Ramon Carreras es el responsable del sindicato Comisiones Obreras desde 1999

"En momentos de crisis como éste hay que tensionar más a la gente"

El secretario general de CCOO reclama el incremento de las prestaciones por desempleo y anuncia movilizaciones. También advierte de que las negociaciones con Kraft serán largas

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Sindicalista. Ramon Carreras, secretario general de CCOO desde 1999

06-11-2015

Ángeles M. Obispo    Maó
Ramon Carreras (Maó, 1966), secretario general de Comisiones Obreras Menorca desde 1999 -organización sindical que actualmente cuenta en la Isla con alrededor de 2.000 afiliados- advierte que la negociación con Kraft será larga. Insiste en que la multinacional tiene beneficios y por tanto no se justifica el cierre anunciado de la planta de Maó ni la presentación por parte de la compañía de un expediente de regulación de empleo (ERE). Critica los criterios seguidos por las administraciones a la hora de conceder ayudas a las empresas, como Kraft, sin pedir contraprestaciones sociales a cambio. Ante la crisis y el incremento exponencial del número de parados anuncia movilizaciones. Aboga por un cambio urgente en el modelo de crecimiento español basado durante años en la construcción y la puesta en marcha de una política industrial en Balears que impida la muerte anunciada de la industria bisutera y de calzado menorquín. Exige a las formaciones políticas consenso para demandar a Madrid compensaciones económicas por el sobrecoste de la insularidad, un problema que lastra y encarece sobre manera el transporte y por ende el turismo y las mercancías que salen y entran en la Isla. Demanda más inversión en Investigación y Desarrollo y ante el incremento del paro y la mala temporada que se avecina demanda la ampliación de las prestaciones sociales ya que pronostica que muchos trabajadores no podrán cotizar el tiempo suficiente para acceder a una prestación por desempleo.

¿En su opinión se habla mucho de Kraft pero se trabaja poco para evitar el cierre?
No. Desde que la multinacional anunció el cierre de la planta de Maó, el sindicato ha mantenido diversas reuniones a nivel institucional; con la internacional de la alimentación, con la empresa y con todos los sectores afectados como las patronales y con el sector agrario.
No hablo tanto del sindicato como de la Administración local, autonómica y estatal.
Después del anuncio sentamos en una mesa al Ayuntamiento de Maó, al senador por Menorca, Arturo Bagur, al Consell y al Govern para evitar pérdidas de tiempo y creo que se están haciendo las cosas bien. También ha existido una reunión con el Ministerio de Trabajo para advertirle que no apruebe el expediente de regulación de empleo en caso de que se presente.

La empresa ya ha dicho que no lo presentará, que prefiere una negociación. ¿Esto es positivo?
La empresa es consciente de que no puede plantear un ERE porque no se justifica el cierre. Nosotros no descartamos que Kraft dé marcha atrás.

¿En su opinión qué puede ocurrir de aquí en adelante?
Nos debemos mover en la opción más optimista. Pero no descartamos nada. El secretario general la UITA (Unión Internacional de Trabajadores de la Alimentación) está en Washington para reunirse con responsables de Kraft y el próximo jueves se reúnen en Zurich todos los comités de empresa europeos para analizar los últimos movimientos de la multinacional. Ya hemos dicho que esto no será una negociación corta y podrá durar hasta mayo o junio.

¿Si Kraft se marcha la planta puede seguir funcionando?
Sí.
¿Tiene indicios de que existan empresas interesadas en comprar la factoría?
Sabemos que hay empresas interesadas, pero también lo están en la marca.
¿Pero Kraft ya ha dicho que no se desprenderá de El Caserío?
Eso es lo que dice, otra cosa es el resultado final. Siempre hemos dicho que si una empresa tiene pérdidas es lógico que el sindicato negocie indemnizaciones o despidos, pero en este caso no es así porque la empresa tiene beneficios. Kraft debe saber que encontrará una oposición más allá de Menorca. Comisiones está dispuesta a iniciar un boicot a nivel estatal de todos los productos de Kraft en los centros comerciales. La capacidad del principal sindicato del país no es para tomársela a broma.

Kraft empezó pronto con despidos y reducción de producción. La amenaza del cierre siempre ha sido una espada de Damocles, pero el Govern siguió dando ayudas a esta empresa ¿Cree que este tipo de subvenciones debían de replantearse?
Creemos que no se deben dar subvenciones a empresas a la ligera sin contrapartidas sociales, como mantenimiento de empleos o presencia en la zona. La mayoría de ayudas que Kraft ha recibido ya han prescrito de alguna forma y es una cantidad irrisoria, pero este es un problema no sólo de España, sino de Europa en general. Las patronales y los sindicatos, después de los partidos, somos el eje vertebrador de la sociedad. La función social de la patronal es la creación de riqueza, pero cuando se transforma en especulación y avaricia, dejan de jugar su función social como agente económico y por tanto deben estar fuera de las ayudas.

