Trayectoria Vital // NURIA ROMÁN RIVAS, Interiorista, pintora y escultora

"Latitud 40º es una voz destinada a aplacar el dolor y el ruido de la violencia"

"Me siento enraizada en la Isla, en su naturaleza, sus gentes, su tierra, sus piedras y su viento, e incluso en sus sonidos y su soledad. Me ha aportado muchísimo"

| Maó |

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06-11-2015

Aunque en estos momentos la orquesta no interprete precisamente “El Himno a la Alegría” sino sones de “ajustes” y “restricciones”, la vida sigue manando con el mismo ritmo de siempre y corresponde a los artistas, con sus aportaciones de optimismo, aderezar este presente lleno de pesimismo e incertidumbre, que nos proporcionen la suficiente vitalidad para hacer caminos juntos y solidariamente.Nuria Román Rivas, menorquina nacida en Madrid, no dudo que asumirá el reto y estará en la línea de salida porque siempre, y a través de su obra y de su compromiso vital, intenta hallar una línea de entendimiento que nos una los unos a los otros.

Tus estudios y primeras vivencias se desarrollaron en tu ciudad natal, en Madrid.

Sí, y en un colegio del “Opus”, aunque esto lo diremos en voz baja; luego, solté lastre y estudié bajo otra “tutela”.

Te especializaste, ¿en?

Diseño, interiorismo en el Instituto Artístico de Madrid.

Tus primeros trabajos te llevaron a la fotografía, ¿cierto?

Del todo, trabajé como fotógrafa en una revista pero pronto volé por mi cuenta; a los 18 años viví y trabajé en Holanda para posteriormente desplazarme a Estados Unidos, a Los Ángeles concretamente, en donde estuve hasta el 98 en que me vine a Menorca.

Pero ya lo conocías porque la habías descubierto con tan solo…

Doce años de edad; me entusiasmó sobre todo la playa de Santo Tomás y no digamos los monumentos megalíticos, especialmente los poblados prehistóricos.

Tu primera exposición la realizaste en 1987 pero has expuesto en otras muchas ocasiones. ¿Detallamos algunas?

Individualmente he expuesto no solo aquí sino también en Madrid y en Los Ángeles, en lo que se refiere a colectivas lo he hecho en Barcelona, Mallorca, Madrid, lógicamente en Los Ángeles y en Menorca.

Tu trabajo es conocido pero no así un proyecto tuyo, relativamente reciente y que bajo el nombre de “Latitud 40º acabas de “presentar”. ¿En qué consiste realmente?

Es un proyecto que pretende, desde el arte y el humanismo, aportar una pequeña contribución destinada a generar cambios profundos en la forma en que los humanos habitamos la tierra; se trata de una intervención dirigida a llamar la atención y a trabajar por el entendimiento entre los pueblos para hacer del mundo un lugar más justo y habitable.

Mi interpretación es que se trata “de la voz que clama en el desierto”, o la de provocar grandes cambios a través de pequeños gestos.

Sí, porque en realidad es un grito que busca replicarse como un eco por otros lugares del planeta; una voz destinada a contrarrestar y a aplacar el dolor y el ruido de la violencia.

¿Y en qué se sintetiza o materializa?

En ir uniendo el paralelo 40º alrededor del mundo a través de la colocación de esculturas e instalaciones artísticas en diferentes lugares del globo, con un denominador común: que se sitúe en esta latitud y que tengan como objetivo el contribuir a la paz y al entendimiento entre los pueblos.

Concretando un poco más, es como …

Ir tejiendo un hilo de conexión en la línea imaginaria que describe dicho paralelo que discurre por el Mediterráneo, atraviesa Asia occidental, China, Japón, recala en América y vuelve a la Península Ibérica.

El génesis de este proyecto lo veo a través de una evolución personal y artística tuya; es como la consecuencia lógica de una maduración estética e íntima, un cómputo de interiorismo personal con referencias artísticas e intelectuales.

Efectivamente, no es un proyecto salido de la nada sino de la reflexión y del análisis que me ha llegado a través de distintas etapas, como el desarrollo de “Atlantas” y otros temas que he ido desarrollando a través de mi obra, como “la madre tierra”, o “el papel de la mujer” como fuerza., soporte y protección o “las desigualdades norte-sur”.

