Menorquines viajeros

Lluís Salom Portella: «Prefiero coleccionar momentos y no cosas»

Correr maratones le ha permitido descubrir ciudades en todo el mundo

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En Tokio. En Japón corrió su último maratón, con el que completó los seis grandes

En Tokio. En Japón corrió su último maratón, con el que completó los seis grandes

15-03-2018 | Lluís Salom

Todo empieza cuando estaba estudiando en Barcelona, los sábados tenía por costumbre quedar con un grupo de menorquines para jugar al fútbol, iba siempre corriendo al partido. Y sin darse cuenta ya se preparaba para su primera maratón, fue en 1982 en la misma ciudad donde estudiaba. «Corro porque me gusta, no hay otra explicación». Mientras estaba en la Ciudad Condal corrió alrededor de diez maratones, y dos en el extranjero en Múnich y Rotterdam. Por aquella época los maratones eran pocos, cuatro o cinco en todo el estado español, recuerda Lluís Salom.

Sus piernas llevan ya 36 maratones, a sus 60 años. Entre esas carreras y países ha completado las 6WMM, las seis mejores maratones del mundo. En este ranking se encuentran Nueva York, Boston, Chicago, Londres, Berlín y Tokio.

«Estoy en deuda con el maratón»

Correr no es una moda pasajera, esto no pasa sino que se queda por mucho tiempo. «La gente se da cuenta que esto revierte directamente en uno mismo». Y sin darte cuenta crea una cierta adicción. «Cuando dicen que correr produce endorfinas, una de las hormonas de la felicidad pues es verdad». Salom no duda al describir el placer que representa correr, sudar y después una ducha reparadora. Te encuentras mucho mejor, y hace que sin darte cuanta cambies ciertos hábitos alimenticios. Lo que sí considera es que el running se ha popularizado más por la crisis. «Correr no cuesta tanto, solo comprarte las zapatillas». Siempre hay algún motivo para hacer media maratón, y el retorno es muy rápido, te encuentras mejor en todos los sentidos.

En 2011 este deportista pasó por un momento delicado de su vida y eso hizo que se enganchara aún más a este deporte que fue su salvación. Tenía la mente ocupada. Se apuntó a la maratón de Boston, y la ilusión que le generó el entreno de cada día hizo que tuviera la mente puesta en ello, desde planificar el viaje a los entrenos.

Preparar una maratón, requiere tener unas 16 semanas muy estructuradas. Y hay que cumplir con el plan. A veces no te apetece por el clima porque llueve, porque hace frío, o hace calor. O porque sudas, o porque has tenido un mal día de trabajo, pero cuando te pones las zapatillas, sales a correr y luego regresas las sensaciones que tenías en un principio se disipan y te ha alegrado el día.

«Correr es meditar»

Mientras Salom corre ¿en qué piensa? En todo, repasa el día. Estructura su trabajo. Pero cuando pasa a niveles superiores, correr una maratón, recurre a mantras para concentrarse, pues llegar a correr se puede convertir en una meditación. En una maratón tienes que estar súper concentrado. La maratón como dicen es como la vida misma, tiene momentos álgidos y momentos de bajada. Y tienes que saber cada momento cómo afrontarlo. Por ejemplo a sus 4 hijos les transmite valores como el sacrificio, la constancia, y el no apegarse a nada. Aunque ninguno le sigue en esta afición, el ejemplo de la costancia está ahí.

No le obsesionan las marcas. La suya está en 2 horas y 54 minutos en su primera etapa cuando entrenaba solo. En esta segunda etapa, con su entrenador Dani Coll de Menorca Trail Club Es Castell, si puede arañar un segundo menos pues contento, no se va a engañar pues es competitivo. Gracias a Coll ha mejorado su marca. No tiene sponsor porque corre cuando puede, el patrocinio requiere más permanencia en el correr.

