Los usuarios de Cala Molí solicitan a Costas que regularice los amarres

Los 150 propietarios de embarcaciones que usan esta zona llevan varios años esperando la autorización, y cada año pagan una sanción mientras la administración permite la continuidad de las instalaciones

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CALA MOLÍ. Las embarcaciones amarradas en esta cala del norte de Es Mercadal se encuentran en situación irregular, pero la administración no resuelve su situación - Paco Sturla

06-11-2015

Tener la barca amarrada en Cala Molí supone cada año una sanción por parte de Costas. Este departamento multa a los usuarios de este pequeño rincón cerca de Na Macaret y de Addaia porque los amarres instalados no cuentan con el permiso precisamente de Costas, a pesar de que la petición está tramitada desde hace ya ocho años. Durante estos días, algunos de los usuarios han denunciado a través de los medios su situación, reclamando que las administraciones accedan de una vez a regularizar los amarres de Cala Molí. La Asociación no se postula públicamente, mientras sigue intentando que alguien les explique qué deben hacer exactamente para pasar de la irregularidad a la legalidad.

La historia comienza cuando los usuarios de Cala Molí se propusieron ordenar la situación de las barcas que usaban este espacio. “Fuimos de los primeros de Menorca en querer hacerlo”, explica uno de los usuarios. Para ello, presentaron a las administraciones un proyecto redactado por un ingeniero, que ponía orden en los amarres instalando pantalanes y algunos fondeos. Formalmente, este proyecto servía para solicitar la concesión del tramo de dominio público de Cala Molí en favor de la Asociación de Usuarios de la cala. Según explican algunos usuarios, fueron las administraciones las que les conminaron a ejecutar el proyecto, mientras éste seguía sus trámites en los despachos. Así, los pantalanes se instalaron y las barcas comenzaron a utilizarlos. La cala, sin duda, ofrecía un mejor aspecto y los amarres se realizaban de manera mucho más ordenada que antes. El problema es que en los despachos, la cosa no avanzó como se preveía.

Costas se remitió a Capitanía Marítima y vinculó cualquier autorización a disponer del visto bueno de esta institución. Este visto bueno no llegó. Capitanía consideraba que la cala no estaba suficientemente refugiada del viento del norte y, que además, era necesario instalar un punto de suministro de gasolina. Este veredicto descolocó a los usuarios. Primero, porque no entienden el motivo por el cual Cala Molí no se considera a salvo de un temporal de tramontana, y en cambio Na Macaret, ubicado justo en frente, no tiene esa misma consideración. Algunos usuarios consideran, incluso, que Na Macaret está más expuesta al viento que Cala Molí, y en cambio Na Macaret ha obtenido la autorización de Costas y ellos no. Sobre la instalación de un punto de suministro de combustible, los usuarios de Cala Molí consideran mucho más lógico que éste se ubique en un puerto deportivo como Addaia y no en un rincón como Cala Molí.

Más allá de estas consideraciones, los usuarios de Cala Molí quieren que las administraciones les especifiquen exactamente lo que deben hacer para obtener la autorización. Así, lo último que saben es que Costas les concede una autorización condicionada a que se cumplan las prescripciones de Capitanía Marítima, pero desde Cala Molí aseguran desconocer exactamente cuáles son estas prescripciones. Piden, por ejemplo, que si se considera que no están suficientemente refugiados del viento, les informen de las actuaciones a acometer para alcanzar el grado de seguridad requerido. Es solo un ejemplo, pero es una muestra de lo que los usuarios piden, claridad y concreción.

Porque con la situación actual, se produce una situación curiosa. Los usuarios no pagan ningún canon anual a Costas por el uso de su espacio, pero cada año abonan una multa de un importe más o menos equivalente. La curiosidad de esta sanción es que solamente comporta esta parte económica y no ninguna actuación complementaria como pudiera ser la prohibición de seguir utilizando las instalaciones. Se entiende, así, que Costas consiente las instalaciones, pero no las autoriza formalmente. Mientras, la Asociación espera y continúa los trámites. Ahora, aguarda a conocer el nuevo responsable de Costas en Balears para contactar con él e intentar encauzar de nuevo el tema.

Cabe insistir en que formalmente, la Asociación no se ha manifestado en este tema y que los usuarios que lo han hecho hablan siempre a título particular. Sin embargo, desde la Asociación defienden su labor y la bondad de la ordenación acometida en Cala Molí, que evita fondeos irregulares y no permite especular con los puntos de amarre.

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