Entrevista al vicepresidente ejecutivo de exceltur

"Menorca tiene los ingredientes para construir experiencias"

José Luis Zoreda afirma que la sociedad insular debe ser consciente de que sus oportunidades de progreso están ligadas al turismo y a su reposicionamiento en el mercado con nuevos productos

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Directo. José Luis Zoreda es claro al señalar que Menorca ?no puede vender utilitarios de los años 60?

06-11-2015

F. Saborit    Maó
José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de la Alianza para la Excelencia Turística de España (Exceltur) puso el dedo en la llaga cuando, con motivo de la presentación del último estudio del impacto económico del turismo en Balears, se refirió a la "incongruencia" que supone querer convertir Menorca en un destino de primer orden y "la falta de convicción social" sobre la necesidad de impulsar la primera actividad económica de la Isla. Zoreda asegura que los espacios turísticos son "el reflejo" de lo que quieren sus sociedades y que "la realidad se corresponde con el sentimiento mayoritario de los menorquines".

Así que, en materia turística ¿Menorca tiene lo que se merece?
Yo no digo eso. Pongámoslo en positivo. Dentro de la situación actual, Menorca tiene unas oportunidades espléndidas, siempre y cuando se pongan todos de acuerdo en lo que quieren y no malvendan la Isla. Esto requiere que el sector público vaya plenamente de la mano con el sector privado, porque si no, será una utopía.

Pero usted achaca en parte el problema a la poca implicación social, a esa actitud de 'tolerar' al turista.
La actitud es fundamental, si la sociedad no empuja, los políticos y gobernantes serán menos sensibles hacia el turismo. Si me permite un juego de palabras, hay que pasar del 'cómo vivir del turismo' al 'cómo vivir para el turismo'. La sociedad menorquina debe ser consciente de que su progreso, sus oportunidades de prosperidad futura, están cada vez más en reposicionar sus oportunidades turísticas, porque es difícil que lleguen grandes inversiones industriales.

¿Qué cambios hacen falta para recuperar posiciones como destino?
Menorca no es una isla de cinco estrellas sino de nueve, pero no puede seguir vendiendo utilitarios de los años 60. Debe reposicionarse con nuevos productos, aspirar a vender más caro a un número ajustado de turistas, porque si apuesta por un turismo masivo, de 'sol y playa', entra en competencia con países más baratos. Una familia de clase media de Manchester, para ir a la playa, puede elegir Turquía, que es un 30 por ciento más barato. Y allí también saben hacer las cosas, no hay que subestimarlos. El que quiera competir con un producto indiferenciado está muerto, pero lo están Canarias, Mallorca, la Costa del Sol y Menorca. Es lo que hizo España en los años 60 con Italia y Francia. Los países competidores tienen productos buenos y son exóticos.

Al final ¿es eso lo que busca el turista europeo, un exotismo que España ha perdido?
El turista ahora tiene más alternativas, más lugares a los que ir, es más exigente. Darle calidad es lo mínimo, es que aquel que no ofrece calidad ni siquiera juega el partido. Pero aparte de eso hay que ofrecer elementos diferenciales. Además de calidad hay que dar vivencias, ilusión, magia, diversión; el turista quiere descubrir, soñar, no cubrir sus necesidades básicas, si sólo les das eso se aburren como un mono. Menorca tiene los ingredientes para construir experiencias, sólo falta más vocación ciudadana y que el turismo pase a regir la política económica de la Isla.

¿Qué va a pasar esta próxima temporada 2009?
Es previsible un año complicado, la actividad turística en España decreció un 1,1 por ciento en 2008 y en 2009, aunque nos llamen agoreros, esperamos que baje otro 3 por ciento. El turismo es un bien superior, se consume mucho cuando las cosas van bien, pero también se contrae mucho más cuando van mal. Los que tengan un producto indiferenciado, de café con leche, van a sufrir, sobre todo si están en mercados con problemas económicos y de paro, como España y el Reino Unido.

¿Qué augura para Menorca?
Tiene ingredientes para estar en la liga de las siete estrellas, pero es necesario un cambio, no puede dilatar sus incongruencias en el tiempo. No priorizar el turismo sería legítimo si existieran otras alternativas.

Golf en enero, una delicia
El vicepresidente de Exceltur se pregunta, en voz alta, qué posibilidades reales hay de diseñar nuevos productos, cuántos años hace que se habla de la oferta de golf, qué capacidad de ampliación tienen las instalaciones náuticas, o por qué no se captan turistas en micronichos de mercado, explotando eventos culturales o la propia historia de la Isla, con turistas que realicen escapadas cortas a lo largo del año. "Más educados, más cultos y que gasten más. Dentro del mercado británico puede haber un microsegmento de consumidores al que le interese, por ejemplo, una ruta de Nelson, o para un nórdico jugar al golf en enero, aunque a nosotros nos parezca que hace frío, puede ser una delicia". Porque según Zoreda con el producto 'sol y playa' "en el mejor de los casos hablamos de julio, agosto y septiembre". El responsable de Exceltur también censura las polémicas políticas que impiden avances tanto en la desestacionalización, como en la mejora de las infraestructuras, la modernización de zonas turísticas y la promoción. "¿Tiene sentido que en Menorca existan dos organismos de promoción, aunque uno esté hibernado, o que en la Fundación pública no se haya dado todavía entrada al sector privado?, son cosas fácilmente solucionables", afirma.

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