Me agrada el comprobar que la mujer, en tu obra y en tu pensamiento, adquiere toda su dimensión.

Es lógico que sea así, soy mujer y creo en nuestro rol… Para mi “Atlantas” representa la relación de la mujer con el mundo, su papel universal en la construcción colectiva, el soporte silencioso del mundo, el empeño, la fuerza y el trabajo cotidiano en ocasiones soterrado pero que en definitiva hacen posible la vida.

También veo que en este proyecto hay mucho de búsqueda.

Sí, la búsqueda de su identidad, de nuestra identidad y de nuestro propio destino.

“Coser la tierra” ha sido o es una de las etapas que has ido superando. ¿Qué buscas en esta obra?

Coser lo que está roto; es pasar del macro mundo al micro del corazón humano, pero también al mundo físico porque ambos necesitan coserse; y reparar las heridas, las fracturas del paisaje y de las emociones.

Pero las cicatrices sirven para recordar aquellas pequeñas “batallas” de nuestro día a día.

Sí, es inevitable, pero si lográsemos unir o coser las brechas sería restablecer de nuevo la unidad y hacer que de un mundo dividido resurgiera una tierra unida.

Cada vez comprendo más esta etapa tuya, la de “coser la tierra” que “creaste” en Menorca.

Por la fractura geológica que divide a la Isla; nuestro norte y nuestro sur; diferentes pero complementarios.

Sin embargo te expondré algunas de mis dudas. ¿No es un plan excesivamente ambicioso para que sea asumido por Menorca?

No creo que sea ambicioso, ni que Menorca no pueda asumir la parte de la “carga” que le corresponde, porque es un proyecto abierto, una propuesta colectiva en la que a partir de pequeñas aportaciones se puedan conseguir cambios globales.

El proyecto en sí me seduce, porque es una propuesta que pretende, a través de pequeños gestos, provocar grandes cambios.

Como siempre ha sido; la evolución del ser humano ha llegado a través de pequeños gestos, que han hecho que la sociedad se movilizara y se abriese a nuevas fórmulas de entendimiento, de solidaridad y de igualdad.

A medida que vamos avanzando en esta conversación, para mí interesantísima, me doy cuenta de que tú has sido educada en la libertad y en el respeto.

Lo he sido pero también en la confianza; sin confianza es imposible el crecer; libertad y respeto son importantísimos pero debe tener el respaldo de la confianza que te permite avanzar y que incluso te convierte en un ser capaz de “recomponerte”, de volver a empezar.

Y en todo este crecimiento personal y artístico, Menorca, ¿qué te ha aportado?

Muchísimo y me siento enraizada con la Isla, con su naturaleza, con todo… Con sus gentes, sus piedras, el viento, incluso con su soledad y sus sonidos.

Sonidos tan diferentes que abarcan distintas escalas …

Sí, en ocasiones tormentosas, terriblemente espeluznantes o tenebrosos y en otras tan íntimas y susurrantes como una balada; viento, piedras, colores, matices, vida.

Aunque en ocasiones “vuelan” para no quedar estancada.

Sí, aunque me he adaptado perfectamente, de tarde en tarde realizo algún viaje.

Con tu experiencia a cuestas, con tus vivencias en esta isla, puesto que ya llegas viviendo aquí desde 1998, ¿no somos un pueblo cerrado?

Para mí no; es cierto que todos mantenemos un cierto hermetismo en lo que a nuestra intimidad se refiere, pero aquí no es un factor determinando, es más, cuanto te das, cuando pides colaboración la encuentras; en la escultura que realicé en Alaior la colaboración que recibí fue enorme, me emocionó y me hizo muy feliz.

Veo que para ti es “especial”.

Lo es y además la considero muy abierta y no es raro que sea así; Mario Verdaguer, en la guía de Menorca editada en 1932 decía: “Es tal la cantidad de historia que ha pasado por la Isla, que la tramontana no ha conseguido limpiar la atmósfera, pesada y palpitante de recuerdos, de tradiciones y de dominaciones”.

Es cierto, en realidad es un crisol de culturas …

Por ello considero a Menorca como el punto propicio desde el que lanzar este mensaje de unidad entre las diversas culturas y civilizaciones.

Bajaremos algunos peldaños y nos situaremos en un marco más materialista. ¿Vives del arte?

