de un edificio que es parte de la ciudad, redundaría en beneficio de todos y mucho mas en estos momentos que tanto precisamos de poseer edificios emblemáticos para mostrar a los futuros visitantes y nadie ignora la historia que allí se encuentra junto al claustro.

Al contemplar a vista de pájaro, el lugar, se llega a la conclusión, sin saber de la materia, que precisa de una rápida y urgente intervención en la parte exterior. Mientras se encuentre tal cual, es muy difícil que su interior no sufra daños y desperfectos. Implicándose en goteras, falta de tejas, quints i quarts romputs. Que ha sido el detonante y la gran preocupación de todos especialmente su rector, que el techo del camerino no fuera a derrumbarse, sobre la imagen de la patrona.

Es probable que tales desperfectos haguessin fet borinar ses autoridats, siendo noticia en los medios de comunicación, cuando la auténtica noticia es que la iglesia de la Virgen del Carmen, por no disponer de un proyecto firmado por un arquitecto, ningú se'n fa càrrec. Y esto último no es fácil, lograr la firma supone un desembolso que ellos no disponen.

Y digo yo, si la administración subvenciona tantísimas cosas, incluso algunas de ellas ni tan siquiera convencen al pueblo, ¿cómo es posible, repito, que un edificio tan emblemático como el que me ocupa no sea respaldado, situado en un marco espléndido como es la plaza del mismo nombre.

Pero gracias a Dios, siempre se encuentran personas buenas, altruistas que no les importa invertir sus horas de asueto ayudando a los demás, éste ha sido una vez más el caso que nos ocupa. Juan Manrique e Ignacio Martínez, desde hace 6 meses, han ido trabajando de 2 a 3 horas diarias y los sábados de 8.30 a 14.30. Ambos son cofrades de Nuestra Señora de la Piedad y de san Juan Evangelista, siempre bajo la aprobación del rector señor Triay y la dirección del mismo se acordó llevarlo a cabo. Codo a codo a lo largo del tiempo no paran en trabajar en bien de aquella parroquia. Ambos, trabajadores, decididos ante cualquier situación, ya que nadie se extrañara al manifestar la gran recuperación del interior de la iglesia. Amén de su limpieza y adecentamiento.

Según propio comentario de Manrique y Martínez, son muchos los detalles por finalizar, decir que les ha quedado precioso con un gusto exquisito en cuanto a colores y matices que se le ha dado, a buen seguro a él se incorporarán muchos fieles que a lo largo del tiempo han añorado su situación, propicio para la oración tal como hicieron nuestros mayores.

Si bien damos la razón a su rector cuando dice que la pastoral es lo primero, ses pedres no mos han de menjar sa vida, soy de la opinión que es grato para los creyentes poder sentarse ante la virgen y poder rezar plácidamente en un lugar donde la espiritualidad traspasa los confines.

Gracias a la cofradía y a un donante anónimo, han podido hacer frente a los gastos de los materiales empleados. Si bien es cierto que tras hacer una llamada a la comunidad de la parroquia, dándoles cuenta del trabajo que iban a realizar, pidiendo colaboración, recibieron 600 euros, cantidad que reservan para destinarlo a la restauración del altar de San Francisco, que desde hace tiempo inmemorial tot cau.

Desde este humilde rincón, en nombre de cuantos hemos sido feligreses del Carmen, dar las gracias por el repaso del artesanado de madera, limpiar de impurezas sus paredes con sus capas de cal amontonadas a lo largo de los siglos, restaurar el techo, invertir infinidad de horas en el templete, mitad de la misma se ha tenido que hacer totalmente nueva. Quedando precioso con sus estrellas pintadas una a una con el mismo estilo pero de diferentes tamaños, como muy bien dice Ignacio? las ha hecho con amor, con paciencia, dejando un cielo azul. Alegre y bonito que se aprecia con tan solo llegar al templo, dándole un aire nuevo, de renovación.

Mientras afuera en lo alto de la escalera que conduce al lugar, Manrique, todo bondad y humildad, se disponía adecentarla, primero rascando, limpiando y tras el va pasando Ignacio pintando. Una labor de equipo que a buen seguro su satisfacción personal por hacer las cosas bien hechas y como Dios manda, les ha de acompañar.

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