Antoni Julià, Delegado de AVIBA en Menorca

"Debemos ir a por un turista de alto poder adquisitivo y adecuar la oferta"

Las agencias de viaje conservan la esperanza de poder capear el temporal y llegar a las cifras del año pasado, ya que se confía en que las contrataciones se reactiven cuando se aproxime la temporada

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Delegado. Antoni Julià ocupa el cargo al frente de AVIBA en Menorca desde principios de mes

06-11-2015

O.R.P.     Maó
Tose y asegura estar algo resfriado. Sin embargo, no se ha quedado en casa. Antoni Julià (Ciutadella, 1947) ha acudido a trabajar. Sabe que la situación económica de Menorca no es la más adecuada. Desde su pequeña agencia de viajes en Sant Lluís procura dar un poco de aire a la actividad turística insular. Su cometido, sin embargo, va algo más allá. Hace poco menos de dos semanas que es el delegado de la Asociación de Agencias de Viaje de Balears en Menorca. Releva a Eduardo Trilla y lo hace con la convicción de que todo es recuperable. Optimismo, constancia y trabajo son sus recetas.

La coyuntura actual no parece la mejor para liderar iniciativa alguna?
No, ciertamente, pero hay que intentar ir hacia delante.

Tocará trabajar.
Sin duda, más que antes.

Su llegada al frente de AVIBA parecía un secreto a voces.
Sí, bueno, el anterior presidente así lo dijo antes de irse. Yo, en un principio, no tenía muchas ganas de aceptar el cargo porque te roba tiempo. Tengo una empresa pequeña y, en medio de un año difícil, conviene estar por ella. Sin embargo, las circunstancias y la petición de varios asociados me han hecho decidir por aceptarlo.
¿Ha pesado, en su elección, que su negocio sea el de una agencia receptora?
No. La verdad es que, más o menos, se pulsó la opinión de los asociados y, dentro de las preferencias de cada uno, salí yo. La verdad es que tampoco había demasiados candidatos.

De todos modos, su vertiente profesional le pone más en contacto con los touroperadores.
Si, tengo contactos tanto con las grandes agencias como dentro del ramo de la hostelería porque antes fui director de hotel. Ahora no represento a ninguno de los grandes touroperadores pero, sí, tengo buena relación con todos. Mi objetivo es el de que todos trabajemos en conjunto y en la misma dirección. Quiero impulsar el turismo desde el buen entendimiento entre lo público y lo privado.

El discurso de la unidad se oye muchas veces, lo cual puede llevar a pensar en que la estrategia de conjunto no existe.
En estos últimos años han pasado cosas que han afectado mucho al tema de la promoción. Se ha pasado de contar con el Fomento del Turismo a crear la Fundació Turisme y ahora a que las competencias las desarrolle la Fundació Destí. Tampoco es que hayan ido los unos contra los otros, sino que ha faltado cierta continuidad.

¿Demasiadas manos para algo tan importante?
Demasiadas en muy poco tiempo. Hubiera sido recomendable algo más de estabilidad.

¿Menorca está o va perdida en el campo de la promoción?
La línea no se ha perdido. Ha habido, aún con los cambios, cierta continuidad. Lo que hemos tenido han sido frenazos que no nos han beneficiado.

Para las agencias de viaje, ¿qué falla en el destino Menorca?
La demanda ha bajado por una cuestión de competencia. El destino Menorca no puede competir en precio contra Turquía o Croacia, sino que debe centrarse en un cambio de cliente. Debemos ir hacia un turista de alto poder adquisitivo y acordar la calidad a sus necesidades. Esto es como cuando la gente iba de vacaciones al sur de Francia y aparecieron los aviones; se fueron más lejos con mayor comodidad.

¿Estamos sufriendo una crisis o una selección natural?
En parte es una selección natural del propio mercado, que se ha agravado por la crisis generalizada.

¿Este año será duro?
Sí. Tengo la esperanza de que hayamos tocado fondo y ahora, poco a poco, la gente recobre la confianza, porque hay gente que no ha perdido potencial de gasto sino que lo ha congelado, y recuperemos las reservas para el verano. Las ventas ahora están muy bajas pero confiamos en que cuando se aproxime la temporada las cifras se recuperen. No quiero hablar de llegar a lo del año pasado, pero creo que podemos estar cerca.
Precisamente se habla de éxito si se llega a lo del año pasado y tampoco fueron unos grandes registros.

