Entrevista finalista del Premi Andrés Casasnovas 2009

"Todas las guerras son ilegales"

Sanja Saracevic vino a Menorca en 1992 y desde hace un año posee la nacionalidad española

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Obligada a irse. Sanja es de Sarajevo, ciudad que dejó cuando intuyó lo que se avecinaba

06-11-2015

Antonio Olives Camps     Maó
Toda guerra produce destrucción, muerte, división; hace crecer la espiral del mal, el odio, la violencia... Desplaza a miles de personas, de sus países de origen hacia otros países, en busca de paz y seguridad, provocando grandes éxodos humanos. Todas las guerras por sus atrocidades, son inhumanas, inmorales, ilegales...
Sanja Saracevic Kulier es una de las víctimas de la guerra, una guerra cruel, que un día la obligó a abandonar su país de origen, desplazada a miles de kilómetros, en busca de seguridad, dejando atrás sus costumbres, su cultura, sus raíces más profundas, sus familiares y amigos. Ella es un fiel testimonio, de un acontecimiento, que nunca se debería haber producido.

¿De dónde es Sanja Saracevic?
Soy de Sarajevo, Bosnia-Herzegovina, ex Yugoslavia.

¿Cuándo, cómo y por qué viene a Menorca?
Salí de Sarajevo en abril de 1992. Después de las primeras barricadas, en marzo del mismo año, un día delante de mi casa nos pararon unas personas vestidas con chándales y armadas, pidiéndonos la documentación. Para mí fueron las primeras señales de lo que iba a suceder, aunque muchos no se lo creían o no querían verlo.
Primero envié a mi hijo a casa de mi hermana en Belgrado, pasados diez días salí yo.
A España vine en diciembre del mismo año, junto a un grupo de doscientos refugiados de Bosnia, tenia la idea de reunirme con mi marido que se quedó en Sarajevo. El destino me llevó a Menorca.

¿Qué fue exactamente lo que desen­cadenó la guerra?
La causa de las guerras siempre es un suceso concreto, en un momento determinado, pero en realidad todo es mucho más complejo. Es como un iceberg, se ve solamente la parte pequeña, por encima del agua, pero lo importante es lo invisible a simple vista, más profundo y mucho más fuerte.
Tras la muerte del presidente Tito, se tardó diez años en desencadenar la guerra. Fue una agonía larga y dura, en la que, en mi opinión, intentamos evitar lo que llegó luego. Posiblemente, el intento más serio de evitar el conflicto era el programa económico de Ante Marcovich. Hacía falta una considerable ayuda económica de los países desarrollados, lo que al final no se produjo. Es obvio que la última guerra de los Balcanes costó muchísimo más.
Era surrealista el periodo previo al conflicto. Había una euforia en la vida política, en las elecciones, en los medios de comunicación, los nacionalismos despertados... Demasiado énfasis de lo político, económico, religioso, nacionalista, en la vida cotidiana, no es saludable. Curiosamente, el periodismo por ejemplo, era muy creativo, organizaba unas tertulias y unos programas fantásticos. Parece mentira que en mi entorno, nadie sabía lo que iba a pasar, ni hasta dónde había llegado todo. No sé si fuimos inocentes o deseábamos demasiado que toda terminase antes de empezar. ¿Quién quería la guerra? Dentro de mi entorno, de la gente que yo conocía y con la que me relacionaba, nadie.