Salom se cuida, pues el correr una maratón le hace bajar de peso, entre 3 o 4 kilos que después recupera a base de proteínas. Y para aguantar una carrera de casi tres horas, los hidratos de carbono son lo mejor. Lo que sí recomienda es que antes de elegir este deporte te hagas una revisión médica tras una prueba de esfuerzo. Porque ha tendio varios amigos que les ha salido una patología que no tenían identificada. Pero si el médico te da la vez para correr, pues adelante. En cuanto a lesiones dice que las ha tenido casi todas, pero la que destacaría es una fisura de tibia por estrés, y tuvo que estar tres meses parado. «Hay que saber dosificar la intensidad en el deporte que requiere tanto de físico».

Y sí, es una modalidad sacrificada. No recuerda un domingo en que haya podido despertarse a las 10 de la mañana tranquilamente y desayunar. A las 7 ya está entrenando. Entrena fines de semana y festivos. Es metódico en su entreno. «Te exige ser sacrificado, ser constante, saber sufrir. Estos valores te los desarrolla bastante». Lo que sí es compatible con su trabajo. Da las gracias a la empresa en la que trabaja, ya que no le ponen pegas para sus maratones. Si tiene que coger unos días de vacaciones (no las convenciones) para correr siempre son de los días que les toca, y sin importunar a nadie.

El correr además le da la posibilidad de viajar. Mientras está en el país disfruta de lo que conoce. Un día se fijó en la espalda de un corredor que decía 'colecciono momentos y no cosas' y eso es lo que hace, colecciona momentos que son para toda la vida.

«He comprado un mapamundi»

De no ser de Menorca, viviría en Oslo (Noruega). Se quedó muy impresionado de cómo vive esa gente. Le sorprendió la limpieza, el orden. La cultura. Y le daba envidia. «La excelencia existe», y le gustaría que nuestra sociedad se pareciera a la nuestra. También en Tokio, le ha sorprendido que por cada 500 metros hubieran voluntarios con bolsas recogiendo el avituallamiento de los atletas tirado al suelo. Todo quedaba limpio en minutos.

Su mujer, Mónica Domínguez, corre distancias cortas. Y a la hora de elegir destino se lo ponen difícil uno al otro. La compañera que aprecia y la que le da el apoyo incondicional, elije lugares para disfrutar como turista, y él para disfrutar doblemente como turista y deportista. Es decir que si se puede hacer una maratón en el lugar elegido por qué no, como Atenas. Su mujer no lo tiene tan claro a veces.

Poco a poco va poniendo chinchetas en un gran mapa del mundo que se ha comprado recientemente. Tiene varias ilusiones una de ellas correr en la Patagonia (Chile). A Zaragoza va a ir el mes que viene con unos amigos. Moscú este verano, con su hermano Fernando Salom, médico al que le da las gracias por su paciencia. Noviembre Atenas o Florencia con su mujer. «Las maratones hoy en día están ligadas a una ciudad», conoces la ciudad y de paso la corres.

Salom tiene ídolos de cabecera que comparte como Frank Shorter, Bill Rodgers, Alberto Salazar. Eran corredores que se mantuvieron durante muchos años entre los atleras más destacados. «Ahora gana un keniata, lo oyes y ya no lo vuelves a oír nunca más». La verdad es que le gustaban más los de aquella época, la de sus ídolos.

Su admiración por estas figuras del runner le lleva a cuidar su intelecto con la lectura. Por eso desde que empezó esta fiebre por el correr colecciona libros en base a esta modalidad. Ha leído al célebre Haraki Murakami autor del libro «De qué hablo cuando hablo de correr». «Creo que tengo todos los libros del mercado sobre running. A parte he vivido la evolución desde el footing, jogging a runner. Tengo libros que son auténticas joyas». Nos recomienda «Nacido para correr» de Christopher Macdougall, libro que versa sobre un corredor de fondo. Casi todos los libros de Rafa Vega, periodista deportivo. «Correr», el libro acerca de la vida de Emil Zátopek por Jean Echenoz. Este atleta tiene una frase lapidaria que dice «si quieres correr corre una milla, si quieres vivir una vida diferente corre una maratón»

Cuando hizo la maratón de Nueva York, conoció a un señor de 82 años que ya había hecho las 6WMM, y las había repetido otra vez. Luego se enteró que tenía cáncer, y al cabo de seis meses se murió. Él tenía la ilusión de correr la maratón de Nueva York, y lo hizo.

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