Eso es. Pero la realidad es esta y llegar a lo del año pasado sería un éxito.
¿Estamos ante una de las peores épocas en cuanto a cifras?
Siempre hemos tenido oscilaciones y sobre todo por la dependencia del mercado británico. Ahora con la paridad euro-libra las vacaciones son un 25 por ciento más caras y eso ha pasado de golpe. Será muy difícil que el turista británico nos visite este año. Los touroperadores tienen dificultades para comercializar Menorca y piden rebajas del orden del 15 por ciento.

En eso chocan las estrategias de Consell, que apuesta por apoyar a los TTOO, y de los hoteleros, que no quieren bajar precios. ¿Qué se debe hacer?
Hay que ser conscientes de que el turismo individual no va a llenar los hoteles. Es una quimera. Puede ser un complemento pero el grueso de las reservas las hacen los touroperadores. Sin ellos la temporada sería de pocas semanas.

¿2010 será más duro que 2009?
No veo por qué tiene que ser así. De momento no hay ninguna evidencia de que el próximo año tenga que ser peor.

¿Qué daño ha hecho a las agencia menorquinas la comercialización electrónica?
En cuanto a venta de billetes de avión, se ha notado una importante bajada aún cuando las aerolíneas tradicionales siguen trabajando con las agencias. El pastel se ha reducido.

¿Toca reinventarse?
Las agencias deben seguir con su labor de comercialización personalizada y de asesoramiento al cliente. Hemos notado que varios clientes han tenido malas experiencias con la contratación por internet y acuden a nosotros para que se lo solucionemos. Problemas como pérdidas de enlaces o precios que realmente no son más bajos son habituales. También es cierto que, a veces, estas decepciones se dan por la falta de costumbre del cliente a la hora de confeccionarse su paquete turístico. Nosotros ofrecemos seguridad, profesionalidad y una cara a quien reclamar.

¿Cómo afecta la crisis a las agencias de viaje?
Este año hemos notado un descenso en la contratación de viajes. La incertidumbre no invita a moverse. En Menorca la mayoría de viajes se contratan en invierno porque en verano la gente está trabajando. Lo que hemos perdido ahora, que es bastante, seguramente no lo podremos recuperar ni una vez acabe la temporada turística.

¿Cerrarán algunas agencias o aguantarán el golpe?
Es difícil de predecir qué pasará. Quien pueda reducir plantilla y costes podrá capear el temporal más o menos bien. Lo que no puedo decir es si de alargarse la pérdida de ventas de billetes de avión, que se prevé dure un año más, habrá cierres o no.

¿Las grandes agencias se salvarán y las pequeñas irán más apuradas?
No tiene que ser así. Precisamente son las grandes las que más apuros pasan. En la Península, las agencias familiares, las que tienen pocas oficinas, son las que aguantan, y las grandes, las que miran fríamente la cuenta de resultados, son quienes más dificultades tienen.

¿Les afectan los movimientos dentro del sector aéreo?
Realmente que Spanair se haya vendido o la fusión entre Vueling y Clickair es algo que, en Menorca, aún no lo hemos notado en demasía. En cuanto a las compañías charter que han desaparecido, como Futura o LTE, sí que han tenido una mayor repercusión para las agencias emisoras pequeñas. En nuestro caso, la quiebra de la británica XL que tenía programados vuelos para este verano sí que nos tocó de lleno.

¿Cuándo cambiará la imagen de Menorca: una isla muy bonita pero muy aburrida?
La verdad es que nos falta algo de chispa. Hay pocas cosas para el disfrute de la gente de mediana edad. Luego, iniciativas como el turismo náutico o el Camí de Cavalls, cuando disponga de servicios y una mínima infraestructura acorde con el paisaje, son positivas.

Mejorar algo requiere, siempre, tiempo y dinero... ¿estamos a tiempo?
El reto principal pasa por salvar esta temporada y en eso trabajamos todos. Luego, sí, nos tenemos que marcar objetivos a largo plazo y adaptarnos cuanto antes a la nueva circunstancia. Precisamos de una remodelación del producto turístico. Lo estamos haciendo, poco a poco, con el tema de las estaciones náuticas o el propio Camí de Cavalls, pero tampoco nos debemos cerrar a los campos de golf, por ejemplo, que no resolverán la temporada pero sería un complemento que se echa de menos. Es como si en Maó no hubiera cines... Pero no sé si tenemos tiempo. Hay quien tiene ganas de hacer muchas cosas pero se encuentra con demasiadas trabas administrativas. Es necesario un mayor entendimiento entre las instituciones y las iniciativas privadas. Con el Plan Renove hemos visto que sí, que se puede ser ágil cuando hay sintonía, así que debería servir de ejemplo.

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