Trayectoria Vital / José Mir Morlá, Maó (1943)

"La experiencia de exponer en la ONU me ha sorprendido y apasionado"

Este "revolucionario del arte" sostiene que en la actualidad se considera más crítico que creador, o anticuario aunque en cualquiera de estas facetas confiesa sentirse realizado

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06-11-2015

Revolucionario del arte se me antoja que  es la mejor definición que  de José Mir Morlá puede hacerse, puesto que en el amplio abanico del mundo del arte ha sido “monaguillo, abad y hábil organista”, lo que le ha permitido adquirir una gran experiencia que le ha llevado a seguir en el candelero cuando otros comienzan a retirar las redes.

Él, en su constante evolución, sigue ahí, innovando, aportando nuevas técnicas y sistemas un tanto novedosas. Es un artista –definición que a él no le satisface– que cada día va ampliando su particular forma de sentir el arte, y alargar su proyección en un mundo en constante evolución.

Naciste al poco de finalizar la guerra, la nuestra, de ahí que te imagine acudiendo al “Primo de Rivera”, como a otros chavales del entorno en que vivías.
Aciertas. Estudié en Sa Graduada, hasta que cumplí los 14 años, luego, y como era frecuente en aquellos años, empecé a trabajar.

¿Como grabador?
También aciertas. En la fábrica de Paco Nieto (Francisco Vidal) en la que tuve, como maestro, a un profesional excepcional, Lázaro Nieto, también pintor, que en lo que al grabado se refiere era el número uno. Aprendí el oficio disfrutando aunque Lázaro era un maestro muy exigente.

Y a volar por libre, ¿cuándo empezaste?
A los 20 años; la mili me llevó al Cuartel de Artillería de Cala Corp, en donde fui destinado a la oficina de delineantes y lo pasé divinamente.

¿Recuerdas a alguno de tus superiores?
No, para mí la mili era un trabajo a tiempo limitado, y como tal me olvidé de las circunstancias casi de inmediato, solo recuerdo al que fuera coronel Hernández Suñer.

Y luego, de vuelta al tajo.
Pero con Periquet Mercadal, una nueva experiencia que amplió mis conocimientos.

Pero lo tuyo, lo que te atraía, eran otros menesteres, concretamente el mundo del arte.
Sí, ten en cuenta que de niño, cogía un TBO, de los de aquella época, y sobre un papel y a lápiz iba dibujando las escenas que allí aparecían, era algo que me salía de dentro, espontáneamente.

En tu currículum aparece que fuiste alumno de Vives Llull.
Efectivamente, lo fui. Durante varios años acudí a la Escuela Municipal que él dirigía y todavía hoy le sigo considerando como un maestro excepcional, porque te dejaba hacer, quería que fueses tú mismo, sin moldearte, él solo te iba abriendo nuevos interrogantes para que tu los fueras resolviendo. Con todo y del entrañable maestro debo afirmar que era todavía mejor persona que pintor.

Según comentarios cazados al azar, en aquellos años tú apuntabas muy alto.
Puede que sí, pero las cosas son como son. En 1961, JJMM organizaron un concurso exposición que se llevó a cabo en los salones del Museo y obtuve la Medalla de Honor. Dos años después, en el 63, obtuve la medalla del Mérito en el Ateneo, posteriormente conseguí otras pero yo soy como soy y sigo mis impulsos porque quiero ser y sentirme libre.

Libre y feliz.
Efectivamente, ambas cosas para aprovechar cada momento de la vida. Mi siguiente paso me llevó al esmalte al fuego y aunque en Barcelona ya funcionaba la Escola Massana, aquí  fui  autodidacta, aplicando las técnicas de la bisutería  para copiar cuadros que tuvieron cierto éxito.

Éxito, sin más, porque expusiste y vendiste en Barcelona.
Sí, en la Joyería “Masriera y Carreras”, de la travesera de Gracia, pero la cosa de complicó cuando me propusieron que realizase 6 cuadros de cada uno de los expuestos, para montar con ellos una exposición en Nueva York. Abandoné, la idea no me atraía y volví a la bisutería.

¿Con otra importante medalla en…?
El 79, en el Salón de Primavera; en esta ocasión obtuve la Primera  medalla. Como ves, seguía a mi aire, sin encorsetarme en una sola cosa.

Hasta que te sumergiste en el mundo del pasado, convirtiéndote en anticuario, ¿cierto?
Del todo. Abrimos la primera tienda en el Carrer des Negres, hasta que nos trasladamos a este local, el de Portal de Mar, un marco más adecuado y más interesante.

En el que llevas …?
25 años. Toda una vida llena de buenos recuerdos, los otros han desaparecido. En aquel momento dejé de pintar; las razones son obvias, al menos para mí, no contaba con los apoyos ni las ayudas que necesitaba para seguir creciendo como pintor y lo dejé.