¿Cómo piensa y cómo reacciona Sanja ante esta situación?
Después del régimen centralizado y controlado por el estado, incluso antes del fallecimiento de Tito, Yugoslavia estaba desorientada, perdida, buscando una salida, un nuevo sistema económico... Estaba mirando a Europa, al mundo, esperando...
El propio presidente Tito trató de evitar la desmembración del país, estableciendo una presidencia rotatoria, que lo sostuvo diez años más, tras su fallecimiento (1980-1990).
A partir de ahí, empezó el caos consentido, porque Europa Occidental miraba hacia el otro lado. Había intereses contradictorios del que sólo salió perjudicado el conjunto del pueblo yugoslavo, y los que realmente creíamos que Yugoslavia era real y no una idea.
Que yo no comparta la idea de "países pequeños" no quiere decir que no respetara a los que esperaban mucho de esta idea, tanto que estarían dispuestos a morir por ella. Solamente quiero que entiendan que mi país era Yugoslavia, yo creí en él, no por una frustrante idea de grandeza ni de sentido étnico ni histórico, solamente era feliz viviendo en él. Y lo perdí... No estaba dispuesta a quedarme, ni luchar ni morir por él; ni ver morir a los que tenían otras ideas, otros sueños u otra visión de futuro. Salí por miedo de quedarme en tiempos de guerra, cuando la gente no se reconoce a sí misma, cuando uno no sabe lo que sería capaz de hacer, si sus queridos corren peligro o les hacen daño. No estaba dispuesta a comprobar cómo reaccionaría. Y no me arrepiento de ello. Volvería a hacer lo mismo.
Todavía me cuesta muchísimo entender cómo una Europa que cada día es más grande y unida, y espero que así sea, pudo consentir la destrucción de todo un país de tal manera. Cómo y por qué no fuimos capaces de buscar otro camino, aunque el resultado fuera el mismo... países pequeños, independientes, unidos por motivos prioritariamente económicos.

¿Los motivos de la guerra fueron más bien étnicos, políticos o religiosos?
Cuando pienso en lo que pasó en mi país, no pienso en lo histórico, étnico, político ni religioso, por muy importante que sea. Muchas veces me he preguntado por qué el conflicto bélico no empezó mucho antes, ya que todos lo predecían tras la muerte de Tito. Sinceramente creo, porque buscábamos desesperadamente la manera de evitarlo. A lo mejor estoy equivocada, pero es lo que siento. Claro que en la historia, las etnias y las religiones, pueden ser una buena excusa, sobre todo para manipular y llevar un pueblo a la guerra. ¿Pero quién quería esta guerra? La gente normal y corriente que yo conocí, no.

¿Dónde empieza la guerra?
La guerra empezó en Eslovenia, se expandió a Croacia y después a Bosnia. Yo salí antes de que empezará el bombardeo de Sarajevo. Recuerdo que por la noche observábamos las luces y el ruido de los primeros enfrentamientos. Hablaban de los francotiradores en los edificios, recuerdo que mataron a una mujer en la misma calle que yo recorría todos los días yendo al trabajo.
Una mañana, estábamos desayunando antes de salir de casa, llamó una amiga diciendo que saliéramos porque había barricadas por toda la ciudad. Desde entonces, ya nada volvió a ser como era.
Todavía recuerdo aquella desesperación, intentando tomar la decisión correcta, elegir el mejor camino para mi hijo, un niño de cinco años, cuando un error puede costarle la vida, cuando no quieres dejar tu casa ni ir a ninguna parte. Era surrealista, el aeropuerto de Sarajevo lleno de gente, esperando horas interminables, intentando salir en los últimos vuelos de Sarajevo. Me moría, pero me alegraba ver despegar el avión con mi hijo. ¿Volveré a verle? pensé...

¿Estuvo en algún momento su vida en peligro?
En ningún momento fui consciente de que mi vida corriera peligro. Echaba mucho de menos a mi hijo. Salí el dia en que Lord Carrington visitó Sarajevo, tuve que esperar la llegada del alto cargo Europeo, porque entonces se calmaba todo, salían algunos autobuses. Era la única posibilidad de salir de la ciudad, y la aproveché.

