Locales de ensayo, la asignatura pendiente desde hace años

Desde cuevas a gallineros, pasando por corrales, sótanos o cocheras. Los grupos musicales menorquines tienen que recurrir a los únicos espacios disponibles

| Maó |

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Gestión privada. Los únicos locales realmente habilitados para ensayar son los de Sant Lluís, Musik Box - Gemma Andreu

06-11-2015

Si en algo coincide la mayoría de grupos musicales que hay en Menorca es en la falta de locales de ensayo. Gallineros, sótanos, corrales, cocheras, cuevas y casas de aperos se convierten en improvisados espacios en los que las bandas se reúnen para tocar su repertorio. Estos lugares no disponen de las condiciones idóneas para desarrollar tal actividad ya que, además de no estar insonorizados correctamente, la humedad estropea los instrumentos, suele haber goteras, y ya se ha sufrido algún que otro robo.

Los componente de diversas agrupaciones explican que ya ha habido iniciativas solicitando a Consell y ayuntamientos que acondicionen locales en los que puedan ensayar, desde salas a almacenes, naves o demás habitáculos de titularidad pública que están abandonados, cerrados y sin uso. Según apuntan, o nunca se ha recibido respuesta o se ha hablado de un futuro que no llega.

“Siendo realistas, no se le puede pedir más a la Administración en los tiempos que corren, es algo que siempre ha estado mal. Ha habido buenas ideas, como habilitar las cuevas de Es Castell, al lado del Polideportivo; pero nadie ha hecho un seguimiento ni un mantenimiento y ha terminado en malas condiciones. Creo que es mejor que las instituciones den facilidades y apoyen iniciativas privadas como los locales de Sant Lluís, si no, no hay control”. Jordi Ribas es el propietario de Musik Box, los locales de ensayo que menciona Aram. “Sabía que el panorama en cuanto a espacios para tocar estaba mal, por eso me decidí a coger una nave y montar diez locales de veinte metros cuadrados. Vi el potencial que había en Menorca a nivel musical y, a pesar de que ha costado mucho, al menos disponen de un lugar que reúne todas las condiciones necesarias. Incluso estamos intentando montar una asociación con los grupos”, explica.

Nonasound es uno de los grupos que antes ensayaba en las cuevas de Es Castell y se pasó a Musik box. “El espacio estaba bien pero muy abandonado. Era muy incómodo tener que llevar y recoger los instrumentos continuamente porque teníamos que compartir el local. En Sant Lluís pagamos un alquiler pero tenemos zona común con máquinas de bebidas, futbolín, seguro, videovigilancia, deshumidificador, wi-fi... Merece la pena”, dice Euke, una de las componentes. Algo en lo que coincide Tony Zamora, de Dirty Pants. “Yo he estado en gallineros y sótanos, y la verdad es que es un problema con la humedad, los ruidos y los horarios. El Ayuntamiento de Es Castell fue el único que reaccionó a las peticiones de los músicos pero no ha habido un seguimiento y se ha descontrolado”, asegura.

Además del de Es Castell, otro consistorio que cedió espacios a los conjuntos fue Es Mercadal. Sergio, del grupo Fidewá, cuenta que ellos ensayan en una sala de los antiguos cuarteles. “Firmamos un convenio con el Ayuntamiento para que, a cambio de actuaciones, nos cediesen gratuitamente un lugar donde ensayar. Allí tocamos varios grupos y estamos muy contentos. Aún así, es evidente que en la Isla faltan locales de ensayo y deberían habilitarse más espacios”, concluye.

Las cocheras son otra de las opciones para los músicos, con los consiguientes problemas de ruido. “Yo estoy en dos grupos. Con uno, ensayo en las cuevas de Es Castell, donde hay mucha humedad y alguna inundación; con el otro, estoy en una cochera. Hay veces que ha venido la Policía porque no está bien insonorizada. Como los ayuntamientos no conceden locales a los grupos, hay que espabilarse. Pediría a la Administración que nos de una mínima ayuda porque, encima de que cobramos las actuaciones muy tarde, sabemos que hay espacios municipales cerrados que se están cayendo por no usarse”, dice Mamen Carreras.

Por otro lado, Toyo Torrent, del grupo de percusión 7 Ginets, explica que los catorce miembros de la formación ensayan en el Polígono de Maó. “Con frío o con calor, no tenemos más remedio que ensayar ahí desde hace años por cuestiones de sonido. Nos encantaría tener una nave donde poder practicar pero faltan espacios. De alguna manera, nosotros prestamos un servicio porque nos contratan para actuar”.

A parte de la cuestión de los locales de ensayo, buena parte de los grupos asegura que se debería simplificar el papeleo para tocar en los bares, que habría que montar más eventos y conciertos y, con ello, dar oportunidades a quienes disfrutan con la música.

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