Los trabajadores estudiarán los datos económicos facilitados ayer por la empresa en la reunión mantenida con la dirección en Mad

Kraft dice que la producción en Maó ha bajado un 9,6 por ciento desde 2006

La compañía justifica el cierre en la pérdida de cuota de mercado del queso fundido, la crisis, el incremento de costes, el repunte de las marcas blancas y el descenso de ventas de El Caserío

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Madrid. La mayoría de los trabajadores de la planta de Maó que ayer asistieron a la reunión con la dirección lucían en la solapa el lazo verde en defensa de El Caserío

06-11-2015

Ángeles M. Obispo    Maó
La dirección de Kraft Food justificó ayer en Madrid ante representantes de los trabajadores que el cierre de su fábrica en Maó a lo largo de 2009 de debe a un descenso en la producción que cifra en el 9,6 por ciento en los últimos tres años, la pérdida de valor y cuota de mercado en el queso fundido, y debido al incremento de los costes operativos y la actual crisis económica.

La compañía presentó documentos que demuestran a su entender que la planta de Maó aporta menos del 30 por ciento de la producción de queso fundido en Europa y sus productos sólo se venden en España, mientras que la otra fábrica que posee el grupo en Namur (Bélgica) genera más del 70 por ciento de la producción en Europa, alrededor de las 40.000 toneladas, y vende a los principales mercados como Inglaterra e Italia. La dirección entiende tras comparar los costes de producción de cada factoría que la diferencia entre ambas plantas es "muy potente". Por este motivo, ha decidido apostar por concentrar todo el volumen de producción en Namur para reducir costes y optimizar la capacidad de las plantas.
Kraft aseguró además que el coste de producción (porciones y lonchas) de Namur es inferior al de Maó (-5 por ciento) y se verá reducido al concentrar la producción, y, además, la multinacional añadió al respecto que la tecnología de la fábrica en Bélgica es más avanzada y completa. La dirección enfatizó que la producción en la planta de Maó ha descendido un 9,6 por ciento en el período 2006/2009 y posee una capacidad "ociosa" del 60 por ciento, es decir, que no produce a pleno rendimiento.

Durante la reunión de ayer la empresa informó además a los representantes de los trabajadores que entre 2000 y 2007, Kraft ha perdido 5,9 puntos porcentuales en la cuota de mercado en porciones, 10 puntos en rallado y 11,9 en lonchas, como consecuencia del repunte de las marcas blancas, mientras que entre 2006 y 2008 los costes operativos subieron un 13,7 por ciento. Además, la compañía recalcó que a estos factores se suma la actual crisis económica, que provocará un descenso de ventas del 10 por ciento en su marca "El Caserío".
La multinacional también reiteró que no quiere vender una marca que considera estratégica y fundamental en el queso fundido.

Trabajadores
Por su parte, Margot Sastre, secretaria del comité de empresa de la fábrica de Maó, advirtió que los trabajadores de las factorías de Kraft afectadas por el plan de reestructuración (que contempla el despido 215 trabajadores entre Maó, León y Barcelona) estudiarán a lo largo de los próximos días la documentación puesta sobre la mesa ayer por la empresa. Los trabajadores quieren contrastarla con los datos que obran en su poder para presentar una "contrapropuesta" en la próxima reunión con la dirección prevista para los días 3 y 4 de febrero.

En lo que respecta a la planta de Maó, Sastre fue rotunda. "Nuestra contrapropuesta pasa por oponernos al cierre", enfatizó. "La dirección no descarta una posible venta, pero no quieren desprenderse de El Caserío. Aseguran que han hecho gestiones para vender la planta a grupos 'fiables' relacionados con el sector y con un plan de viabilidad, pero no han llegado a ningún resultado", añadió. La representante sindical afirmó que, de momento, la dirección no se plantea un Expediente de Regulación de Empleo (ERE), "plantean una negociación para cumplir su objetivo empresarial que es hacer rentable su división de queso y postres". Además negó que transferir la producción de Menorca a Bélgica sea rentable para la compañía, como justificó ayer la dirección. Primero porque el coste de mano de obra será un 40 por ciento superior en Bélgica, donde los sueldos son más elevados y, segundo, por los costes de transporte. "Nuestra producción se vendía toda en España y ahora tendrán que traerla desde Bélgica. Es un gasto añadido". Sastre advirtió que trasladar las 12.100 toneladas que deja de producir Menorca a Namur no garantizará la continuidad de esta fábrica porque tampoco alcanza el mínimo de producción establecido por la propia compañía para ser rentable. Por este motivo, antes de la reunión con la dirección, los representantes sindicales de todas las fábricas de la multinacional en Europa mantendrán un encuentro el 29 y 30 de este mes en Zurich para unificar criterios y planes de actuación ante la compañía. "Queremos que la marca se quede en Menorca y lucharemos hasta donde haga falta porque hay cosas que no entendemos; cierran Maó y despiden a 25 trabajadores en Hospital de Órbigo y 27 en Montornés del Vallés, pero en León tienen 60 eventuales y en Barcelona 30". Sastre subrayó además que el comité de empresa de Maó insistirá para que el Govern se involucre más a la hora de buscar soluciones.

A la reunión celebrada ayer en Madrid asistieron por parte de la empresa el jefe de las tres plantas, Adolfo Pérez; el jefe de relaciones laborales de la compañía en España, Javier Iglesias; tres abogados del bufete de Garrigues Walker y un asesor de la consultoría C. M.C.. En representación de los trabajadores acudieron nueve miembros del comité de empresa de la planta de Maó, 13 delegados de Hospital de Órbigo, tres de Montornés y el asesor de la Federación Agroalimentaria del sindicato CCOO, Antonio Conde.

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