¿Temió Sanja en algún momento por los suyos?
Durante los conflictos en Croacia, mucha gente se quedó incomunicada con algunas partes del país donde vivían sus familiares, sin saber nada los unos de los otros. Al tener todavía comunicación con Sarajevo y nosotros con el resto del país, nos llamaban y pedían que nosotros llamáramos a sus familias y les informáramos de que estaban vivos, a lo mejor en los refugios, o sótanos de sus casas, pero vivos. Luego, el conflicto empezó en Bosnia y nosotros, de la misma manera, pedíamos  los mismos favores. No nos conocíamos, no importaba de que religión eran ni que ideas tenían. Nos ayudábamos mutuamente.
Toda mi familia que  vivía en Bosnia se quedó allí. Tras el bombardeo del edificio de Correos, se cortaron todas las líneas telefónicas con Sarajevo. Pasaron dos largos meses de angustia y desesperación sin saber nada de mi marido. Su madre se había quedado en la otra parte de la ciudad a unos cuantos kilómetros de distancia, pero no podían tener ningún contacto. Vivieron un verdadero infierno. Y los que estábamos fuera del alcance de las bombas también.
Mi tía fue tres meses prisionera en el sótano de su propia casa, mientras su hijo fue herido en un hospital donde trabajaba como médico?
Un primo lejano que vivía en Zagreb (Croacia) murió accidentalmente por un disparo de su amigo, que vino armado a visitarlo en su casa.
Más tarde yo ya estaba en España, se repitió la pesadilla. Fuimos testigos, esta vez por televisión, del bombardeo de Belgrado, donde vivía mi padre y mi hermana con mi familia. Por mucho que lo piense, no lo entenderé nunca.

¿Cómo fue su llegada a Menorca y su adaptación?
Fue muy atrevido y toda una incógnita emprender el viaje a España, esta vez desde Belgrado, que en aquel entonces era una ciudad "tranquila". Todos, excepto mi hermana y mi padre, creían que era una irresponsabilidad ir, desde la seguridad de la casa de mi hermana, a otro país, sin saber ni siquiera dónde alojaban a los refugiados. Pero yo lo tenía muy claro.
Llegué a España con la idea de quedarme seis meses, lo que nos había ofrecido el Gobierno español, sin saber que aquí empezaría mi nueva vida.
Desde el primer momento de llegar a Menorca sentí el hechizo de la isla y creo que "ella" también me aceptó a mí. Como si fuéramos destinadas a encontrarnos.

¿Qué nacionalidad tiene, mantiene al mismo tiempo su nacionalidad de origen?
Desde hace un año, más o menos, tengo la nacionalidad española. Si me la hubieran concedido antes, hubiera sido más feliz, esperar diez años para poder solicitarla y luego tres más para concedérmela me parece demasiado; se ha perdido la magia en tanto tiempo. Igualmente, no he perdido nada de mi identidad, todo lo contrario, he ganado mucho en todos los sentidos. Y no me refiero solamente teniendo la nacionalidad española, lo que es muy practico; sino viviendo en España todos estos años, que para mí significa mucho más de lo que pudiera significar solamente un documento o un pasaporte.
No mantengo la nacionalidad de origen, porque la ley española no lo permite. Esto ya no es muy práctico, pero pensándolo bien, yo era yugoslava y, hace ya bastantes años que esta nacionalidad no existe. Me gusta la idea de ser solamente Europea y tener la suerte de vivir en España.

¿Cómo está actualmente la ex Yugoslavia?
Para hablar de un tema tan delicado y complicado como el último conflicto bélico de la ex Yugoslavia, haría falta alguien mucho más preparado e informado que yo. Estoy viviendo mi vida en Menorca, dieciséis años alejada de lo que antes era mi país. No votaba ni siquiera en las elecciones, aunque hace un año tenía derecho y obligación de hacerlo, pero no me atrevía a influir de tal manera en la vida de la gente que vive allí, sin conocer ya en realidad ni los ciudadanos, ni los programas que tienen, ni que repercusión podría tener mi voto para todos ellos. No pertenezco a los que a través de satélite siguen viendo los programas de estos países, conociendo a distancia la actual vida social, cultural, política? De allí.. No quiere decir que haya olvidado los colores del otoño, el olor de primavera y las primeras flores que debajo de la nieve se marchitan, la casa de mi abuela, las navidades blancas, ver caer grandes copos de nieve mirando hacia el cielo desde la ventana? Es importante merecer recordar el pasado a los que estamos viviendo en el presente. De los recuerdos sale nuestra fuerza en los momentos difíciles.
Sinceramente, he intentado vivir mi vida en Menorca, sin pensar siempre en lo que antes era mi vida, mi país, mi casa, mis costumbres, buscando lo que ya no existía. No quería vivir en el pasado, no tenía derecho de hacerlo por el bien de mi hijo. Tenía que seguir viviendo, ser feliz, y luchar, para que mi hijo no se sintiera diferente, ni extranjero en España, que podría ser y ahora afortunadamente es, su país. Yo quería aprender el idioma lo más rápido posible, porque me aterrorizaba la situación de no poder expresarme bien, ni comunicarme con la gente tan maravillosa que he conocido aquí. Quería adaptarme a las costumbres, lo que no era muy difícil ya que no eran muy distintas de las anteriores? Y no creo por eso haber defraudado ni lo que era antes mi país, ni mi familia, mis amigos, ni la gente que vive todavía en Bosnia.