¿Cree que las empresas, no sólo Kraft, aprovechan la crisis generalizada para cerrar o despedir personal?
Kraft tiene un 36 por ciento de beneficios y por tanto no se puede comparar con otras empresas. Creo que se cometen los mismos errores que nos llevaron a esta crisis. La última etapa de crecimiento en España se ha basado en un gigante con pies de barro. Comisiones ya advertía en 2007 que era urgente cambiar de modelo de crecimiento. Los países avanzados compiten con calidad y, los menos, con precios. Sin embargo España estaba compitiendo con precios y en sectores con mano de obra poco especializada, como la construcción y los servicios, y además con contratos en precario. Sectores donde no se invierte en Investigación y Desarrollo. A todo ello hay que añadir el déficit en formación. Despedir a gente no soluciona el problema porque baja el consumo y endeuda más al Estado. Al final la construcción ha hecho aguas.

¿Pero también tendremos posiblemente que añadir en la Isla parte de la industria bisutera y de calzado?
Sí y porque en esta comunidad nunca ha existido una política industrial.

¿Y qué se debe hacer?
Nosotros hemos presentado 62 propuestas. Pero en Menorca, tanto en la industria como en el turismo, el problema principal es el transporte. La gente y las mercancías no pueden salir o entrar con facilidad. Los partidos mayoritarios se pesan la pelota con este tema y en una situación actual es una irresponsabilidad. Los partidos deberían rebajar tensión y consensuar soluciones.

¿El coste de la insularidad es un lastre para la economía de la Isla?
Para nosotros el transporte es prioritario. Si queremos despegar económicamente es esencial, pero también estamos muy atrasados en inversión en I+D. Nuestra comunidad tiene una inversión del 0,3 por ciento, cuando la recomendación europea habla de llegar al 3 por ciento y las patronales, sindicatos y Govern acaban de pactar llegar al 0,5 por ciento. El problema es que España sólo llega al 1 por ciento. Lo peor es la forma tan exponencial en la que está creciendo el paro.

En Menorca creció en el último año cerca del 60 por ciento y la temporada próxima no se presenta demasiado bien y posiblemente no se acumulen los meses necesarios de trabajo para poder cobrar prestaciones por desempleo. La situación puede ser muy grave para muchas familias. ¿Qué pasará?
Los sindicatos hemos planteamos al Estado y las patronales el aumento de las prestaciones. Las sucesivas reformas laborales sólo han incluido recortes. Ahora con 12 meses trabajados te corresponden cuatro meses de paro, cuando antes sólo necesitabas seis meses de trabajo. Muchos empleados de hostelería no pueden acumular esos meses y un año piden prestación por desempleo y otro subsidio.

¿Y esa situación se agravará?
Sí porque hay gente que no llega y por eso pedimos ampliar derechos. Tampoco veríamos mal que esto se ligara a un reciclaje del trabajador a través de cursos. Pero también hay gente que no tiene derechos porque no ha cotizado. La razón por la que ha crecido tanto el paro en este país es por el empleo tan precario y despido tan flexible que tenemos. Por eso no entendemos cuando la patronal habla de más flexibilidad laboral. Más del 90 por ciento de la contratación en este país es eventual y simplemente ha bastado con no renovar contratos para que se produzcan despidos masivos.

Algunas formaciones políticas de izquierda ya hablan de movilizaciones a gran escala. ¿Usted qué opina?
Comisiones Obreras en Menorca tiene previsto anunciar esta semana algunas iniciativas. Primero pedir al presidente del Consell, Marc Pons, una nueva reunión. Entre noviembre y diciembre hizo una ronda de reuniones con sindicatos y patronales, y queremos saber en qué se han traducido aquellos encuentros y qué conclusiones ha sacado de nuestras iniciativas y en qué se han concretado, aunque sabemos que consensuar todas es difícil. En segundo lugar, ya hemos pedido una reunión con UGT para estudiar iniciativas conjuntas y no descartamos actuaciones y movilizaciones porque esta crisis no la han provocado ni los sueldos ni las condiciones laborales, por lo tanto insistir en reformar esto no solucionará la crisis. Aquello de socializar las pérdidas y privatizar los beneficios no va con nosotros. También vamos a informar y concienciar a los trabajadores porque creemos que en momentos de crisis como este hay que tensionar más a la gente.

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