La empresa reitera que la fábrica menorquina no es rentable y ha perdido cuota de mercado

Kraft mantiene que debe sacrificar la planta de Maó

Los comités europeos expresan a la dirección de la multinacional su enérgico rechazo al cierre de la factoría y exigen la búsqueda de alternativas

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En venta. La empresa asegura que dejará de buscar posibles compradores de la fábrica

06-11-2015

Ángeles M. Obispo
La dirección europea de Kraft volvió ayer a justificar ante el comité de empresa el cierre de la fábrica de Maó por su pérdida de rentabilidad y cuota de mercado, y porque su sacrificio es la única solución para salvar la división de queso que la compañía tiene en el viejo continente, según explicó ayer la representante española en el comité europeo de Kraft y secretaria del comité de empresa de la factoría menorquina, Margot Sastre.

En el transcurso de la reunión que los comités de empresas de las distintas fábricas europeas mantienen cada dos meses con la dirección de la compañía, celebrada ayer en Zurich (Suiza), la multinacional volvió a reiterar a los trabajadores que la factoría Maó aporta menos del 30 por ciento de la producción en Europa y sus productos sólo se venden en España, mientras que la otra fábrica que posee el grupo en Namur (Bélgica) genera más del 70 por ciento de la producción en Europa, alrededor de 40.000 toneladas, y vende a los principales mercados. Además, la dirección europea mantuvo su negativa a vender la marca de El Caserío al considerarla estratégica y fundamental para el mercado español.

Negociación estatal
Según explicó Margot Sastre a la salida de la reunión, la dirección también comunicó a los trabajadores que la empresa ha hecho todo lo posible para vender la fábrica menorquina sin resultados favorables y que dejará de buscar más compradores. "Nos han comunicado que es su decisión final", enfatizó. La delegada sindical de CCOO remarcó que el comité europeo expresó a la dirección su más enérgica protesta en contra del cierre y del sacrificio de la planta de Maó, y exigió a la multinacional la búsqueda de alternativas como la venta de la factoría con la marca inclusive. Sastre advirtió que el comité de empresa exigirá a la multinacional que el conflicto laboral de Kraft se trate a nivel estatal. "Estamos dispuestos a sentarnos con la empresa para hablar de alternativas, pero nunca del cierre. Consideran que de esta forma nos estamos negando a dialogar, pero sólo pensamos que es posible mantener la factoría de Maó porque su estrategia es errónea y no está justificada", recalcó.

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