¿Puede Sanja regresar tranquilamente a Bosnia?
Claro que podría regresar tranquilamente a Bosnia si lo quisiera; lo que me cuesta muchísimo es entender y sentir que Croacia, Serbia, incluso Eslovenia, Montenegro o Macedonia ya no son mi país. Por eso me gustaría que cuando antes estemos todos unidos en el seno de la Unión Europea, y espero que esta vez funcione y no sea solamente un sueño o una idea bonita. Incluso estoy convencida que crear un mundo sin fronteras, en el que intentáramos conseguir las condiciones y posibilidades oportunas para todos, respetando ante todo las diferencias y la riqueza no solamente de los países, sino de cada ser humano. Es el único camino que tiene la humanidad. 

¿Qué piensa Sanja de las guerras en general; se podrían evitar?
Permítame citar a un sociólogo y filósofo contemporáneo  europeo, nacido en Eslovenia, Slavoj Zizek, hablando del papel del cine en la sociedad actual en el último festival de cine de Sarajevo. "Uno puede decir, irónicamente, que los Balcanes son el subconsciente de Europa". Europa pone y proyecta sus secretos oscuros, sus obscenidades y demás, en los Balcanes. He aquí porque mi interpretación de lo que esta pasando allí no es, como se suele escuchar, que la gente esté atrapada en sus viejos sueños, y no pueda afrontar la realidad cotidiana post-moderna. Yo diría que están atrapados, sí, pero no en sus propios sueños. El filósofo francés Guilles Deleuze decía una cosa genial: si te quedas atrapado en el sueño de otro, lo tienes muy negro. Estás fastidiado, por no decir otra cosa. Acabado. El cine debe precisamente mostrar que el folclore excéntrico aparece en algunos lugares? y todos formamos parte del mundo globalizado.
Posiblemente cada uno lo interprete a su manera. Sueños? Soñar a veces es peligroso. Hasta los veinticinco años, viví un sueño. Mientras soñaba, ni siquiera era consciente de que fue un sueño, hasta que se convirtió en pesadilla.
La historia esta escrita por los vencedores. Posiblemente, ha de esperar unos cincuenta años para saber lo que pasó realmente y el porque. ¿Le importa "la verdad" a alguien, entonces? ¿Aprendemos, a caso, de los errores del pasado?
¿Somos capaces de escuchar el pasado para entonces entender el futuro? ¿Seríamos capaces de no permitir que los sueños de unos se conviertan en pesadillas de otros?
No creo que sea posible llevar ni imponer la democracia de un país a otro lejano. Si ha de luchar por ella, tienen que hacerlo los mismos que la carecen, buscando el modelo y la forma adecuada. No se pueden ver las cosas ni el mundo de una sola perspectiva.

¿Cómo supone debe ser la convivencia para evitar los conflictos?
Es complicado. Pero hay algo que siempre creí muy importante en todos los aspectos de la vida; el respeto. No hay que perderlo nunca. Si nos respetáramos a nosotros mismos y a  los demás en la vida cotidiana, en el amor y desamor, los unos a los otros, a la vida y a la muerte; los políticos, la naturaleza, los animales, los pobres y los ricos, el mundo sería diferente.
Tenemos un don maravilloso, el de hablar. La palabra tendría que ser la única arma utilizada y la única solución en cualquier conflicto. No existen fórmulas mágicas, pero podría ser un buen camino: Hablar, hablar y hablar, el tiempo que hiciera falta y con quien hiciera falta, hasta encontrar un punto donde podamos convivir.

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