Pero seguiste en este mundo.
Sí, los libros adquirieron una gran importancia, en ellos estudié a los “grandes” de la pintura, a Dalí, a Picasso y a otros muchos, adentrándome así mismo en la pintura a través de todo lo relacionado con el trabajo de un anticuario.

Hernández Monjo, Calbó son para ti como miembros de la familia.
Dices bien, y hablas de los dos más significativos. De Hernández Monjo he de decirte que es un valor en alza; hoy se cotiza incluso mejor que muchos pintores reconocidos de la escuela catalana. Hoy por hoy encontrar alguno de sus cuadros es un privilegio, como el que tuve en cierta ocasión precisamente con un Calbó que adquirí; una de sus mejores telas, por no decir la mejor, “La Vall del Riu Pla”, pero no conseguí venderlo a ningún menorquín, para que de esta forma se quedara en la isla, lo adquirió un coleccionista mallorquín.

En lo referente a la pintura, salvo los dos mencionados, hay pocos pintores, de los de antaño, realmente excepcionales; al menos ésta es mi opinión.
Existe un vacío, Calbó y Hernández Monjo son los dos grandes, también está Font i Vidal y para de contar… hoy y dentro de este contexto solo hablamos de Torrent en Ciutadella y de Vives Llull en Maó, dejando al margen a algunos otros muy destacables pero que no han conseguido eclipsar a los dos maestros.

Veo que Vives Llull para ti es un dios menor.
Lo es, puesto que le considero el mejor pintor menorquín habido y por haber. Es cierto que  hay otros, importantísimos, pero yo tengo mis preferencias y el maestro sigue siendo el número uno. Como también diré que su hijo, Pepe Vives Campomar, es un excepcional pintor de bodegones.

Veo cierta similitud entre algunos de tus cuadros con los de Matías Quetglas,  puede que ello se deba a la vena familiar, pero así lo afirmo.
¿Sabes por qué? Porque ambos somos “picassianos”, a los dos nos atrae Picasso y esto hace que coincidamos en algunos temas o dibujos. Yo cuando pinto no pienso en Matías, ni en su obra, solo intento trasmitir cuanto llevo dentro, mis sensaciones que son “picassianas” al cien por mil.

Por descontado, como lo es también que tras un largo paréntesis recuperaste los pinceles.
En el 2009, cuando me retiré, recuperé, tal como dices, los pinceles e inicié un nuevo periodo con mis cambios y mis variaciones, en ocasiones sobre un mismo tema y seguí investigando, en esta ocasión con fuego y bronce, trabajando también en barro que es sumamente atractivo.

Todo lo cual te ha llevado, te llevará, a Ginebra.
Sí. En el 2010 presenté aquí, en este local, una muestra de dichos trabajos y algunas pinturas, colección que tuvo un gran éxito y en la que “un amigo y cliente” adquirió una de mis figuras, pieza que colocó en su casa, en un lugar de privilegio y su hija, que solo viene a Menorca de tarde en tarde, al verla le interesó, porque ella es una de los tres comisarios de la exposición de la ONU a celebrar en febrero próximo, el resto vino rodado, mi trabajo que presentó a sus compañeros les gustó y fui seleccionado.

Háblame de la exposición de Ginebra.
Es una de las actividades que viene desarrollando el Club del Libro Español de Naciones Unidas en Ginebra, club que fundaron en 1975 un grupo de funcionarios hispanohablantes para fomentar la lengua, la literatura y la cultura española e iberoamericana, entre cuyas iniciativas está la de montar una exposición anual. En la del 2012, que se iniciará el día 7 de febrero próximo y que se prolongará a lo largo de todo un mes, participamos 10 expositores, yo particularmente presento 3 esculturas, 4 grabados y una pintura, “picassiana” como no podía ser de otra manera.

Y sigues investigando, ahora lo haces con el vidrio.
Sí. Hay cosas a las que me encaro porque tengo una base sólida de mi etapa de grabador-bisutero. Como ves, aprovecho cuento hice para ir avanzando o haciendo camino y hora, aprovecho cuando aprendí para investigar concretamente con el vidrio.

Me has dicho que tus últimas incursiones te han permitido descubrir el taller municipal de grabado, de Alaior.
Sí, y me ha producido muy buena impresión. Xalubinia está en una línea de excelencia que yo desconocía y que merece ser destacado; un taller francamente interesante y muy bien equipado.

¿Vendes mucho?
Yo soy de los que no quieren vender, sino “dels qui volem que mos comprin”. Vendo, pero no quiero que me compren por compromiso, sino porque mi pintura, mis piezas gusten al comprador.

