Editorial

Un derrumbe con unas graves responsabilidades

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Nunca vista

El derrumbe de tres plantas de un establecimiento hotelero en Cala Rajada se cobró ayer la vida de cuatro operarios. El siniestro, según las hipótesis iniciales, se habría originado al desplomarse a raíz de las fuertes lluvias tres forjados del edificio en el que se efectuaban obras de reforma.

Este luctuoso suceso ha causado honda conmoción en Mallorca y, al mismo tiempo, ha desatado una más que justificada indignación de los trabajadores y sindicatos dadas las muy graves irregularidades que concurrían en la rehabilitación del hotel Son Moll. La empresa propietaria carecía de la pertinente licencia y pese a que el Ayuntamiento de Capdepera había instado en varias ocasiones la paralización, en la práctica nadie impidió que las obras continuaran.

Si no se cumple la ley y la normativa sobre seguridad laboral, no debe extrañar que al registrarse un derrumbamiento como el del hotel de Cala Rajada las consecuencias sean gravísimas. El balance de cuatro víctimas mortales exige una exhaustiva investigación sobre las causas del suceso, pero también habrá que depurar las responsabilidades en los diversos ámbitos implicados en este caso.

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