Lo intento; aunque has de tener en cuenta que mi campo de acción es muy amplio, desde el interiorismo hasta la escultura, y la pintura; todo me interesa y todo me fascina, es como abrir un abanico y recibir el “aire” de sus distintas partes.

Aunque siempre ha sido difícil vivir del arte, en estos tiempos tan complicados y tremendamente “negros” debe serlo mucho más.

Lo es pero en mi caso particular mi gama de trabajos me permite ir “haciendo camino”.

¿Qué materiales son tus “preferidos”?

El hierro y la madera, dos materiales duros.

Volviendo a nuestra peculiar forma de ser, ¿somos receptivos?

Mucho; en mis exposiciones compruebo esta realidad, como también que Menorca es una isla culta y que “la búsqueda incansable del ser humano por encontrarse”, es una de sus constantes.

La tuya es una familia de artistas comprometidos con el desarrollo socio-cultural de país. ¿Me equivoco?

Diré que no; ahí está mi hermana Olga, la cantante, y es del todo cierto que se nos ha inculcado el estar positivamente involucradas en el desarrollo socio-cultural del país; sencillamente porque nadie puede permanecer aislado en un mundo en el que el entendimiento mutuo es esencial para ir hacia un futuro en que la cultura de la paz sea una realidad.

¿Ser artista imprime un carácter especial?

No se que decirte, sin embargo es cierto que tenemos otra forma de ver las cosas y que incluso entendemos el vivir de otra manera, buscando siempre el establecer, al menos yo lo pretendo,”hilos” de paz y entendimiento.

Me pregunto si en ocasiones te es difícil el mantener este “status” de artista.

Hasta el extremo de que temo volverme egocéntrica porque muchas veces damos o doy la sensación de que “vuelo”, de que estoy en otra dimensión.

Y sin embargo sigues con los pies en el suelo.

Sí, pero sin tantas preocupaciones o temores como la mayoría de la gente.

Leí, no hace mucho, que Amparo Baró, relacionado con las subvenciones al cine y al teatro, de las que se muestra contraria, decía que: “El talento no se puede comprar”.

Desde luego que no pero puede “humanizarse” y promover el hallar nuevos caminos; que no se vea incapacitada para realizar sus proyectos.

Libertad, responsabilidad…

Confianza… Como te he dicho algo fundamental para alcanzar objetivos y gozar de una vida más intensa; sin olvidar “que al hombre hay que darle el máximo de posibilidades”, pero debe ser él quien abra sus propios caminos.

¿Lees mucho?

Siempre me ha gustado el leer; ahora estoy en una fase en la que incluso leo tres libros a la vez, voy pasando de uno a otro porque en ocasiones no me dan lo que yo espero y en otras pienso que pierdo el tiempo… Pero sigo leyendo, no cejo en este empeño.

Tu personalidad da para mucho, yo diría que eres una “mujer viva e inquieta”.

Incluso en ocasiones creo que debería restablecer el ritmo, pero si paras pierdes muchas posibilidades y esto me preocupa por lo que sigo a mi aire intentando ser útil y yo misma.

¿No será que la vida, la de ahora, ha impuesto el canon de la prisa?

Puede, prisa y obligaciones superfluas que no nos llevan a ninguna parte, a ningún sitio.

El arte, ¿es esperanza?

Yo creo que el arte es un trabajo que debes realizar con el mayor grado de responsabilidad posible, y dado que también creo que es importantísimo para la evolución del hombre, diré que tiene una gran carga de esperanza.

El 2012 acaba de empezar, nos queda un largo camino por recorrer, camino que se presenta lleno de nubarrones; a pesar de los males augurios. ¿Eres optimista?

Tremendamente optimista, el pesimismo no cabe en mi forma de ser ni es la mejor forma de afrontar el futuro; al mañana hay que encararle con optimismo y voluntad de trabajar por la paz, la solidaridad.

Y a los Reyes, ¿les pediste algo especial?
No, pero he hecho un propósito, dedicar más tiempo a la gente y a cuidarla más.

Y a la vida, ¿qué le pides?

Nada porque no puedo pedirle nada; lo que intento es que en este “teatro del mundo” sea capaz de realizar mi rol lo mejor posible.

… Y seguir creciendo en la confianza para ir aportando aquellas pequeñas cosas de cada día que hacen posible un conocimiento mutuo que debe llevarnos a proyectar un mundo más justo y habitable.

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