La secuela de la crisis ha barrido con todo, el anticuario, ¿también ha padecido dicha secuela?
Antes de la crisis el anticuario ya estaba en horas bajas. Ni las casas modernas están diseñadas para ser amueblados con aquellos muebles de antaño ni la forma actual de vida es la más idónea para ello, ahora se busca y se adquiere una pieza especial, que destaque, que dé brillo; los tiempos y las costumbres cambiar y las nuevas tendencias o estilos imponen su ley.

Por cuanto dices, interpreto que hay que adecuarse al momento actual.
Efectivamente, ahora se buscan más los objetos de colección e incluso se entra en un proceso de cambio que en ocasiones resulta muy apetecible.

Como todo juego, también ocurre que las parejas jóvenes eligen por sí mismas.
Pues sí. Antes lo he comprobado, los padres casi imponían los muebles a sus hijos o hijas, ahora esto no ocurre, ahora son los hijos quienes imponen su criterio.

También has sido, no quiero olvidarlo,  profesor de joyería y bisutería en Formación Profesional, ¿qué recuerdas de aquella experiencia?
Siempre he ido aprendiendo y esta ocasión no fue la excepción; estuve tres años de profesor y comprobé que la base de aquellos alumnos no era lo suficientemente sólida, que les faltaba  interés y aunque el profesorado se esfuerce, los resultados no se dan en la medida deseaba.

No obstante hay que señalar…
Que de ello hace ya algunos años; ten en cuenta que yo llegué a la Formación Profesional, como profesor,  de la mano de Rafael Timoner, con ello quiero puntualizar que desconozco la realidad actual de esta formación específica.

Según dices, tienes cuadros colgados en diversas ciudades.
Sin querer presumir de ello, te diré que los tengo en un despacho de Hong Kong, en Italia, en Nueva York y en otras ciudades, como una serie taurina que adquirió un coleccionista sevillano.

Aunque inquieto, te veo feliz. ¿Lo estás?
Siempre me he considerado feliz, principalmente por dos motivos, uno porque me he habituado a vivir con poco, no soy codicioso, y el otro porque siempre he hecho lo que me apetecía hacer. He vivido y pretendo vivir, libre, sin ataduras y a mi aire.

Ya en el umbral del 2012, al que ya “el podem tocar”, muchas son las incógnitas por descifrar, muchos los interrogantes, ¿Los analizamos?
Vamos a ello, pero dentro de mis limitaciones.

De nuestras limitaciones. Hubo un tiempo, no lejano, en que parecía que íbamos a comernos el mundo. ¿Qué sucedió?
Que no acertamos en la forma de hacerlo y caímos en un conformismo que nos impidió seguir porfiando, seguir avanzando. El resto está ahí, el resto es nuestro actual presente, con pocas alternativas y un reducido margen de maniobra.

¿Perdimos el tren de la modernidad?
El tren y otras muchas cosas. Además Menorca tiene una desventaja añadida, el hecho de la insularidad, o de la doble insularidad que la convierte en un destino caro, un destino no siempre al alcance de todos.

Queríamos el turismo, pero con determinadas condiciones, queríamos un turismo “especial” y sin que nosotros perdiéramos nuestros privilegios y ahora no podemos prescindir de él, porque es casi el único medio de supervivencia que nos queda.
Sí, ocurrió y ocurre así. Y hoy Menorca necesita imperiosamente del turismo; aunque yo seguiría apostando por un turismo especial … Afortunadamente conservamos algunos de aquellos turistas –con nombre y apellidos– que descubrieron la isla en la época dorada y estos son los mejores, porque la sienten como propia, están ahí, como si estuvieran en su casa. El otro turismo, el que lo invade todo y no respeta nada, éste no es el que puede dar solución a nuestros problemas.

Pero habrá que cambiar algo o mucho.
Desde luego que sí. Mejorar la oferta complementaria; sumar, nunca restar, pero dentro de una cauces de rentabilidad asumíble y responsable.

Insisto, ¿qué cambiarías?
La mentalidad de los menorquines. Hay que ventilarse, salir fuera, seguir investigando y arriesgando, porque el futuro será para los más preparados y los más audaces.

Si comenzaras de nuevo, ¿qué dirección tomarías?
Aprendería inglés, incluso otros idiomas, pero hoy ningún joven puede permitirse ignorar este idioma. Luego intentaría ser más consecuente en todo cuando he ido haciendo.

Y del cambio de Gobierno, ¿qué opinas?
Que era un cambio esperado y que a pesar de sus buenos propósitos, Rajoy y su equipo lo tiene sumamente complicado. Sin embargo hay que confiar en ellos y apostar por la esperanza.

Al 2012, un año que pronostican de aúpa, ¿qué le pides?
Poder vivir en paz y “que sa feina no falti, ni a jo ni als altres”.

Y a la vida, que deseo sea próspera para todos, ¿qué le pides?
He sido feliz, lo soy, ¿qué más puedo pedirle?

Apuntalar esta felicidad y que puedas compartirla con todos.

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